Publicado: octubre 21, 2026, 10:08 pm

Quién te ha visto y quién te ve, podrían pensar muchos de la nueva realidad que vive la planta de Ford en Almussafes (Valencia). Y no es para menos. En apenas tres meses, sus trabajadores han pasado de una gran incertidumbre por una producción casi residual a un futuro prometedor. Desde que el 22 de julio se conociera que Geely compraba el 34% de la planta por 211 millones de euros, su fabricación apunta a máximos, sus trabajadores han firmado un nuevo acuerdo laboral y la marca ha anunciado que en las instalaciones también va a levantar una nueva planta de ensamblaje de baterías.
Lejos quedan ya los tiempos de zozobra e incertidumbre a los que tuvieron que sobreponerse tras ‘sobrevivir’ a tres ERTES y a un Mecanismo Red que mantenían a la planta agonizando y con sus líneas de producción a medio gas. Desde la confirmación de esta nueva joint venture, que surgió como un oasis en el desierto, todo han sido buenas noticias. La última se conoció este mismo martes, cuando Ford hizo público que construirá una nueva planta para el ensamblaje de pilas que se montarán en algunos de los cinco nuevos modelos que fabricará a partir de 2028.
Hasta el momento se desconoce cuál será el impacto laboral, pues no será hasta el segundo trimestre de 2027 cuando se sepa cuántos trabajadores podrían incorporarse a las instalaciones, tal y como ha indicado UGT tras una reunión de la comisión del Observatorio por la Electrificación. La marca, sin embargo, no se va a quedar de brazos cruzados hasta entonces, pues en los próximos meses va a acometer la rehabilitación de los vestuarios de la planta de motores, la reforma de la cantina, o la renovación de taquillas de algunos vestuarios.
Nuevo acuerdo laboral
La llave para alcanzar la paz entre los empleados llegó poco antes, el pasado 6 de octubre. Una fecha que será recordada por muchos después de que el comité de empresa diera luz verde al acuerdo laboral, alcanzando así las condiciones deseadas hasta 2030. El documento, con la estampa de ambas partes, sentaba las bases para la negociación del XIX convenio colectivo, y permitirá a los trabajadores disfrutar de «aumentos salariales considerables, por encima del IPC» y que a partir de 2029 se consolidará en las tablas salariales, tal y como apuntó entonces el sindicato mayoritario.
No serán las únicas mejoras. Los empleados podrán acogerse a un documento que también establece una «cláusula de revisión retroactiva a 1 de enero para cada uno de los años de vigencia del Acuerdo 2030″. No solo eso, sino que para 2027 contempla un incremento del IPC real más un 1,5%, con un tope máximo del 5%, mientras que para el periodo 2028-2030 pactaron una subida del IPC más un 1%, con el mismo tope.
Una ‘joint venture’ salvadora
La gran novedad que ha hecho posible todos estos acontecimientos es, sin duda, la noticia de la década para la planta. La alianza con la firma asiática dibujó una sonrisa en la cara de sus 4.296 empleados, que volverán a ocupar sus puestos de forma regular. Y lo harán para dar un salto exponencial, porque sus líneas pasarán de producir un solo modelo a fabricar cinco: el ya anunciado Ford Bronco para 2028, un nuevo crossover multienergía (a finales de 2028) de la firma estadounidense, así como otros dos SUV 100% eléctricos que Geely incorporará a su catálogo (además del Kuga), el primero de ellos desde 2029.
El salto en la capacidad productiva de la planta será sustancial, pasando de 90.000 unidades en 2025 a alcanzar su capacidad máxima, cifrada en 400.000. Sin embargo, la instalación tiene potencial para desarrollar hasta medio millón de vehículos anualmente, tal y como remarcaron entonces los dirigentes de ambas compañías. «Estamos muy contentos con esta alianza porque se trata de crear una comunidad en Valencia, un emblema. Queremos que la planta llegue a su capacidad máxima«, defendió el mandatario de la firma del óvalo azul.
Los dirigentes de ambas firmas también aclararon que los 4.296 trabajadores que acuden a diario a las líneas también pasarán a formar parte de esta nueva empresa conjunta. Pero no serán los únicos, porque este incremento en la actividad supondrá la necesidad de contratar a más trabajadores, algo que ya ha quedado patente con la nueva planta de baterías y, ante el runrún por el aterrizaje de empresas del gigante asiático, las dos entidades también descartaron por completo «traer mano de obra china», ha aclarado también el directivo del fabricante asiático.
A pesar de las buenas noticias de los últimos tiempos, la carga de trabajo para los empleados comenzará a aumentar a partir de 2028, cuando eche a rodar la asociación con la firma china. Hasta entonces, la planta podría atravesar un posible excedente de mano de obra, tal y como apuntó recientemente UGT en un comunicado. «Solicitamos más carga de trabajo ante un excedente de personal en los próximos meses», que cifraron entre 200 y 300 trabajadores.
