Publicado: mayo 1, 2026, 6:07 am

El campo español llega a la aplicación provisional del acuerdo comercial con Mercosur, desde este viernes, con una oposición mayoritaria (Asaja, COAG y Unión de Uniones), que debe aparcar la pancarta a corto plazo para hacer frente a esta nueva realidad mientras el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) se pronuncia. La Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos (UPA) junto a sectores como el vino y el aceite de oliva, apuestan por centrarse en las oportunidades y ven suficientes las salvaguardias aprobadas por el Parlamento Europeo. «A partir de este próximo 1 de mayo el acuerdo es real, hay que asumirlo y dentro de 2 años a ver qué pasa», avisa el director de la Oficina de Asuntos Europeos de LLYC Pablo Rupérez.
De las salvaguardias al estudio de impacto
El director de la oficina de Asaja en Bruselas, José María Castilla, coincide en que «no ha cambiado nada a la espera del dictamen del TJUE como sucede con el acuerdo de Marruecos». Castilla cree que ha aumentado la presión al sector tras el acuerdo con Australia y «echamos de menos un estudio de impacto acumulado». El representante de esta organización agraria sí ve avances en los 45.000 millones de euros ofrecidos en enero por la Comisión Europea (CE), y en la oposición de los eurodiputados a los recortes en el presupuesto de la Política Agraria Común (PAC).
«No ha cambiado nada a la espera del dictamen del TJUE como sucede con el acuerdo de Marruecos», José María Castilla (Asaja Bruselas)
El representante de Asaja ve ciertas ambigüedades en las cláusulas de salvaguardia y, como ejemplo, cita qué precio de origen se toma como referencia: «No es lo mismo el de una naranja que sale del campo, que el valor de la que está empaquetada y lista para colocarse en los lineales», avisa. El director de la oficina en Bruselas de esta organización agraria sí se felicita de que, al tratarse de un reglamento europeo, está al margen del tratado comercial y se pueden introducir «más sectores sensibles en el futuro».
Desde Unión de Uniones, su coordinador nacional Luis Cortés, habla de «política de tierra quemada» y advierte que «el acuerdo pone en duda la viabilidad de la agricultura y la ganadería europeas, así como la salubridad de los alimentos que tomamos». Cortés pone en duda la capacidad de control en frontera de Mercosur y considera la aplicación provisional del tratado «una auténtica irresponsabilidad por parte de la Comisión Europea».
La «posición propia» de UPA
El secretario general de la Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos (UPA), Cristóbal Cano, defiende la «posición propia» que ha tenido su organización en relación con Mercosur. Cano no cree que el pronunciamiento del TJUE vaya a suponer un freno a la entrada en vigor del acuerdo y augura que, «como en el caso de Singapur, afirme que el tratado comercial con Mercosur no contraviene los tratados».
El principal responsable de UPA pone en valor la aprobación de las cláusulas de salvaguardia: «Hemos logrado las mayores cotas de protección para el sector en este tipo de tratados», asegura el representante de UPA quien pide centrarse en las oportunidades que ofrece un ‘mercado’ de 470 millones de habitantes con afinidades culturales y lingüísticas.
«Hemos logrado las mayores cotas de protección para el sector en este tipo de tratados», afirma el secretario general de UPA Cristóbal Cano
Cano recuerda que «España es un país netamente exportador» y avisa contra el uso de Mercosur como «cortina de humo, para tapar a los verdaderos responsables de la crisis de precios que sufrimos». El representante de esta organización agraria exige «una retribución justa para el agricultor» y que las administraciones públicas actúen. El secretario general de UPA apunta que «lo que hay que hacer ahora es abrir nuevas vías comerciales como se ha hecho con India, Australia y fortalecer las relaciones con China».
Repunte de las exportaciones de vino a Brasil
Entre los sectores que ven con buenos ojos el tratado en materia de comercio con el bloque formado por Brasil, Argentina, Paraguay, Uruguay y Bolivia se encuentra el del vino. El director general de la Federación Española del Vino (FEV), José Luis Benítez, afirma a ‘La Información Económica‘ «que siempre han defendido los tratados de libre comercio» y los describe como «muy positivos». Benítez argumenta que el pacto «abre las puertas de países como Brasil y Argentina, donde los vinos españoles tuvieron muy buena acogida en una feria reciente».
El representante de la asociación, que reúne a los bodegueros, recuerda que se exporta dos tercios de lo que se produce y da un dato novedoso: Las exportaciones de caldos a Brasil, la principal potencia de Mercosur, han subido un 11% en febrero de este año en comparación con 2025, y ya es el vigésimo destino de nuestras ventas. «La necesidad de tener mercados es cada vez mayor: el consumo nacional no da da para más», concluye.
Las exportaciones de caldos a Brasil, la principal potencia de Mercosur, han subido un 11% en febrero en comparación con el año anterior, y ya es el vigésimo destino de nuestras ventas
Monitorear el tratado, «esencial»
Para Pablo Rupérez, el director de la Oficina de Asuntos Europeos de LLYC, nos encontramos ante una nueva era: la de implementación del tratado comercial tras su tramitación política. «A partir de este próximo 1 de mayo el acuerdo es real, hay que asumirlo y dentro de 2 años a ver qué pasa», comenta este analista en referencia al pronunciamiento del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) solicitado por la Eurocámara. Una decisión que, estima, tardará unos 18 meses en llegar y sobre la que deberán pronunciarse definitivamente los eurodiputados.
Rupérez considera de vital que el sector agrario adapte su estrategia y vea dónde están las oportunidades. Este analista cita al aceite de oliva y el vino, especialmente con denominaciones de origen e indicaciones geográficas. «Es muy importante monitorear la implementación del acuerdo comercial, detectar los problemas y trabajar con la Comisión Europea para corregirlos», apunta este consultor. El responsable de la Oficina de Asuntos Europeos de LLYC recuerda que, en este tipo de tratados comerciales, existe la figura de un ‘comité conjunto’ para «verificar problemas y denunciar excesos».
«Es muy importante monitorear la implementación del acuerdo comercial, detectar los problemas y trabajar con la Comisión Europea para corregirlos», Pablo Rupérez (LLYC)
Castilla (Asaja) coincide en que «la implementación es esencial» y critica que la gestión de los certificados de origen quede en manos de los países del Mercosur. Lo que creen que puede impactar sobre el acceso de las exportaciones europeas a los contingentes arancelarios con un arancel reducido, e incluso, provocar una cierta concentración en un número reducido de operadores.
