Publicado: octubre 25, 2026, 5:07 am
Importantes disturbios y un primer balance de un centenar de detenidos (un 25% menores de edad) en Barcelona a raíz de una protesta de jóvenes antisistema convocada para este sábado a través de redes sociales y sin comunicar de forma oficial. El lugar escogido ha sido plaza de Catalunya, donde se han acercado grupos de unos 500 jóvenes, muchos de ellos adolescentes, encapuchados y vestidos de negro. La concentración ha derivado en incidentes, cargas, quema de contenedores en 33 incendios, una decena de agentes heridos y saqueos de comercios cercanos (al menos 14). El Govern no descarta más arrestos a lo largo de las próximas horas.
Muchos establecimientos y grandes almacenes de la zona, llenos un sábado por la tarde, tuvieron que cerrar a toda prisa ante una concentración que recogía la estela de las protestas en Francia que se han extendido por varias ciudades de Europa. Algunas pancartas llamaban a protestar «contra el sistema» bajo el lema de «institutos en lucha» (traducción del movimiento Lyceés Indignés), aunque no había un organizador concreto y los grupúsculos fueron improvisados, integrados por gente muy joven y alentados a través de las redes sociales. «Somos conscientes de que no ha sido una convocatoria ordinaria defendiendo una causa o un derecho, ha sido producto de esas convocatorias que en estos momentos recorren Europa, especialmente Francia, y que han impactado en nuestra ciudad», ha dicho a última hora de este sábado el alcalde Jaume Collboni en una comparecencia junto a la consejera de Interior, Núria Parlon.
Un comercio saqueadoEFE
Tras el dispositivo desplegado en la zona por Mossos d’Esquadra y Guardia Urbana, que cargaron de forma puntual, el grupo grande se ha dispersado y se han ido formando los mencionados grupúsculos que provocaron los disturbios y los replicaron en puntos como la propia plaza de Catalunya, las Ramblas o Universitat, todas arterias comerciales y con mucha gente un sábado por la tarde. De hecho, la policía ha cortado varias calles, desplegó antidisturbios y llamó a la población a no acercarse a la zona. «Grupos violentos de personas con la cara tapada queman contenedores, vandalizan mobiliario urbano y lanzan piedras contra la policía», alertaron los Mossos en una publicación alrededor de las 20:30 horas.
Los incidentes se han recrudecido a lo largo de la tarde noche y bandas dispersas de manifestantes, con el rostro cubierto, quemaron mobiliario urbano -contenedores, vallas, papeleras, sombrillas y sillas de terrazas e incluso arrancaron algún semáforo-, siguieron organizando barricadas, destrozaron motos y bicicletas, se enfrentaron a la policía y lograron entrar en una quincena de comercios de ropa y electrónica en los que hubo saqueos. De hecho, rompieron escaparates, varias marquesinas de autobuses y convirtieron el centro en un correcalles con destrozos y persecuciones constantes de la policía.
El cierre de las tiendas para evitar los saqueos dejó a centenares de clientes atrapados en el interior de algunos establecimientos hasta que los incidentes les permitieron abandonar el local, en algunos casos por puertas traseras o de emergencia.
El presidente de la Generalitat, Salvador Illa, ha condenado de forma «rotunda» los hechos y el Ayuntamiento se personará judicialmente como ha avanzado Collboni. «Tendrá consecuencias para los mayores de edad y tendrá consecuencias para los progenitores de los menores de edad», y el Consistorio llegará «hasta el final» en responsabilidades judiciales y patrimoniales.
«No hay ninguna causa que justifique la violencia», ha insistido Illa. «Quien protesta ejerce un derecho. Quien agrede o destroza, lo vulnera», ha proseguido para avisar que los disturbios de este sábado «merecen una condena rotunda» y se ha comprometido a asegurarse que «quien lo haya hecho, lo pague»
«La violencia no tiene cabida en Cataluña», ha zanjado Illa en un mensaje en redes sociales.
Por su parte, el presidente del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, ha dicho que los disturbios desatados en Barcelona demuestran que España necesita «un cambio» mientras apeló a la «convivencia», lo que a su parecer exige «responsabilidad y no alimentar a quienes la ponen en riesgo».


