Publicado: octubre 17, 2026, 8:08 am

Una de las grandes empresas que está financiando la revolución de la inteligencia artificial (IA) corre el riesgo de que cerca de 100.000 millones de dólares de su deuda acaben en el mercado de bonos basura. Y el problema llega cuando los inversores empiezan a perder la paciencia con algunas compañías tecnológicas. Esta semana, determinados bonos vinculados a la IA han llegado a ofrecer rentabilidades del 15%, después de perder alrededor de una quinta parte de su valor.
Oracle se encuentra a un solo escalón de perder su calificación de grado de inversión. Una rebaja podría hacer que su deuda llegara a representar el 6,75% de todo el mercado estadounidense de bonos basura, valorado en aproximadamente 1,5 billones de dólares.
Para hacerse una idea del tamaño de esa cifra, Charter Communications, actualmente el mayor emisor individual de ese mercado, representa alrededor del 1,6%. Oracle podría cuadruplicar ese peso si sus bonos pasaran a la categoría de alto rendimiento. Y aunque esa posibilidad todavía no se ha materializado, los inversores ya están castigando con fuerza la deuda de otras compañías vinculadas a la IA.
Bonos bajo presión
Los bonos de CoreWeave, una compañía que alquila capacidad de computación a las grandes tecnológicas, han llegado a perder alrededor de una quinta parte de su valor en apenas unos meses. Emitidos en junio con un cupón del 9,625%, han llegado a cotizar cerca de 80 centavos por dólar y a ofrecer rentabilidades próximas al 15%. El castigo también ha llegado a sus acciones, que han sufrido caídas superiores al 15% durante la pasada semana precisamente por las dudas sobre su elevado endeudamiento y el encarecimiento de su financiación.
La compañía cuenta con Nvidia entre sus principales socios y una cartera de ingresos contratados de unos 104.000 millones de dólares, pero buena parte de ese dinero todavía está pendiente de entrar. Solo durante el segundo trimestre destinó 9.400 millones a inversiones, frente a los 679 millones que generó mediante sus operaciones. Su negocio sigue creciendo, aunque los desembolsos necesarios para construir la infraestructura se adelantan varios años a buena parte de los ingresos previstos.
Aunque CoreWeave ha defendido la solidez de sus contratos y cuestionado la reacción del mercado, los inversores están haciendo distinciones cada vez más importantes entre las empresas capaces de financiar sus proyectos con sus propios recursos y aquellas que dependen de conseguir nuevos préstamos. Y esa selección llega después de una avalancha de emisiones que ha cambiado por completo el peso de las tecnológicas en el mercado de deuda.
Según Bank of America, la oferta de deuda corporativa vinculada a la IA había aumentado un 99% interanual hasta alcanzar los 270.000 millones de dólares a comienzos de julio, y la magnitud de ese crecimiento también se aprecia en las operaciones de las grandes tecnológicas. Amazon, Alphabet, Meta, Microsoft y Oracle han colocado conjuntamente unos 218.000 millones de dólares en bonos durante lo que llevamos de 2026. En todo 2025 emitieron 109.000 millones, mientras que entre 2021 y 2024 apenas acudían al mercado por unos 25.000 millones anuales de media.
En cuestión de meses, estas cinco compañías han colocado más deuda que los seis mayores bancos estadounidenses y ya concentran aproximadamente el 18% de las nuevas emisiones estadounidenses de bonos corporativos con grado de inversión, frente al 6,5% del año pasado.
Compradores al límite
Esa acumulación de deuda tecnológica ha llevado a Columbia Threadneedle Investments a advertir de que las dificultades para absorber tantas emisiones podrían acabar afectando al conjunto del mercado de bonos corporativos. Aunque reconoce que las grandes tecnológicas siguen teniendo beneficios elevados, buenas calificaciones crediticias y un endeudamiento relativamente bajo, la firma considera que una debilidad persistente de sus bonos podría obligar a reajustar los precios del resto del mercado.
Bank of America también ha alertado de las dificultades que pueden surgir cuando los inversores alcanzan sus límites de concentración. Algunas de las grandes emisiones recientes han encontrado más resistencia entre los compradores y las empresas están teniendo que ofrecer mayores compensaciones para colocar nuevos bonos.
La presión llega cuando las tecnológicas todavía tienen por delante enormes desembolsos. Amazon, Alphabet, Meta, Microsoft y Oracle invertirán conjuntamente unos 733.000 millones de dólares en 2026, frente a los 379.000 millones del año pasado, y la previsión alcanza los 1,1 billones en 2029.
Frenazo en seco
La avalancha, sin embargo, ha empezado a perder velocidad. Según Morgan Stanley, las emisiones de deuda vinculadas a la IA cayeron hasta los 23.000 millones de dólares en septiembre, menos de la mitad que en agosto y muy lejos de los 113.000 millones alcanzados en junio. El frenazo coincide con las primeras señales de resistencia entre los compradores, aunque todavía no está claro cuánto responde a un cambio de calendario y cuánto al encarecimiento de la financiación.
Sin embargo, las necesidades de financiación siguen aumentando y las empresas tendrán que volver al mercado para conseguir el dinero que necesitan. La pausa en las emisiones podría estar contribuyendo a aliviar temporalmente la presión sobre las rentabilidades de los bonos, pero cuando las tecnológicas retomen sus operaciones, podrían volver a elevarse los costes de financiación y las primas de riesgo.
