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El presidente de CaixaBank advierte de un freno en la demanda de crédito en las últimas semanas por la incertidumbre de la guerra

Publicado: mayo 6, 2026, 12:08 pm

Si la semana pasada fue el consejero delegado de CaixaBank, Gonzalo Gortázar, quien anticipó una caída de la demanda de crédito en sectores concretos por la guerra en Irán, este miércoles ha sido el presidente de la entidad, Tomás Muniesa, quien ha reconocido que el banco está observando «una disminución de la actividad» en el ‘pipeline’ de nuevas operaciones crediticias. Una tendencia que, a juicio del banquero, obedece a «los primeros signos» de la parálisis decisional que genera la incertidumbre geopolítica y económica en sus clientes: «Hace que la gente no sea capaz de tomar decisiones, sobre todo a medio o largo plazo.

Con motivo de un desayuno ejecutivo organizado por la Cámara de Madrid,  Muniesa ha pasado revista del entorno que rodea su negocio para destacar que los mercados siguen creyendo en una resolución del conflicto comercial y geopolítico. «Si no creyeran que esto se va a solucionar, los mercados ya serían un desastre», ha argumentado antes de resumir el nuevo «desorden» mundial en una «paradoja». «Históricamente, la potencia que está al mando (en alusión a Estados Unidos) quiere mantener el statu quo y la emergente (China) cambiarlo. Ahora, en cambio, ocurre lo contrario: la primera potencia quiere cambiarlo y la emergente parece querer mantenerlo. Y esta paradoja se refleja en múltiples ámbitos».

En ese escenario, Muniesa ha situado varias capas de riesgo entre el conflicto en Ucrania, la tensión con Irán y una posible crisis energética en ciernes que, entre otras consecuencias, no ha descartado que impulse la inflación «por encima del 4%». Al hilo de esto, el presidente de CaixaBank también ha dejado su visión acerca del mercado del petróleo para analizar que, en el escenario más optimista -el de una resolución del conflicto en un plazo razonable-, los precios del petróleo no regresarán a los niveles previos a la crisis. Los futuros ya descuentan un barril en la horquilla de los «80, 90 dólares», muy por encima de los 60 a los que cotizaba antes de la escalada geopolítica. «Va a costar dos o tres años ver el crudo por debajo de ese umbral» ha añadido al respecto.

Muniesa ha dedicado una parte relevante de su intervención a poner en tela de juicio la cultura regulatoria europea, a la que ha descrito como uno de los principales lastres para la competitividad del continente. El presidente de la entidad afincada en Valencia ha cuestionado que «la hiperregulación ha llevado (al continente) a puntos absurdos». El problema, a su juicio, no es solo la cantidad sino la calidad del proceso dado que, según Muniesa, las regulaciones se diseñan con frecuencia «de espaldas a los sectores», derivando en decisiones que carecen del «conocimiento del sector».

Un pacto de Estado para resolver la jubilación del ‘baby boom’

Muniesa no ha pasado de puntillas el que él considera el gran reto macroeconómico de España. «En los próximos diez años (citando datos del INE y Adecco), se jubilarán cinco millones de trabajadores -mayoritariamente industriales- frente a los 1,8 millones que llegarán a la edad de trabajar«. La brecha, de tres millones de personas, no puede cubrirse únicamente con los dos millones y medio de parados actuales -buena parte de los cuales, ha reconocido, no puede o no quiere reincorporarse al mercado labora-, ni tampoco con los perfiles de inmigración que hoy llegan al país. «Vamos a necesitar inmigración, pero ahora la gente viene con otros perfiles; ya no llegan ingenieros, ni perfiles para la construcción o la hostelería como antes» ha comentado antes de reivindicar la necesidad de establecer «un pacto de Estado» para atajar este relevo.

Observa un mayor impacto de la IA en las pymes

Cuestionado por el impacto de la inteligencia artificial, el banquero la ha interpretado como una «transformación bastante radical» que no distinguirá entre entidades más o menos jóvenes, sino que será más difícil de capear en aquellas de menor tamaño. «Las empresas pequeñas o se asocian para esta inversión (la que requiere la implementación de la IA) o van a tenerlo mucho más complicado» ha comentado, elevando la magnitud del reto porque el tejido empresarial español está compuesto por pymes más pequeñas que en el resto de Europa y eso puede condicionar su capacidad de adaptación tecnológica.

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