Publicado: noviembre 2, 2026, 7:07 am

Pasados los días de luto preceptivo, la política vuelve poco a poco -pero de manera irremediable- al cauce de la campaña. Con otro guion y otro ánimo, pero también con la obligación moral de hablar de la gestión antes que de las emociones. A 27 días de las elecciones generales, la maquinaria de los grandes partidos retoma la marcha.
El PP tiene previsto hacerlo de manera paulatina. Durante los cinco primeros días de la semana, Alberto Núñez Feijóo reunirá a la cúpula de su partido -hoy mismo- en el Comité Ejecutivo Nacional y seguirá hablando de gestión y de trenes. Además, se multiplicará en entrevistas televisivas (Telecinco hoy, la Sexta mañana, Antena 3 el miércoles…) y en actos que potencien el nuevo lema de su «Gobierno a la espera», que se resume en tres palabras: «Experiencia. Gestión. Rigor».
Y el sábado 7 Feijóo volverá a los actos masivos de partido, según ha sabido EL MUNDO, con un mitin en Valladolid, la ciudad de Óscar Puente, que es el cabeza de lista del PSOE por dicha provincia. Será el primer acto público de partido del candidato popular tras el accidente ferroviario de Urda (Toledo) que les costó la vida a 69 personas el pasado miércoles. Y que ha cambiado el tono y el propósito de la campaña.
«Valladolid será la rentrée de Feijóo en la estética de campaña, y lo hará cinco días antes de la pegada de carteles, y en el territorio de Óscar Puente», aseguran fuentes del PP. ¿Por qué allí? «Para que España no olvide que el PSOE mantiene como número uno en Valladolid a Óscar Puente, 115 muertos después», explican en Génova.
La capital de Castilla y León «es el lugar que simboliza el sanchismo: hagas lo que hagas y seas como seas, en este PSOE tienes hueco» y no tienes que «dimitir» ni «hacerte responsable».
El 7 de noviembre comenzará de verdad el esprint del PP hacia las urnas, a nueve días del debate cara a cara con Pedro Sánchez. Tras bajar durante 10 días los decibelios, «ya el tono será acorde al momento y al lugar: la tierra de un hombre que no dimite y que ha dicho que sólo dimitiría si pensara que hace daño a su proyecto político, y no al país», argumentan en el equipo del candidato popular.
Óscar Puente es una pieza simbólica de caza mayor para el PP. El ministro de Transportes acumula en su último año de mandato dos tragedias ferroviarias enormes: la de Adamuz (Córdoba), el 18 de enero, en la que fallecieron 46 personas, y la de Urda. Puente ha descartado dimitir, aunque admite que la ciudadanía ha perdido la confianza en la seguridad el tren. Pero dice que seguirá al frente de su departamento para tomar medidas que reviertan la situación. «No sé qué nivel de confort le puede proporcionar a una víctima que yo dimita, en qué medida, de cero a 100, cuánto le reconforta si ha perdido a un hijo, si ha perdido a su padre, si ha perdido a un hermano, si ha perdido una pierna… No lo sé, no sé si es relevante, sinceramente», contestó el viernes en una rueda de prensa.
El PP cree que, en estas condiciones, Puente queda incapacitado como candidato. «¿Cuándo volverá a la campaña el número uno del PSOE por Valladolid? ¿Hará mítines, 115 muertos después? ¿115 muertos después va a pedir la confianza de los ciudadanos para cuatro años más?», se preguntan las fuentes. Lo que quiere el PP con este acto es «repartir», metafóricamente, «la papeleta del PSOE de Valladolid por toda España». «Vamos a capitalizar el voto contra el ministro. Que nadie olvide que votar al PSOE es votar a Óscar Puente. A Sánchez y a Óscar Puente», subrayan.
El propio Feijóo dejó claro el viernes que, a su juicio, Puente es responsable de las 69 muertes, porque abandonó «la cultura de la seguridad». «Han muerto 46 personas por un mantenimiento deficiente por parte del Gobierno en Adamuz y al menos 69 en Toledo porque el Gobierno no renovó un sistema de seguridad obsoleto cuando debía haberlo hecho», aguijoneó el líder del principal partido de la oposición. «Los mismos que estaban al frente antes del accidente de Córdoba continúan en sus puestos después del accidente de Toledo», lamentó.
El PP cree que Puente debe ser cesado como ministro de Transportes, aunque lo da por amortizado y lo usará en campaña. Por eso apunta más alto, a Sánchez: «Quien ha faltado a su deber de gestionar con seriedad el Ministerio de Transportes tiene que cargar con ello. Ahora bien, quien lo ha nombrado y lo ha mantenido, con más motivo», dijo Feijóo. Y añadió: «Si no dimiten ellos, los dimitiremos en las urnas». Dicho de otra manera, para Génova, Puente es «un fusible» y al presidente del Gobierno «le interesa mantener ese fusible para que no le llegue a él la electricidad».
Antes de su mitin en Valladolid, Feijóo sincronizará su estrategia con los barones en el Comité Ejecutivo Nacional del PP que se celebra este mediodía (a pesar de ser día festivo en nueve comunidades autónomas). El candidato popular quiere reestructurar sus «prioridades» y «explicarle al PP y al país lo que debemos ofrecer de cara a la España que viene», según fuentes de Génova, 13.
Como publicó este diario ayer, el PP cree que ahora la campaña girará en torno a los puntos fuertes de Feijóo: «Ha saltado por los aires la campaña de gestos, gamberradas, chistes y bailes, y vuelve a estar de actualidad la gestión. El foco está ahora puesto en lo que él sabe hacer. No está el país para bailes. El vídeo bromeando con la Renfe perseguirá a Óscar Puente para siempre», opinan en Génova.
Feijóo va a usar desde ahora una «escenografía de Gobierno a la espera»: seria, austera y muy enfocada a devolverles a los ciudadanos la confianza en el sistema ferroviario. Así lo explica su equipo: «Rigor. Experiencia. Gestión. No es una persona que vaya a llegar al Gobierno con la L de prácticas pegada a la espalda. Llega con experiencia de la Xunta y con una identidad muy marcada por la gestión. Él luce más en ese ámbito que en la política de zascas o en la política emocional. En el debate de fondo, él crece, porque está preparado para gobernar. Ahora que el país pide alguien que se lo tome en serio, es el momento Feijóo».
