Publicado: mayo 8, 2026, 1:00 pm
«Lo haremos nosotros mismos y no necesitamos ayuda». La frase se le atribuye a Steve Jobs y resume uno de esos momentos que, cuando ocurren, cambian la historia tecnológica. Jobs no quiso Android y al otro lado de aquella decisión estaba Andy Rubin, su creador.
La historia de cómo Apple rechazó Android la cuenta Tony Fadell, antiguo ingeniero de Apple y considerado uno de los padres del iPod. En su libro ‘Build’ se remonta a 2005, cuando el iPhone todavía no existía públicamente y no era más que un proyecto ultrasecreto de cuya existencia solo sabían unos pocos.
Cuando Apple todavía no había presentado el iPhone

Andy Rubin (izda.) y Tony Fadell (dcha.)
En la primavera de 2005, Apple trabajaba en secreto en su primer teléfono. El proyecto todavía no había sido anunciado y dentro de la compañía el desarrollo avanzaba con un nivel extremo de confidencialidad. Tony Fadell, que ya fue una figura clave en el desarrollo del iPod, también lo estaba siendo en el del iPhone.
Por aquel entonces Android no se parecía en nada a lo que es hoy. Ni siquiera era de Google. La compañía había sido fundada por Andy Rubin y estaba desarrollando una plataforma de software para teléfonos móviles y, aunque no era tan secreto como el iPhone, apenas tenía relevancia pública.
Según cuenta Fadell en ‘Build’, Rubin supo de los rumores de que Apple estaba construyendo un teléfono y quiso asegurarse de que fuese cierto, así que le llamó directamente a él. Cuando supo que sí, que algo de eso había, le hizo la propuesta de explorar una posible inversión de Apple en su software. Incluso se barajó que la compañía californiana se hiciese al completo con Android.
Fadell reconoce que lo vio como una oportunidad, ya que «Android tenía un gran equipo y una gran tecnología» que podría aprovechar Apple para acelerar el desarrollo del iPhone. De paso, supondría neutralizar a un potencial competidor en el futuro. Pero Steve Jobs tuvo clara su postura. Y era completamente distinta.
El «Síndrome de No Inventado Aquí»
Cuando Fadell le trasladó aquella idea a Jobs, se la planteó como una estrategia de futuro. Pero la respuesta del CEO no se hizo esperar y no fue lo que él esperaba: la rechazó de inmediato. «A la mierda con eso, lo haremos nosotros mismos y no necesitamos ayuda», espetó Jobs según Fadell.
Fadell interpreta que aquella reacción venía motivada por el secretismo que rodeaba a la creación del iPhone. Con ello alude a lo que él mismo define como el «Síndrome de No Inventado Aquí». Es decir, que la idea de adoptar soluciones externas no merecía la pena porque entonces no hubiese sido un invento de Apple y le restaría valor al producto y a la imagen de la compañía.
Sin embargo, Fadell lo seguía viendo claro y, cuenta, volvió a insistir. Dice que hasta llegó a plantearlo delante de otros ejecutivos y responsables del desarrollo del iPhone, probablemente con la esperanza de encontrar otro aliado que le ayudase a convencer a Jobs. Pero el CEO no quería saber nada de aquello. Ni de Andy Rubin.
Entonces llega Google… y la oportunidad perdida, según Fadell
Apenas unas semanas después de aquella negociación fallida con Apple, Rubin cerró la venta de Android a Google a cambio de unos 50 millones de dólares. Apple había perdida la oportunidad. O eso creía Fadell.

Así se veía Android 1.0
El exdirectivo de Apple cuenta que conocía bien a Rubin desde hacía años, ya que ambos coincidieron en General Magic. Y precisamente por eso creía que Android podía convertirse en una amenaza real para Apple si terminaba en manos de otro gran actor tecnológico. Y era justo lo que había ocurrido.
Fadell utiliza esta historia como ejemplo de uno de los grandes errores que pueden cometer los líderes empresariales, como es pensar que las buenas ideas solo pueden surgir dentro de su propia organización.Para él, esa mentalidad termina destruyendo compañías enteras.
De hecho, en el mismo capítulo menciona los casos de Nokia y Kodak como ejemplos de empresas que quedaron atrapadas en esa arrogancia tecnológica. También plantea una pregunta que sigue siendo cuando menos interesantes dos décadas después: ¿qué habría pasado si Steve Jobs hubiera aceptado al menos reunirse con Andy Rubin?
Fadell no asegura que Apple hubiera terminado comprando Android. Tampoco dice que existiera una negociación formal. Lo que sí deja caer es que Jobs descartó la idea sin tan siquiera explorar la posibilidad y que, aquella negativa, estuvo profundamente ligada a la cultura interna de Apple y a la personalidad del propio Jobs.
El giro que acabó definiendo la industria móvil

Así lucía el primer iOS de la historia, aunque Apple lo presentó como una versión de OS X y posteriormente lo bautizó como iPhone OS
La ironía de toda esta historia es evidente con perspectiva histórica. Tal como temía Fadell, Android terminó convirtiéndose en el principal rival del iPhone y en el sistema operativo móvil dominante del planeta. Lo que en 2005 era una pequeña compañía desconocida acabó siendo la base del ecosistema móvil de Google.
Aunque Fadell utiliza esta anécdota para ilustrar una idea mucho más amplia sobre el liderazgo. Según explica en el libro, un CEO debe ser capaz de reconocer buenas ideas aunque no hayan salido de su propia empresa. Cuando eso no ocurre, el orgullo puede convertirse en un problema estratégico enorme.
Aun así, Fadell tampoco presenta la historia como un fracaso absoluto. En el mismo capítulo recuerda que Jobs asumía enormes riesgos constantemente y que muchas veces acertó precisamente gracias a esa confianza radical en la capacidad interna de Apple.
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De hecho, iOS es el principal baluarte del iPhone y el motivo por el que muchos prefieren los terminales de Apple incluso cuando están por debajo en especificaciones de algunos rivales.
Hoy en día, y esto es una opinión personal, iOS y Android están muy parejos y elegir uno u otro es muchas veces una cuestión de detalles. Pero es indudable que Apple acertó al desarrollar su propio software y lograr una integración casi perfecta con su hardware. Quizá Jobs se equivocó al no ver el potencial de Android, pero también tenía razón en una cosa: Apple quería construir su teléfono a su manera, lo hizo y no le ha ido nada mal.
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La noticia
«A la mierda con eso». El día que Apple rechazó comprar Android por puro orgullo de Steve Jobs
fue publicada originalmente en
Applesfera
por
Álvaro García M.
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