Publicado: octubre 24, 2026, 12:07 pm

Una grandísima mayoría de los representantes del Frente Amplio dentro de las candidaturas de unidad con el PSOE para el Senado se presentará en el segundo puesto de las listas electorales. Así que, por lo general, los aspirantes socialistas se reservarán los puestos uno y tres.
Así consta en el histórico acuerdo alcanzado por el PSOE y el Frente Amplio, por el que por primera vez en la historia ambos espacios se unen para armar una candidatura global -a excepción de Cataluña y casi todas las islas de Canarias-. Tomará el nombre de Senado de Progreso y ya ha metido el miedo en el cuerpo a la derecha, pues ha provocado que PP y Vox estén negociando una posible retirada del partido de Santiago Abascal de una serie de circunscripciones para salvar la mayoría absoluta y tratar de aumentarla a los tres quintos.
En estos días se están confirmando desplazamientos en las listas socialistas para abrir hueco a miembros del Frente Amplio. Nombres como los de Violeta Márquez, Antona Luengo o Ane Sánchez están siendo anunciados en el segundo puesto, confirmando lo que adelantó El Independiente, que hasta en 36 circunscripciones el PSOE cederá el segundo puesto de la lista al Frente Amplio y que en seis se le dará el tercer lugar. Hay tres provincias en las que, en cambio, los socialistas coparán los tres huecos que hay. Cabe recordar que cada candidatura presenta tres nombres y que en las elecciones al Senado salen elegidos los cuatro más votados. Normalmente los tres del partido más votado y el primero del segundo.
La jugada del pacto de la izquierda se resume en que el PSOE abre el primer hueco disponible al Frente Amplio allí donde en las últimas elecciones no logró más de un escaño. Por tanto, donde Senado de Progreso gane a la derecha -y no lo hubiera hecho en 2023- implicará la entrada por igual de senadores del Frente Amplio y del PSOE. De los dos nuevos escaños, cada formación se hará con uno.
En cambio, si el PP ganara esa circunscripción, la situación quedaría igual que en 2023. El escaño sería para el PSOE y no perdería ninguno a costa de ceder a su socio de alianza.
Esto es lo que suele llamarse un win-win. Porque los de Colau tenían imposible sacar senadores y ahora aspiran a morder un buen puñado, igual que el PSOE. Eso sí, siempre que la fórmula resulte exitosa ante el PP.
