Publicado: marzo 10, 2026, 4:45 am
La fuente de la noticia es https://www.abc.es/internacional/dictadura-hereditaria-enlaza-iran-jamenei-regimen-comunista-20260309035803-nt.html
Casi 47 años después del triunfo de la revolución islamista en Irán, que derrocó la monarquía de los Pahlevi, la elección del hijo de Jamenei como nuevo líder envía al país al pasado. Vuelve a imponerse un sistema hereditario, con la diferencia nada irrelevante … de que el nuevo líder supremo de Irán apunta maneras mucho más autoritarias que las de su padre -fallecido junto a la madre y esposa del sucesor durante los ataques norteamericanos e israelíes-. Mientras que el heredero de la monarquía de los Pahlevi promete desde el exilio una monarquía constitucional como la española.
La elección de Mojtaba Jamenei como máximo dirigente del régimen teocrático persa venía sonando desde hace tiempo, pero pocos analistas daban crédito a esa posibilidad, por dos razones: la falta de credenciales de alta autoridad en estudios teológicos, y la escasa o casi nula experiencia en puestos públicos de la Administración jomeinista.
Mojtaba estudió a una edad ya avanzada en Qom, centro del poder religioso chií del país, y tardó en vestir los hábitos clericales. Incluso su padre, el líder supremo Jamenei, se negó en público a admitir que su hijo podría ser su sucesor. La clave de su nombramiento, según los expertos locales, se relaciona con la estrecha relación de Mojtaba Jamenei con los dos cuerpos de élite de las fuerzas de seguridad iraníes, la Guardia Revolucionaria y los Basij.
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Mikel Ayestaran
La elección del hijo del dictador fallecido inaugura una dinastía hereditaria en Irán de tintes muy distintos a la anterior de los Pahlevi. Está vinculada a otras dictaduras hereditarias laicas de la región.
En primer lugar la de Siria, antes de la derrota de Bashar al Assad hace pocos meses, al término de trece años de guerra civil. El hijo dentista de Hafez al Assad llegó al poder por un azar del destino -la muerte de su hermano, el elegido de su padre- y se convirtió al islamismo para jugar esa carta durante la guerra civil y así contar con el pleno respaldo de Irán. Los Assad pertenecen a una rama del chiísmo, minoritaria en Siria, pero suficiente para que Teherán pusiera todo de su parte para respaldar al dictador de Damasco.
Otras dinastías, también laicas, cayeron en Oriente Próximo durante el vendaval de la llamada Primavera Árabe: la de Mubarak en Egipto, y la de Gadafi en Libia.
Renglón aparte se sitúa la monarquía hereditaria de Arabia Saudí, en manos de la familia de los Saud. Su amistad con Occidente, y en particular con Estados Unidos, permite a los monarcas saudíes mantener el anacronismo de una Corona absoluta. La rivalidad de Riad con el régimen teocrático del Irán chií -Arabia Saudí es en cambio el ‘corazón’ del islam suní como guardián de los lugares más sagrados de la Meca y Medina- es otra de las razones por las que el carácter autoritario de la monarquía Saud no se pone en cuestión en Occidente.
Continuismo
La rabia antioccidental del círculo de dirigentes -aún vivos- de Teherán explicaría la elección de Mojtaba, así como la decisión de que se imponga un continuismo frente a las veleidades reformistas que podría traer otra figura. Irán ha optado por la ‘línea dura’, y se coloca en línea con el régimen comunista de Corea del Norte, quizá el más antioccidental y antinorteamericano del planeta.
En Pionyang, el actual dictador, Kim Jong-un, es el tercero de la saga comunista. Todo indica que lleva tiempo preparando a su hija Kim Ju-ae, a la que se suponen 14 años de edad, para que a su muerte le suceda como dictadora del régimen. Kim Ju-ae se mostró en público por primera vez en el lanzamiento de un misil en noviembre de 2022, y desde entonces ha hecho varias apariciones junto a su padre.
