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De qué protegerse en una Bolsa que funciona con IA, deuda y frenesí

Publicado: julio 26, 2026, 4:08 am

De repente, la Bolsa ya no parece tan intocable como hace unas semanas. La inteligencia artificial (IA) ha tropezado, los fabricantes de chips acumulan movimientos extremos y los inversores empiezan a preguntarse si el aire está escapando de uno de los rincones más concurridos del mercado.

La caída todavía no ha terminado con el mercado alcista. El S&P 500 conserva una subida cercana al 8% en 2026, pero el índice de semiconductores de Filadelfia ha llegado a perder más de un 20% desde máximos mientras Alphabet y Tesla pinchan en Bolsa tras elevar el gasto en IA y decepcionar al mercado con su generación de caja. La primera duda es cuánto puede resistir ese mercado si la Reserva Federal (Fed) deja de jugar a favor.

¿Mantendrá los tipos? 

Los mercados alcistas no suelen morir simplemente porque hayan envejecido. Una recesión, un desequilibrio financiero o una subida inesperada de los tipos termina golpeando la estructura que los sostenía, y esta vez la amenaza vuelve a llegar desde la inflación.

El IPC estadounidense se moderó en junio hasta el 3,5% interanual, frente al 4,2% de mayo, gracias a la caída de los precios energéticos y al alivio temporal de las tensiones en Oriente Medio. Kevin Warsh rechazó, sin embargo, interpretar el dato como una victoria definitiva. “Puede haber quienes observen las cifras y piensen ‘misión cumplida; todo va sobre ruedas’. Esa no es mi opinión”, advirtió el presidente de la Fed el pasado 14 de julio ante el Congreso.

El petróleo ha devuelto esa posibilidad al centro del tablero. El Brent supera de nuevo los 100 dólares y el WTI los 90, al mismo tiempo que la rentabilidad de la deuda a diez años estadounidense roza el 4,7%, su nivel más alto en 18 meses.

Los futuros de los fondos federales descuentan ya una probabilidad del 36% de una subida de 25 puntos básicos, según datos de LSEG. El mercado descontaba hace apenas unas semanas que la siguiente decisión de la Fed sería mantener o recortar los tipos.

¿Dónde refugiarse? 

La amenaza de nuevas subidas de tipos resta eficacia a la cobertura habitual. Los bonos soberanos de larga duración suelen proteger cuando la Bolsa cae por una recesión, pero pueden agravar las pérdidas cuando el golpe procede de la inflación y las rentabilidades continúan escalando.

BlackRock llama la atención sobre este cambio en su último comentario de mercado. La gestora considera que los bonos largos se han convertido en instrumentos “menos fiables como diversificadores” por su elevada sensibilidad a los tipos y prefiere obtener rentas en deuda pública de corto y medio plazo.

La apuesta acorta los vencimientos, pero no elimina la renta fija de las carteras. BlackRock mantiene una posición favorable en los bonos cortos, donde los inversores pueden aprovechar las rentabilidades actuales sin asumir el mismo impacto si la Fed endurece de nuevo su política monetaria.

La segunda vía sale del mercado de deuda. UBS recomienda ampliar la exposición a materias primas después de que el conjunto del activo acumule una subida superior al 15% en 2026, impulsado por el petróleo, los metales y las tensiones sobre la oferta.

Claro que el oro tampoco ofrece una protección automática. El aumento de los tipos reales y la fortaleza del dólar han elevado el coste de mantener un activo que no paga intereses, aunque UBS mantiene un objetivo de 5.200 dólares por onza y considera las correcciones una oportunidad para las carteras con poca exposición al metal.

Deuda y frenesí 

Alphabet, Amazon, Microsoft y Meta podrían invertir más de 700.000 millones de dólares este año, una factura que empieza a empujarlas hacia los mercados de deuda antes de que los nuevos centros de datos generen todo el dinero prometido.

Amazon prepara una colocación de bonos de 25.000 millones de dólares después de captar otros 17.500 millones en junio, mientras su inversión prevista para 2026 ronda los 200.000 millones. FactSet calcula que ese esfuerzo podría dejar su flujo de caja libre cerca de 12.000 millones en negativo al cierre del año.

La solvencia de estos grupos no está todavía en cuestión. Microsoft, Alphabet y Meta conservan balances muy sólidos, pero la distancia entre lo que invierten y lo que generan se estrecha mientras el dinero prestado se encarece y los centros de datos tardan años en devolver la inversión.

El mercado de bonos está cubriendo parte de ese hueco. Los hiperescaladores emitieron más de 120.000 millones de dólares en deuda de alta calidad durante 2025, siete veces más que un año antes, y algunas previsiones elevan sus necesidades futuras hasta los 300.000 millones anuales.

Durante meses, el frenesí inversor permitió mirar hacia otro lado. Cada anuncio de un nuevo chip, un centro de datos o una ampliación del gasto encontraba compradores casi de inmediato, pero ese reflejo empieza a fallar.

Alphabet elevó su inversión prevista hasta 205.000 millones de dólares, registró su primer trimestre con flujo de caja libre negativo y perdió un 7,1% en Bolsa el día que presentó resultados. Casi 294.000 millones de capitalización en una sola sesión. TSMC y ASML también han tropezado a pesar de haber incrementado sus beneficios en el segundo trimestre.

Rotación 

En todo caso, la corrección de la IA tampoco está arrastrando a toda la Bolsa. Juan Carlos Ureta, presidente de Renta 4, sostiene que el mercado puede estar entrando en una fase de “digestión” de los excesos acumulados, con el dinero desplazándose hacia sectores y compañías que se habían quedado atrás.

Industriales, bancos, automóviles y lujo empiezan a recuperar terreno en Europa. Ureta ve ahí un posible “relevo” de los valores que más han subido y señala a SAP, Volkswagen, BMW, Mercedes-Benz, LVMH o Hermès, mientras en España incluye a Amadeus, Rovi, Grifols y Fluidra entre las compañías que podrían beneficiarse de una rotación ordenada.

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