Publicado: octubre 21, 2026, 2:07 pm

La visita del presidente de Vox, Santiago Abascal, a A Coruña se ha saldado con momentos de máxima tensión, altercados y cargas policiales en las inmediaciones de la plaza de María Pita. Un operativo de la Policía Nacional, compuesto por más de una decena de furgones, ha tenido que blindar los accesos a la zona de Puerta Real para separar a los simpatizantes de la formación de los más de un millar de manifestantes convocados por organizaciones estudiantiles, Galiza Nova y el Sindicato de Inquilinas.
Desde primera hora de la mañana, la concentración de rechazo ha congregado a multitud de personas al grito de consignas contra la extrema derecha. La tensión acumulada a lo largo de las intervenciones ha estallado al concluir el mitin, cuando se han registrado forcejeos y enfrentamientos directos que han obligado a los agentes antidisturbios a intervenir con cargas en uno de los flancos de la plaza.
En el plano político, el líder de Vox ha restado importancia al cordón de protesta y ha asegurado que no cederán ante la presión en las calles. «No hay coacción que pueda con nosotros«, ha afirmado Abascal, quien además ha vaticinado que un cambio en el Ejecutivo central pondrá fin al acoso a los simpatizantes de su formación en los espacios públicos: «No será posible acosar a los ciudadanos y acudir a las plazas a impedir que la gente pueda expresarse en libertad».
Por su parte, los convocantes han centrado sus críticas tanto en el modelo ideológico de Vox como en el trasfondo socioeconómico. El secretario xeral de Galiza Nova, Artai Gabiás, ha incidido en que los mensajes de la formación de extrema derecha buscan fracturar a la sociedad. «Los discursos de odio que lanza Vox no son bien recibidos en Galicia», ha zanjado Gabiás, añadiendo que «su odio y su racismo son una estrategia para dividir a las clases populares» mientras se eluden los verdaderos problemas derivados del «fracaso del sistema capitalista».
La escenificación de este mitin en un bastión tradicionalmente complejo para las siglas de Vox evidencia la estrategia de confrontación calculada del partido en Galicia, buscando la visibilidad mediática a través de la polarización en la calle. Este pulso refuerza la polarización de los bloques en vísperas de los próximos ciclos electorales, donde la izquierda nacionalista y los movimientos sociales intentan disputar cada metro del espacio público frente a la ofensiva conservadora.
