Publicado: abril 2, 2026, 10:00 pm
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Sábado 18 de enero de 2025; el Gobierno elige a Ángel Escribano para suplir el asiento en la presidencia de Indra tras el salto de Marc Murtra al frente de Telefónica. 1 de abril de 2026; el empresario madrileño renuncia a su cargo por su choque con la SEPI, el brazo inversor del Gobierno y primer accionista de la compañía. Atrás quedan catorce meses marcados por el giro de la multinacional tecnológica hacia el negocio de Defensa para canalizar el auge de inversiones militares que ha desatado el rearme europeo. Una etapa en la que la sintonía entre la dirección de la cotizada y administración ha florecido, al igual que su cotización. Lo ha hecho hasta torcerse en las últimas semanas, cuando la ‘operación EM&E’ -aquella que abarcaba la integración del negocio familiar de Escribano en Indra- no ha podido esquivar el conflicto de interés que condicionaba la fusión.
Una crisis interna, un consejo de administración agrietado por la situación, una acción de capa caída y, finalmente, una dimisión forzada. Es el punto de partida del desafío que asume José Vicente de los Mozos como primer ejecutivo, de la mano de Ángel Simón, el hombre elegido desde Moncloa para presidir la empresa, llamada a ser el ‘campeón nacional’ de la Defensa. Quien fuera consejero delegado de CriteriaCaixa, presidente de Aguas de Barcelona (Agbar) y vicepresidente de Veolia Suez para Iberia y Latam, entre otros cargos, acapara ahora los focos del Ibex 35 tras tomar las riendas de la empresa de moda en el selectivo.
Por delante tiene el reto inmediato de devolver la estabilidad al consejo. El máximo órgano de gobierno de la cotizada ha sido escenario en los últimos días de una fragmentación de posturas entre los valedores de Escribano, véase los independientes y Pablo Jiménez de Parga, por Amber Capital, y el bloque favorable a su relevo, encabezado por los tres representantes de la SEPI junto a Jokin Aperribay, en representación de Sapa. En esa mesa ya no se sentará el hasta ahora presidente, tras renunciar a su asiento en el consejo donde sí permanece su hermano, Javier Escribano, en calidad de dominical por el 14,3% que EM&E atesora en el capital de Indra.
Consolidarse como campeón nacional
La estabilidad, en especial la que atañe a la relación con su accionista estatal, resulta clave para el negocio de una compañía que debe gran parte de su impulso a las millonarias adjudicaciones en los préstamos del 0% que concede el Ejecutivo para Programas Especiales de Modernización (PEM). Pues, gracias a estos contratos, Indra ya ha dejado atrás los 10.000 millones de euros que fijó como objetivo para su cartera militar de 2026, tras cerrar el año pasado con un ramillete de pedidos en este área valorados en más de 11.300 millones.
Un impulso que, por otro lado, ha sido determinante para que Indra haya tejido una red de alianzas con referencias de la industria global de la defensa, como el plasmado con la coreana Hanwha para fabricar el nuevo obús del Ejército de Tierra bajo un programa de 4.550 millones o el sellado con la alemana Rheinmetall para concurrir al suministro de hasta 3.000 camiones militares que ha sacado a concurso el mismo ejército. El reto, no obstante, va más allá de las alianzas puramente industriales y escala al M&A (fusiones y adquisiciones, en español), que ha abanderado la Indra de Escribano.
Disputar la ‘Champions League’
Meses atrás, el pasado mayo, eran aproximadamente una veintena las empresas que, según el actual CEO de Indra, mantenía en su radar para jugar la «Champions League de la industria europea». Su crecimiento inorgánico ha ido más allá de los discursos y se ha escenificado en compras como Hispasat, el negocio de drones de Aertec o la tecnológica FYLA, pero ha naufragado en la conversión de otras oportunidades de gran alcance como el codiciado negocio de vehículos militares de Iveco, que acabó en manos de Rheinmetall, o, en última instancia, EM&E, cuyo futuro también se relaciona con la firma alemana. Será tarea del nuevo presidente reforzar la posición de Indra en el proceso de consolidación europea que experimenta el sector.
A juzgar por el devenir de una acción, que se ha devaluado en bolsa en torno al 20% desde el estallido del cisma con la SEPI y que recibió con compras de los inversores la renuncia de Escribano, reconducir esta situación parece un bien indispensable para que Indra recupere la sonrisa en bolsa y reinicie la senda alcista que le llevó a casi triplicar su valor en el último año, con un ascenso del 184%. «La clave de la revalorización del mercado respecto a Indra está en la mejora operativa y en el fuerte impulso del negocio de Defensa, con crecimientos de ingresos superiores al 30% y contribuyendo de forma decisiva al salto del beneficio neto» analizan al respecto desde XTB.
Tándem Simón-De los Mozos
Para asumir este reto, Indra ha apostado por el tándem formado por De los Mozos, en el poder ejecutivo, y Simón, en el poder institucional. En este último encuentra un bagaje de cerca de tres décadas de experiencia en el ámbito del agua, tanto en España como en el extranjero. A lo largo de su trayectoria ha ocupado cargos en el sector público y ha liderado CriteriaCaixa, el principal holding empresarial del país. Nacido en Manresa en 1957, es ingeniero de Caminos, Canales y Puertos por la Universidad Politécnica de Cataluña y completó un MBA en Esade. En sus inicios profesionales, durante los años 80, desempeñó funciones en la administración pública, siendo gerente del Área Metropolitana de Barcelona (AMB) entre 1989 y 1995.
Su carrera ha estado principalmente vinculada al sector del agua. Desde su incorporación en 1995 al grupo Aguas de Barcelona (Agbar), fue ascendiendo progresivamente hasta convertirse en director general en 2008 y, posteriormente, en presidente en 2010, cargo que ocupó hasta 2024. Durante este recorrido, también fue delegado de Agbar en Portugal, gerente de Aguas Andinas en Chile y vicepresidente ejecutivo de Suez para España, el sur de Europa y Latinoamérica, además de asumir responsabilidades en Veolia y en Suez, empresas inversoras en la compañía catalana.
