Publicado: octubre 14, 2026, 8:07 am

Los fabricantes europeos de automóviles se han cansado. Los objetivos de emisiones impuestos por Bruselas en los últimos tiempos presionan cada vez más a una industria que se encuentra en plena transición hacia el vehículo eléctrico y no es la primera vez que algunas marcas lo ponen de manifiesto. Aprovechando la celebración de la 91ª edición del Salón del Automóvil de París, dirigentes de Renault, Stellantis o Volkswagen han vuelto a levantar la voz para mostrar su hartazgo contra unos objetivos climáticos difíciles de sostener ante una electrificación que no avanza según lo previsto.
El mayor descontento lo ha mostrado el consejero delegado de la firma del rombo, Francois Provost, quien ha avanzado posibles reducciones en las plantas de la marca si la Unión Europea no recula. «Si no conseguimos la moratoria de 2030, yo, de aquí a un año, voy a tener que proponer a un consejo de administración eliminar coches y recortar la producción en 300.000 unidades en Europa». El dirigente galo se mostró muy contrariado con unas regulaciones que actualmente exigen que, para 2030, las emisiones de los coches nuevos vendidos por cada enseña se reduzcan un 55% para turismos y un 50% en furgonetas respecto a los valores de 2021.
En la misma línea se ha posicionado también su homólogo Oliver Blume, consejero delegado del grupo Volkswagen. A su juicio, el listón impuesto por Bruselas «es muy alto», por lo que ha apuntado a las propias marcas como eje para revertir la situación: «La normativa debería estar estrechamente ligada a las condiciones reales del mercado y, por ello, aspiramos a una flexibilidad que funcione bien». Para poder lograrlo, confía en que Francia y Alemania, dos de los grandes pilares del motor europeo, alcancen un acuerdo «esta misma semana» con el que tratar de rebajar las exigentes pretensiones continentales y ha colocado a los fabricantes como guía para «marcar el rumbo».
Esperanza en el acuerdo entre Francia y Alemania
La normativa no solo está resultando complicada por la dificultad para adaptar las plantas, sino porque los usuarios de las principales potencias europeas no están adoptando el coche eléctrico made in Europe al ritmo que se esperaba. Uno de los causantes de esta situación está siendo las nuevas marcas chinas. Fabricantes como BYD, Geely o Leapmotor han desembarcado en el Viejo Continente con una gran ventaja respecto al producto local. No solo porque sus costes de producción son más competitivos, sino porque su nivel de electrificación y tecnología es más avanzado que el europeo y los compradores lo están aprovechando para adquirir productos de calidad a un precio más económico.
Para tratar de frenar esta superioridad competitiva, además, la Comisión Europea ha logrado llegar a un «consenso» con Pekín para limitar las importaciones de vehículos híbridos e híbridos enchufables chinos. Un acuerdo que tuvo lugar durante la visita del comisario de Comercio, Maros Sefcovic, a Pekín y sirvió para frenar las opciones de una guerra comercial. «Tras intensas consultas, ambas partes alcanzaron un entendimiento sobre el comercio de vehículos híbridos de una forma compatible con las normas de la Organización Mundial del Comercio», explicó el Gobierno chino en un comunicado.
«En primer lugar, hemos alcanzado un entendimiento común para moderar las exportaciones chinas de vehículos híbridos e híbridos enchufables a la UE. Esto abre la posibilidad de reducir las exportaciones chinas en más de la mitad«, expuso, cuadrando así uno de los grandes reclamos de Bruselas en los últimos meses. Según el documento al que tuvo acceso la agencia Bloomberg, la UE limitará estas importaciones a 350.000 unidades el primer año y se incrementará a un ritmo del 6 % anual.
Xpeng celebra el principio de acuerdo
Una medida por la que también ha abogado el dirigente de Renault. «No es un pacto para cerrar fronteras, sino para hacer lo que China hizo tan bien hace 30 años, porque tenía una ambición industrial y las condiciones eran: ‘No. No pueden meter vehículos importados; no solo tienen que fabricar aquí, sino apoyarse en los proveedores locales, en la cadena de valor y aportar tecnología’. Y eso es justo lo que hay que plantear hoy en día», incidió, apuntando a «limitar los flujos de entrada de vehículos importados que no aportan ningún valor añadido para la industria, el empleo y Europa».
Junto con él, Antonio Filosa, CEO del grupo Stellantis, también apostó por la «adaptabilidad» ante la competencia china y revoluciones tecnológicas como las de la IA: «Lo que realmente hace que mi sueño sea un poco menos plácido por las noches, aunque sin llegar a despertarme, es que vemos una mayor fragmentación en el sector. Antes se consideraba que tenías que ser grande para conseguir economías de escala», asumió.
Después de que ambas partes hayan hecho público este principio de acuerdo, uno de los primeros en pronunciarse ha sido el consejero delegado de la marca independiente Xpeng, Brian Gu, quien ha celebrado la decisión: «Se trata de establecer un comercio justo y esta noticia significa que ambas economías están hablando, estableciendo reglas y creo que es algo bueno para un negocio como este». Una noticia que, a su juicio, significa una mayor transparencia en las relaciones. «Queremos tener unas relaciones estables y que permitan un mejor desarrollo del negocio«, ha concluido, según declaraciones recogidas por Bloomberg.
