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Irán planea vender petróleo en yuanes: ¿nuevo pulso al dólar?

Hay momentos en los que el mercado cambia por un dato. Y otros en los que cambia por una idea. Irán ha puesto una sobre la mesa en pleno repunte del petróleo. ¿Qué pasa si parte del crudo deja de pagarse en dólares y empieza a moverse en yuanes?La pregunta aparece justo cuando el estrecho de Ormuz está en el centro de atención mundial y el barril de petróleo se dispara, arrastrando con él a divisas, balances y decisiones de inversión. Lo que plantea Teherán afecta a la divisa utilizada en uno de los principales flujos del comercio internacional. Si una parte de esas operaciones empieza a cerrarse en yuanes en lugar de en dólares, cambia la moneda en la que se paga y se mueve parte de ese negocio.Sin embargo, la idea de vender petróleo en yuanes no es algo nuevo. Responde a una doble lógica. Por un lado, Irán lleva años buscando vías para esquivar las sanciones financieras de Estados Unidos, que limitan su acceso al sistema dominado por el dólar. Por otro lado, China impulsa desde hace más de una década la internacionalización del yuan, especialmente en el comercio de materias primas.Un cambio que ya ha empezado en la sombraEn realidad, parte del petróleo iraní ya se está vendiendo en yuanes desde hace años, aunque de forma indirecta y con escasa transparencia. China, el principal comprador del crudo iraní, ha recurrido a mecanismos alternativos para sortear las sanciones en forma de pagos en yuanes depositados en bancos chinos, sistemas de compensación o intercambios ligados a importaciones de bienes.Este proceso se reforzó con la creación en 2018 de contratos de petróleo denominados en yuanes en la Shanghai International Energy Exchange, un paso clave en la construcción de un mercado energético parcialmente desvinculado del dólar.Aun así, el fenómeno sigue siendo limitado. El dólar continúa dominando con claridad el sistema financiero global, ya que interviene en cerca del 90% de las transacciones de divisas y concentra más de la mitad de las reservas internacionales. El yuan, pese a su avance, apenas representa una pequeña fracción de los pagos globales.Petróleo, divisas y un nuevo equilibrioLos planes de Irán llegan, además, en un momento especialmente sensible para el mercado energético. La guerra en Oriente Medio ha impulsado con fuerza el precio del crudo, mientras el dólar se ha apreciado alrededor de un 2,5%, reflejando una relación cada vez más estrecha entre energía y divisas.Desde que Estados Unidos se convirtió en exportador neto de petróleo en 2020, el dólar ha pasado a moverse con mayor sintonía con el precio del crudo. Antes del conflicto, una subida del 10% en el Brent solía venir acompañada de una apreciación cercana al 0,5% en el índice del dólar.Según apuntan desde Generali AM, la reciente fortaleza del billete verde responde más al encarecimiento de la energía que a su tradicional papel de refugio. Es decir, el dólar domina el sistema y también reacciona de forma más directa a él.El petrodólar pierde peso, pero no el dólarEn este contexto, el debate sobre el llamado petrodólar vuelve a ganar visibilidad, aunque su funcionamiento ha cambiado con el tiempo. Durante décadas, los ingresos del petróleo se reciclaban casi automáticamente en activos denominados en dólares. Hoy, sin embargo, una parte mayor de esos flujos se canaliza hacia fondos soberanos y mercados más diversificados, lo que ha reducido el peso específico de ese mecanismo dentro del sistema financiero.Eso no significa que el dólar se haya debilitado. Al contrario, su uso se ha expandido mucho más allá del mercado energético. El crédito denominado en dólares fuera de Estados Unidos ha pasado de 2,5 billones a comienzos de siglo a más de 14 billones en la actualidad, reflejando hasta qué punto la divisa estadounidense sigue siendo la columna vertebral del sistema financiero global.Sin embargo, esa fortaleza estructural no implica que su posición sea tan incuestionable como en el pasado. El mercado empieza a dar señales de que el equilibrio no es tan sólido como antes. Parte del llamado “excepcionalismo estadounidense” que dominó los últimos años se ha ido erosionando, entre la volatilidad política, los aranceles y la rotación fuera de algunos activos clave.Algunas firmas, entre ellas Julius Baer, ponen en duda que el mercado regrese de forma estable al patrón de liderazgo casi incontestado de los activos estadounidenses que marcó los últimos años.Esa idea abre la puerta a un escenario más equilibrado en el que el dólar puede seguir ocupando una posición claramente dominante en el sistema financiero global y, al mismo tiempo, empezar a perder parte de la inercia casi automática con la que el mercado lo ha tratado durante años.

Publicado: abril 5, 2026, 2:00 pm

La fuente de la noticia es https://www.20minutos.es/lainformacion/economia-y-finanzas/iran-planea-vender-petroleo-yuanes-nuevo-pulso-dolar_6954157_0.html

Hay momentos en los que el mercado cambia por un dato. Y otros en los que cambia por una idea. Irán ha puesto una sobre la mesa en pleno repunte del petróleo. ¿Qué pasa si parte del crudo deja de pagarse en dólares y empieza a moverse en yuanes?

La pregunta aparece justo cuando el estrecho de Ormuz está en el centro de atención mundial y el barril de petróleo se dispara, arrastrando con él a divisas, balances y decisiones de inversión. Lo que plantea Teherán afecta a la divisa utilizada en uno de los principales flujos del comercio internacional. Si una parte de esas operaciones empieza a cerrarse en yuanes en lugar de en dólares, cambia la moneda en la que se paga y se mueve parte de ese negocio.

Sin embargo, la idea de vender petróleo en yuanes no es algo nuevo. Responde a una doble lógica. Por un lado, Irán lleva años buscando vías para esquivar las sanciones financieras de Estados Unidos, que limitan su acceso al sistema dominado por el dólar. Por otro lado, China impulsa desde hace más de una década la internacionalización del yuan, especialmente en el comercio de materias primas.

Un cambio que ya ha empezado en la sombra

En realidad, parte del petróleo iraní ya se está vendiendo en yuanes desde hace años, aunque de forma indirecta y con escasa transparencia. China, el principal comprador del crudo iraní, ha recurrido a mecanismos alternativos para sortear las sanciones en forma de pagos en yuanes depositados en bancos chinos, sistemas de compensación o intercambios ligados a importaciones de bienes.

Este proceso se reforzó con la creación en 2018 de contratos de petróleo denominados en yuanes en la Shanghai International Energy Exchange, un paso clave en la construcción de un mercado energético parcialmente desvinculado del dólar.

Aun así, el fenómeno sigue siendo limitado. El dólar continúa dominando con claridad el sistema financiero global, ya que interviene en cerca del 90% de las transacciones de divisas y concentra más de la mitad de las reservas internacionales. El yuan, pese a su avance, apenas representa una pequeña fracción de los pagos globales.

Petróleo, divisas y un nuevo equilibrio

Los planes de Irán llegan, además, en un momento especialmente sensible para el mercado energético. La guerra en Oriente Medio ha impulsado con fuerza el precio del crudo, mientras el dólar se ha apreciado alrededor de un 2,5%, reflejando una relación cada vez más estrecha entre energía y divisas.

Desde que Estados Unidos se convirtió en exportador neto de petróleo en 2020, el dólar ha pasado a moverse con mayor sintonía con el precio del crudo. Antes del conflicto, una subida del 10% en el Brent solía venir acompañada de una apreciación cercana al 0,5% en el índice del dólar.

Según apuntan desde Generali AM, la reciente fortaleza del billete verde responde más al encarecimiento de la energía que a su tradicional papel de refugio. Es decir, el dólar domina el sistema y también reacciona de forma más directa a él.

El petrodólar pierde peso, pero no el dólar

En este contexto, el debate sobre el llamado petrodólar vuelve a ganar visibilidad, aunque su funcionamiento ha cambiado con el tiempo. Durante décadas, los ingresos del petróleo se reciclaban casi automáticamente en activos denominados en dólares. Hoy, sin embargo, una parte mayor de esos flujos se canaliza hacia fondos soberanos y mercados más diversificados, lo que ha reducido el peso específico de ese mecanismo dentro del sistema financiero.

Eso no significa que el dólar se haya debilitado. Al contrario, su uso se ha expandido mucho más allá del mercado energético. El crédito denominado en dólares fuera de Estados Unidos ha pasado de 2,5 billones a comienzos de siglo a más de 14 billones en la actualidad, reflejando hasta qué punto la divisa estadounidense sigue siendo la columna vertebral del sistema financiero global.

Sin embargo, esa fortaleza estructural no implica que su posición sea tan incuestionable como en el pasado. El mercado empieza a dar señales de que el equilibrio no es tan sólido como antes. Parte del llamado “excepcionalismo estadounidense” que dominó los últimos años se ha ido erosionando, entre la volatilidad política, los aranceles y la rotación fuera de algunos activos clave.

Algunas firmas, entre ellas Julius Baer, ponen en duda que el mercado regrese de forma estable al patrón de liderazgo casi incontestado de los activos estadounidenses que marcó los últimos años.

Esa idea abre la puerta a un escenario más equilibrado en el que el dólar puede seguir ocupando una posición claramente dominante en el sistema financiero global y, al mismo tiempo, empezar a perder parte de la inercia casi automática con la que el mercado lo ha tratado durante años.

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