Publicado: mayo 8, 2026, 8:08 am

El ‘holding’ europeo de aerolíneas IAG acude a su cita clave con el mercado para evaluar cómo está afectando a su negocio la crisis de suministro del queroseno -el combustible que utiliza la aviación comercial- y su consecuente encarecimiento. La compañía, matriz de British Airways, Iberia o Vueling entre otras, ha superado el test del primer trimestre con un beneficio de 301 millones que supone un 71% más que el anotado un año atrás. No obstante, su CEO, el español Luis Gallego, ha aprovechado los focos para lanzar una advertencia sobre el impacto a medio plazo que la crisis energética derivada del conflicto en Oriente Medio tendrá sobre su negocio.
En el comunicado remitido al mercado, Gallego ha puesto en valor que «IAG se encuentra en una posición única para hacer frente a las dificultades actuales surgidas a raíz del conflicto en Oriente Medio», asegurando lo que ya anticipaba días atrás Iberia: «Actualmente no observamos ningún problema con la disponibilidad de combustible en nuestros mercados principales». Sin embargo, ha reconocido que el impacto del aumento del precio del combustible «inevitablemente provocará unos beneficios inferiores a lo que habíamos previsto inicialmente para este año».
La cobertura del queroseno en IAG es del 70% para lo que resta de año. Aunque, según la curva de combustible a fecha de 5 de mayo de 2026, incluyendo posiciones de cobertura y los costes de sostenibilidad, el coste de combustible ascendería a aproximadamente 9.000 millones de euros. En este contexto, el grupo ha explicado que la capacidad será inferior al aumento del 3% previsto en los resultados anuales presentados en febrero, como consecuencia de las medidas adoptadas. En la actualidad, estima aumentar la capacidad alrededor del 1% en el segundo trimestre y alrededor del 2% en el tercer trimestre.
Con todo, el grupo capitaneado por Gallego espera generar un flujo de caja libre significativo durante el año pero, dado el impacto del conflicto en Oriente Próximo, este será inferior a los aproximadamente 3.000 millones de euros que había estimado anteriormente. Ahora, en este escenario se estima que la inversión en inmovilizado ronde los 3.500 millones de euros.
En el plano operativo, el grupo ha cifrado en un 3% el porcentaje de su capacidad expuesta a la región del Golfo antes del inicio del conflicto. Estas rutas estaban operadas principalmente por British Airways, con menor exposición de Iberia y Vueling. Con más detalle, su red afectada incluía los Emiratos Árabes Unidos, Catar, Arabia Saudí, Baréin, Israel, Jordania y Chipre. Pero, tal y como ha notificado este viernes, una gran parte de esta red se ha reasignado. «A corto plazo, esto implica añadir capacidad en rutas donde ahora hay una oferta reducida de plazas debido a la disminución de vuelos de las aerolíneas de Oriente Medio». Algunos ejemplos que pone el ‘holding’ son Bangkok, Singapur y Malé.
En el capítulo financiero, IAG ingresó 7.181 millones de euros, un 2% más, de los que 6.226 millones provenían por ingresos del pasaje, mientras que el beneficio operativo fue de 351 millones, un 77% más que un año atrás. El aumento de los ingresos coincide con el sólido desempeño de sus aerolíneas que transportaron a 26,3 millones de pasajeros entre enero y marzo, un 0,8% más, manteniendo estable su capacidad con un aumento del 0,2%, condicionado por la guerra.
