Publicado: abril 30, 2026, 2:08 pm
Los tentáculos de la guerra en Irán empiezan a oprimir a la economía europea. La crisis energética provocada por el bloqueo del estrecho de Ormuz ha disparado la inflación del área cuatro décimas hasta el 3% en abril, su nivel más alto desde septiembre de 2023, en medio de fuertes subidas de los combustibles y de su impacto en el transporte y en las cadenas de suministro.
El conflicto en Oriente Próximo no solo ha provocado un aumento notable de los precios de la cesta de la compra, sino que además ha tenido impacto en la actividad, de forma que el crecimiento de la región se modera una décima. El PIB apenas avanzó un 0,1% en el primer trimestre, un incremento tan modesto que en la práctica implica que la economía se ha estancado.
Los datos que ha publicado este jueves Eurostat, la oficina de estadísticas europea, confirman que el Banco Central Europeo (BCE), reunido hoy en Fráncfort, tiene por delante una difícil papeleta si quiere evitar que la inflación siga subiendo -y alejándose de su objetivo del 2% a medio plazo- y no enfriar todavía más la economía con subidas de tipos demasiado rápidas o demasiado acusadas.
En el cuarto mes del año la energía se ha disparado un 10,9%, más del doble del 5,1% que subió en marzo, el primer mes afectado de lleno por la guerra. Este incremento afectó a los precios de los alimentos frescos (producirlos costó más porque se encarecieron los fertilizantes, el transporte…) que se incrementaron un 4,7%, cinco décimas más que el mes previo.
Algo menos, aunque también con fuerza, subió el coste de los servicios (3%), una rúbrica que preocupa mucho al BCE porque puede generar los temidos efectos de segunda ronda en la inflación -al subir los precios, suben los salarios y esto provoca un nuevo incremento de los sueldos en una espiral a la que es difícil poner freno-.
Otros componentes de la inflación, como los alimentos procesados, mantuvieron su alza en el 1,7%, mientras los bienes industriales no energéticos se encarecieron un 0,8%. La inflación subyacente, que excluye de su cálculo los precios de la energía y de los alimentos frescos, se moderó una décima hasta el 2,2%.
El IPC sube por cuarto mes consecutivo en la región y España encabeza el incremento de los precios entre las grandes economías del área, con una tasa del 3,5%, que supera la de Alemania e Italia (2,9%) y la de Francia (2,5%). Entre las economías que comparten el euro Bulgaria es la que muestra una tasa más elevada, del 6,2%; mientras que la más baja la registró Finlandia (2,3%).
En una coyuntura marcada por las subidas de precios y la incertidumbre, la guerra ha recortado cinco décimas al crecimiento de la región con respecto al mismo trimestre del ejercicio previo, de forma que apenas ha avanzado un 0,8%. Este jueves el Instituto Nacional de Estadística (INE) ha avanzado, además, que la economía española se ralentizó en el primer trimestre del año. El PIB se expandió un 0,6% en comparación con el último trimestre del año pasado, dos décimas menos que al cierre del año anterior, lastrado sobre todo por las exportaciones.


