Publicado: octubre 24, 2026, 9:00 am
Han pasado exactamente 400 días desde que estrené el iPhone 17 Pro Max. Y hace poco más de un mes que no es el mejor móvil de Apple, ya que ese honor lo atesora ahora el iPhone 18 Pro Max. Sin embargo, no tengo ni un solo motivo para querer cambiarlo. Y no solo porque no haya tanto cambio con su sucesor, sino porque creo firmemente que es uno de los mejores iPhone de los últimos años.
Después de varias generaciones muy continuistas, los iPhone 17 Pro (e incluyo aquí al modelo pequeño de 6,2 pulgadas) supusieron una ruptura con los anteriores. Tanto a nivel estético como funcional, partiendo de un diseño que, pese a ser más robusto, aguanta mejor el calor. También en su interior se produjeron cambios a efectos de rendimiento o mejoras en la cámara.
Sin embargo, aquí no he venido a «vender» especificaciones, sino a contar mi experiencia de uso real durante un año. Una experiencia que, ya te adelanto, va acorde a lo que supuso este terminal a nivel de especificaciones respecto a todos los anteriores.
Cumpliendo de sobra en lo básico

Cuando escribí sobre mi uso del iPhone 17 Pro Max después de tres meses, ya dije que era el iPhone que más estaba disfrutando en mucho tiempo. Y me sigo reafirmando en ello. No era cuestión de que fuese «la novedad del momento». Lo creo realmente y a todos los efectos.
El diseño es un buen ejemplo. Recuerdo mirar horrorizado los primeros renders que mostraban como sería meses antes de su presentación. Cuando lo tuve en mano, mi opinión cambió para bien. No diré que sea el iPhone más bonito que haya hecho Apple, pero me he terminado acostumbrando y acepto el peaje estético que supone (tanto en peso como en lo puramente estético).
Los cambios estéticos también trajeron consigo cambios funcionales, siendo la pantalla lo que mejor lo representa. Esta ya me sorprendió en los primeros meses y me terminó convenciendo en verano, cuando a menudo el sol está justo encima y el brillo suele ser complicado de gestionar. Con un máximo de 3.000 nits y un tratamiento antirreflejos, no he tenido problema alguno con este iPhone.
Con el rendimiento, me pasa algo parecido. El chip A19 Pro sigue teniendo potencia de sobra para todo lo que hago, aunque reconozco que no necesito tanta, pero intuyo que a la larga será de agradecer a medida que vayan llegando más y más actualizaciones de iOS.
No voy por ahí pensando en los núcleos del procesador, ni en sus resultados en pruebas sintéticas. Lo que quiero es que el móvil responda cuando lo necesito, tanto si estoy trabajando como si estoy jugando o haciendo cualquier otra cosa. Y en ese sentido, no tengo ninguna queja.
Cámara y batería: cal y arena

Obviamente el zoom 40x hace que se pierda mucho detalle, pero nos deja por fin la posibilidad de fotografiar elementos que están realmente lejos con una calidad suficiente
Cuando estuve un año con el iPhone 16 Plus, justo antes de dar el salto al iPhone 17 Pro Max, creí que tampoco me perdía tanto sin la lente teleobjetivo porque al fin y al cabo no soy tampoco un usuario que haga muchas fotos y normalmente me basta con el sensor principal. Estaba equivocado.
Con el iPhone 17 Pro Max no solo he recuperado el telefoto, el cual no solo se amplia hasta el 40x en digital permitiendo fotos desde más distancia, sino que también ofrece nuevas distancias focales como el 2x, 4x u 8x para hacer las fotos de otra manera sin tener que moverme físicamente.
La parte más negativa está en la batería. Y que no se me malinterprete. Sigue durándome todo el día, pero mientras que en los primeros meses podía estirarla incluso algo más, ahora es un deporte de riesgo irse a dormir sin que pase por el cargador.
La salud de la batería ha bajado hasta un 93%, lo cual no es extraño. Al final, queramos o no, las baterías de litio se degradan con el tiempo. El problema es que sí noto esa pérdida de autonomía en el uso diario. No es que de repente tenga un móvil que se apaga a media tarde, pero sí que he perdido ese margen extra que tanto agradecía al principio.
Ahora me toca estar algo más pendiente del porcentaje de batería, sobre todo en los días en los que hago más fotos, utilizo mucho las redes sociales o paso más tiempo fuera de casa. Y aunque sigue siendo una buena autonomía, me resulta inevitable acordarme con aquellos primeros meses en los que terminaba el día con más batería de la que tengo ahora.
Es un 9,75

Después de más de un año, sigo pensando lo mismo: el iPhone 17 Pro Max es el mejor iPhone que he tenido nunca. El iPhone 13 Pro Max es el que recuerdo con más cariño, pero este lo supera en el rendimiento general. Es un móvil que responde bien en todo y que, sin destacar necesariamente en una sola cosa, me ofrece una experiencia redonda.
También he aprendido a valorar más la cámara. Poder hacer fotos en 2x o 4x con buena resolución, sin necesidad de acercarme físicamente, es una ventaja que no sabía que aprovecharía tanto.
A aquello se le suma una pantalla de 6,9 pulgadas que disfruto para leer, navegar o ver vídeos de YouTube cuando estoy fuera de casa, una autonomía que sigue cumpliendo (aunque cada vez menos) y una gestión del calor que me ha convencido incluso bajo el sol veraniego.
¿Significa eso que es perfecto? No. La batería ha perdido parte de la autonomía de los primeros meses y, como cualquier móvil, tiene margen de mejora. Pero miro al iPhone 18 Pro Max y no encuentro una sola novedad que realmente sienta que voy a aprovechar lo suficiente como para justificar el cambio. La apertura variable de su cámara no es algo que eche en falta, y aunque el iPhone Duo me despierta curiosidad por ser plegable, eso ya es otra historia.
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La noticia
iPhone 17 Pro Max, un año después y por qué creo que es el mejor de los últimos años
fue publicada originalmente en
Applesfera
por
Álvaro García M.
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