Publicado: mayo 9, 2026, 2:07 am
Hoy por hoy, España no tiene tanta capacidad de aislamiento de pacientes de hantavirus como se ha dicho. Así lo confirmó el Ministerio de Sanidad el jueves en una reunión privada con los representantes de los hospitales y de las consejerías de Salud de las autonomías que cuentan con Unidades de Aislamiento y Tratamiento de Alto Nivel (UATAN).
Esa reunión telemática, a cuyo contenido y documentación ha accedido EL MUNDO, se celebró el miércoles a las 14.30 horas, mediante la plataforma Teams. Fue el Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias (CCAES) el que convocó a todos los miembros del Comité Técnico Permanente de la Red UATAN para ponerles al día de «la información disponible» tras las reuniones con la Organización Mundial de la Salud, la agencia europea de control sanitario (ECDC) y la propia Comisión Europea.
Pero la gran sorpresa informativa se la llevaron los miembros del Ministerio, y no al revés. ¿Por qué? Porque después de la reunión hicieron recuento con los técnicos sanitarios de las autonomías y cayeron en la cuenta de que en España no hay listas 16 camas de alto requerimiento, como dice el ministro Ángel Víctor Torres. Ni siquiera el tope son 17, como plasman los documentos del Ministerio de Sanidad. Según se constató en el encuentro telemático, hay apenas la mitad: nueve.
Correo electrónico del Hospital Gómez Ulla al Ministerio de Sanidad, el miércoles por la tarde.EL MUNDO
Una a una, todos los representantes sanitarios de las seis comunidades en las que hay unidades especiales de este tipo fueron explicando cuál es su situación. Todas tienen una sola cama de alto requerimiento: Cataluña (Hospital Clinic), País Vasco (Donostia), Andalucía (Virgen del Rocío), Comunidad Valenciana (La Fe), Canarias (Hospital de Candelaria) y la Comunidad de Madrid (La Paz-Carlos III) . Además, el Ministerio de Defensa cuenta, en el Hospital Gómez Ulla de la capital, con un tope máximo (y excepcional) de tres: dos personas intubadas y otra con «ecmo» (una técnica de soporte vital avanzado que funciona como un corazón y pulmón artificial temporal). Esto hace un total de 9 plazas con el aislamiento necesario para pacientes con hantavirus. Muy lejos de las previstas.
Hay otras unidades que se contabilizaban antes, pero no son especializadas ni tienen el nivel cuatro de aislamiento, el necesario para tratar este virus. Por ejemplo, en Cataluña hay tres camas más de tratamiento intensivo previstas, lo cual puede ser suficiente para el tratamiento que necesitan los afectados, pero en ningún caso garantiza el aislamiento suficiente. Y las consejerías de Salud de algunas comunidades aseguran a este diario que podrían aumentar sus unidades de aislamiento, pero ahora mismo no tienen los recursos específicos más que en una unidad.
El ministro de Política Territorial, Ángel Víctor Torres, aseguró ayer que España hay «16 camas de aislamiento», ocho de ellas en el Hospital militar Gómez Ulla. Pero EL MUNDO ha accedido al correo electrónico de contestación de la unidad del propio hospital, en el que alerta que, por falta de personal, sólo puede habilitar un tope de dos camas con intubación y otra más con asistencia respiratoria.
El correo de respuesta al Ministerio, tras la reunión, dice así: «Buenas noches. En el HCD Gómez Ulla contamos con 5 habitaciones convencionales y 2 de cuidados intensivos, todas operativas. Nos limita el personal: con nuestro personal podemos atender a 2 pacientes con cuidados convencionales como críticos con drogas vasoactivas, limitándose a 1 paciente intubado y en el peor escenario (con mucho esfuerzo por parte del hospital), 2 con intubación y 1 paciente con ecmo». Lo firma una comandante médico internista que añade que el «tiempo de activación» de este hospital «son 6 horas».
Lo que les había pedido el CCAES a los componentes del Comité Técnico Permanente de la Red UATAN era, según otro email en poder de este diario, «conocer la disponibilidad de cada unidad para la recepción de potenciales contactos que comenzasen con síntomas».
Las unidades UATAN se caracterizan por la «presión negativa». Es decir, que cuando se abre la puerta el aire no sale, sino que tiende a entrar. Además, tienen una suerte de pequeños laboratorios en la sala, para poder hacer pruebas serológicas con el máximo aislamiento. «En una UVI tú puedes tratar un ictus, por ejemplo, pero en este caso es un agente patógeno que no se puede operar, sino sólo recuperar al paciente. Aquí lo primordial es que el patógeno no salga», explica uno de los dirigentes sanitarios presentes en la reunión.
Ahora, el uso de esas camas de alto requerimiento lo tienen que autorizar los consejeros. Los consultados no son pesimistas, pero alguno recela, por si acaso: «Hay que ser muy prudentes todavía, hasta que no lleguen el domingo y veamos».


