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Colombia y el reto de la gobernabilidad con un Congreso sin mayorías

El tablero político colombiano empieza a reacomodar las fichas tras la elección de Congreso y candidatos presidenciales a la primera vuelta del próximo 31 de mayo, resultado de las consultas interpartidistas que se llevaron a cabo el pasado domingo en Colombia.Un Congreso sin … mayorías absolutas, donde serán nuevamente las negociaciones entre partidos y las componendas burocráticas las que predominen es el primer resultado de la jornada electoral. Sin dudas, el gobernante Pacto Histórico tuvo una muy buena jornada electoral pues con 4.413.636 votos (22,72%) para Senado sumó cinco escaños frente a 2022, para un total de 25. El dato relevante, sin embargo, es que para esta jornada prácticamente dobló el número de votos recibidos pues en 2022 obtuvo 2.880.254, lo que evidencia que la izquierda o centro izquierda es hoy la principal tendencia política en Colombia.

Sin embargo, las palabras de celebración del candidato del oficialismo, Iván Cepeda, pueden volverse un galimatías en un Congreso donde, en todo caso, el Pacto Histórico no obtuvo las mayorías y cabe esperar que, como ha sucedido en estos cuatro años de gobierno de la izquierda, el trámite legislativo y las reformas conlleven un desgaste importante, en especial si, como lo dijo Cepeda y lo ve factible hoy el presidente Petro, la meta es convocar una asamblea nacional constituyente para cambiar la Constitución de 1991.

Noticia relacionada

Elecciones legislativas

Daniela Zambrano

Y será un pulso permanente porque el Centro Democrático, a la derecha, también aumentó en cuatro escaños frente a 2022, quedando con 17 en el Senado tras recibir 3.035.715 votos, lo que equivale al 15,62% de la votación. Frente a 2022, cuando perdió un considerable espacio con solo 1.949.905 votos para Senado, la jornada del domingo también evidencia un éxito y, junto a la votación por la Gran Consulta entre los partidos de derecha que definió a Paloma Valencia como la candidata presidencial, hoy el Centro Democrático puede considerar más seriamente ser una de las dos opciones que se disputen la presidencia en la segunda vuelta, en especial si logra conquistar la votación de los indecisos y el centro electoral escapadizo.
En todo caso, quien sea elegido presidente para el periodo 2026-2030, va a tener un Congreso fragmentado y volátil, con dos grandes jugadores polarizados y unos partidos tradicionales, como el Liberal (13 curules, perdiendo una) y Conservador con capacidad de negociación ante el gobierno de turno, y con una maquinaria que, a pesar de perder terreno y curules, sin duda les permitirá sacar provecho con el nuevo gobierno. Por ahora, son dos fuerzas muy apetecibles para los candidatos presidenciales, ya definidos.

El gran ganador

La sorpresa de las elecciones de domingo fue Juan Daniel Oviedo, quien quedó segundo en la Gran Consulta por Colombia, donde participaban nueve candidatos, buena parte de ellos con una importante trayectoria política y de gestión, y en la que se daba por descontado que no lograría el caudal de votos que recibió, que fue de 1.225.510 votos, muy por encima de figuras muy reconocidas de la política nacional.
Esta sorpresa electoral deja a Oviedo como potencial fórmula de Paloma Valencia, con quien se iba reunir este lunes precisamente para entender qué propuesta le hace, pero ratificando que más allá de lograr un acuerdo, su respaldo se mantiene, como fue el pacto de los precandidatos que participaron en la Gran Consulta: apoyar a quien la ganara. En una entrevista con Blu Radio, Oviedo afirmó que, tras los resultados, «ella fue muy elocuente. Nosotros dijimos que íbamos a cumplir esa palabra de conformación de la Gran Consulta por Colombia y quedamos, cuando estábamos saliendo, de tener una conversación el día de hoy».
Oviedo, más que un economista y tecnócrata de 49 años, es un aire fresco y desenfadado que le llega a la política colombiana. Fue candidato a la Alcaldía de Bogotá en 2023, proveniente de ser director del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), donde logró, además de una destacada gestión, atrapar la atención de los colombianos con estadísticas fáciles de digerir y apetecibles.
A su impacto mediático, que incluye un tono de voz particular por un accidente de infancia, se suma un tono moderado y gran claridad en no querer polarizar más al país, reconocer los logros del actual gobierno, sin desconocer sus fallas, y centrarse en soluciones para los temas más complejos, entre ellos salud, seguridad, infraestructura y paz. Además, tras una agresión homofóbica de Abelardo de la Espriella, quien una semana antes de la votación se burló de la homosexualidad de Oviedo, su perfil de hombre centrado, que no se dejó llevar a responder agresivamente, le valió el respaldo de los colombianos.

Nueva realidad electoral

Para Paloma Valencia y el Centro Democrático sería una ventaja tener a Oviedo como fórmula vicepresidencial pues le permite a ese partido moverse más grácilmente hacia el centro y capturar esos votos que, a diferencia de las Legislativas, van más cargados de opinión que empujados por la maquinaria. Pero para Oviedo irse por esa ruta significa exigirle a la derecha compromisos reales frente a la paz -replantear las negociaciones, pero no cerrar ese camino-, frente a la corrupción, de la que no se libra el Centro Democrático, y un progresismo en políticas sociales y de inclusión. Sin esos compromisos, correría el riesgo de repetir el patrón de Francia Márquez, la vice de Petro, quien fue levada por la votación inesperada que tuvo, inferior a la de Oviedo, pero no ha jugado ningún papel en el gobierno del Pacto Histórico.
Mientras tanto, los 10 candidatos a primera vuelta empieza ya en forma su campaña, donde tres se disputan la llegada a la segunda y definitiva vuelta: Iván Cepeda, por el Pacto Histórico y quien hoy tiene la mayor probabilidad de darle continuidad a las políticas del Gobierno Petro; Paloma Valencia, la papeleta de la derecha, que como candidata oficial y un crecimiento electoral del CD en el Congreso logra ubicarse como la tercera en disputa; y Abelardo de la Espriella, un ‘outsider’ del populismo de derecha, quien a pesar de estar estancado en las encuestas, aún puede pelear uno de los dos cupos. Para Claudia López, ganadora de la consulta del centro, y Sergio Fajardo, independiente, el camino pareciera ser el de apoyar una candidatura en coalición o desojar la margarita para definir el mejor momento para claudicar de su candidatura presidencial.

Publicado: marzo 9, 2026, 2:46 pm

La fuente de la noticia es https://www.abc.es/internacional/colombia-reto-gobernabilidad-congreso-mayorias-20260309203442-nt.html

El tablero político colombiano empieza a reacomodar las fichas tras la elección de Congreso y candidatos presidenciales a la primera vuelta del próximo 31 de mayo, resultado de las consultas interpartidistas que se llevaron a cabo el pasado domingo en Colombia.

Un Congreso sin mayorías absolutas, donde serán nuevamente las negociaciones entre partidos y las componendas burocráticas las que predominen es el primer resultado de la jornada electoral. Sin dudas, el gobernante Pacto Histórico tuvo una muy buena jornada electoral pues con 4.413.636 votos (22,72%) para Senado sumó cinco escaños frente a 2022, para un total de 25. El dato relevante, sin embargo, es que para esta jornada prácticamente dobló el número de votos recibidos pues en 2022 obtuvo 2.880.254, lo que evidencia que la izquierda o centro izquierda es hoy la principal tendencia política en Colombia.

Sin embargo, las palabras de celebración del candidato del oficialismo, Iván Cepeda, pueden volverse un galimatías en un Congreso donde, en todo caso, el Pacto Histórico no obtuvo las mayorías y cabe esperar que, como ha sucedido en estos cuatro años de gobierno de la izquierda, el trámite legislativo y las reformas conlleven un desgaste importante, en especial si, como lo dijo Cepeda y lo ve factible hoy el presidente Petro, la meta es convocar una asamblea nacional constituyente para cambiar la Constitución de 1991.

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  • Elecciones legislativas


    Daniela Zambrano

Y será un pulso permanente porque el Centro Democrático, a la derecha, también aumentó en cuatro escaños frente a 2022, quedando con 17 en el Senado tras recibir 3.035.715 votos, lo que equivale al 15,62% de la votación. Frente a 2022, cuando perdió un considerable espacio con solo 1.949.905 votos para Senado, la jornada del domingo también evidencia un éxito y, junto a la votación por la Gran Consulta entre los partidos de derecha que definió a Paloma Valencia como la candidata presidencial, hoy el Centro Democrático puede considerar más seriamente ser una de las dos opciones que se disputen la presidencia en la segunda vuelta, en especial si logra conquistar la votación de los indecisos y el centro electoral escapadizo.

En todo caso, quien sea elegido presidente para el periodo 2026-2030, va a tener un Congreso fragmentado y volátil, con dos grandes jugadores polarizados y unos partidos tradicionales, como el Liberal (13 curules, perdiendo una) y Conservador con capacidad de negociación ante el gobierno de turno, y con una maquinaria que, a pesar de perder terreno y curules, sin duda les permitirá sacar provecho con el nuevo gobierno. Por ahora, son dos fuerzas muy apetecibles para los candidatos presidenciales, ya definidos.

El gran ganador

La sorpresa de las elecciones de domingo fue Juan Daniel Oviedo, quien quedó segundo en la Gran Consulta por Colombia, donde participaban nueve candidatos, buena parte de ellos con una importante trayectoria política y de gestión, y en la que se daba por descontado que no lograría el caudal de votos que recibió, que fue de 1.225.510 votos, muy por encima de figuras muy reconocidas de la política nacional.

Esta sorpresa electoral deja a Oviedo como potencial fórmula de Paloma Valencia, con quien se iba reunir este lunes precisamente para entender qué propuesta le hace, pero ratificando que más allá de lograr un acuerdo, su respaldo se mantiene, como fue el pacto de los precandidatos que participaron en la Gran Consulta: apoyar a quien la ganara. En una entrevista con Blu Radio, Oviedo afirmó que, tras los resultados, «ella fue muy elocuente. Nosotros dijimos que íbamos a cumplir esa palabra de conformación de la Gran Consulta por Colombia y quedamos, cuando estábamos saliendo, de tener una conversación el día de hoy».

Oviedo, más que un economista y tecnócrata de 49 años, es un aire fresco y desenfadado que le llega a la política colombiana. Fue candidato a la Alcaldía de Bogotá en 2023, proveniente de ser director del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), donde logró, además de una destacada gestión, atrapar la atención de los colombianos con estadísticas fáciles de digerir y apetecibles.

A su impacto mediático, que incluye un tono de voz particular por un accidente de infancia, se suma un tono moderado y gran claridad en no querer polarizar más al país, reconocer los logros del actual gobierno, sin desconocer sus fallas, y centrarse en soluciones para los temas más complejos, entre ellos salud, seguridad, infraestructura y paz. Además, tras una agresión homofóbica de Abelardo de la Espriella, quien una semana antes de la votación se burló de la homosexualidad de Oviedo, su perfil de hombre centrado, que no se dejó llevar a responder agresivamente, le valió el respaldo de los colombianos.

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Para Paloma Valencia y el Centro Democrático sería una ventaja tener a Oviedo como fórmula vicepresidencial pues le permite a ese partido moverse más grácilmente hacia el centro y capturar esos votos que, a diferencia de las Legislativas, van más cargados de opinión que empujados por la maquinaria. Pero para Oviedo irse por esa ruta significa exigirle a la derecha compromisos reales frente a la paz -replantear las negociaciones, pero no cerrar ese camino-, frente a la corrupción, de la que no se libra el Centro Democrático, y un progresismo en políticas sociales y de inclusión. Sin esos compromisos, correría el riesgo de repetir el patrón de Francia Márquez, la vice de Petro, quien fue levada por la votación inesperada que tuvo, inferior a la de Oviedo, pero no ha jugado ningún papel en el gobierno del Pacto Histórico.

Mientras tanto, los 10 candidatos a primera vuelta empieza ya en forma su campaña, donde tres se disputan la llegada a la segunda y definitiva vuelta: Iván Cepeda, por el Pacto Histórico y quien hoy tiene la mayor probabilidad de darle continuidad a las políticas del Gobierno Petro; Paloma Valencia, la papeleta de la derecha, que como candidata oficial y un crecimiento electoral del CD en el Congreso logra ubicarse como la tercera en disputa; y Abelardo de la Espriella, un ‘outsider’ del populismo de derecha, quien a pesar de estar estancado en las encuestas, aún puede pelear uno de los dos cupos. Para Claudia López, ganadora de la consulta del centro, y Sergio Fajardo, independiente, el camino pareciera ser el de apoyar una candidatura en coalición o desojar la margarita para definir el mejor momento para claudicar de su candidatura presidencial.

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