Publicado: octubre 8, 2026, 6:08 am

El presupuesto de la UE tiene mucho que mejorar y así lo advierten los auditores. El Tribunal de Cuentas Europeo (ECA, por sus siglas en inglés) ha publicado este jueves su informe anual, correspondiente al 2025, y llena el texto de alertas. Y es que el nivel de error estimado en el gasto de la Unión Europea se mantiene demasiado elevado, habiendo aumentado del 3,6 % al 3,8 % en 2025. Según advierten los auditores, un control deficiente del gasto puede mermar la confianza ciudadana en que los recursos públicos se destinen a proyectos en forma de subvenciones y cumplan con los objetivos previstos. Por séptimo año consecutivo, la institución ha emitido una opinión desfavorable sobre el gasto presupuestario tradicional de la UE al detectar fallos significativos y generalizados en áreas clave como la cohesión o la agricultura.
Los cálculos, además, no son optimistas: la deuda de la UE rozará el billón de euros en 2027. Esto estará impulsado, dice el informe, en gran medida por la emisión de títulos para financiar fondo de recuperación aprobado tras la crisis del Covid. El documento señala que este volumen total disponible de fondos se reajustó a la baja tras la reducción de la asignación de préstamos solicitada formalmente por España en enero de 2026. Ese aumento de la deuda, alerta el Tribunal, es “vertiginoso” dadas las circunstancias.
Las obligaciones asociadas a esta carga financiera condicionarán sensiblemente las prioridades y la flexibilidad de las cuentas europeas en los decenios venideros, dado que el calendario de reembolso de NextGenerationEU se extenderá hasta 2058. Según los cálculos contenidos en el informe, únicamente los costes por intereses vinculados a la ayuda no reembolsable del paquete pospandemia absorberán unos 93.000 millones de euros durante el período presupuestario 2028-2034. Este abono prioritario de intereses restará margen de maniobra para la financiación de otras políticas comunitarias.
“Si la UE adopta un nuevo modelo presupuestario en el que la financiación ya no esté vinculada a los costes, debemos aprender de la experiencia y corregir lo que no ha funcionado anteriormente, de modo que los fondos de la UE logren los resultados previstos para los ciudadanos”, ha avisado el presidente de la ECA, Tony Murphy, que ve claves los próximos meses sobre todo en lo que se refiere a la negociación, ya en marcha, del nuevo Marco Financiero Plurianual (presupuesto a largo plazo de la UE) para el periodo 2028-2034. “Los presupuestos ambiciosos exigen medidas de protección igualmente audaces”, sentenció Murphy.
Con todo, el documento dedica un apartado específico al fondo de recuperación pospandemia. Al término de 2025, la Comisión Europea había abonado 237.500 millones de euros en subvenciones de los 359.900 millones comprometidos en virtud del mecanismo, lo que deja más de un tercio del presupuesto —superando los 122.000 millones de euros— pendiente de ejecución en su último ejercicio de vigencia. La investigación constató que 9 de los 37 pagos de subvenciones del MRR realizados a Estados miembros en 2025 incumplieron las normas y condiciones fijadas.
Entre las anomalías detectadas en el fondo de recuperación (MRR) figuran el cumplimiento insatisfactorio de hitos y objetivos, irregularidades relativas a las ayudas estatales e infracciones de las normas de contratación pública. Los auditores sacaron a la luz insuficiencias en el diseño de las metas acordadas, lagunas en la supervisión de la Comisión y problemas persistentes en la fiabilidad de los sistemas de control de los propios países. Además, el organismo criticó que en ocasiones se permitiese a los Gobiernos relajar o restringir los compromisos de sus planes nacionales sin aportar motivos ni pruebas convincentes, aumentando el riesgo de percibir financiación comunitaria habiendo cumplido menos de lo pactado.
La ejecución de las subvenciones del MRR muestra acusadas disparidades entre Estados miembros, habiendo logrado absorber al menos el 80% de sus fondos únicamente tres de los Veintisiete al final de 2025. En esta comparativa internacional, España destaca como uno de los principales perceptores absolutos al haber ejecutado el 69% de su asignación revisada de subvenciones, lo que se traduce en 55.100 millones de euros recibidos de un paquete asignado de 79.900 millones. Con 24.800 millones de euros pendientes de pago (un 31%), la tasa de absorción española supera la de socios como Alemania o Portugal, aunque concentra un abultado volumen de fondos para el tramo final del programa.
En lo que se refiere al gasto presupuestario tradicional, que ascendió a 176.300 millones de euros en 2025 sin contar las subvenciones del MRR, la tasa de error estimada en los fondos de cohesión repuntó del 5,7% en 2024 al 6,6% en 2025. A su vez, en las partidas de agricultura y medio ambiente el nivel de error escaló del 2,6% al 3,9% en el mismo período. Las irregularidades más habituales en el presupuesto ordinario correspondieron a la financiación de proyectos o costes no subvencionables y al incumplimiento de las reglas sobre licitaciones públicas.
Al mismo tiempo, el Tribunal avisa de que elementos como la ayuda a Ucrania añaden riesgos imprevistos para las cuentas europeas, sobre todo si se tiene en cuenta el apoyo de 90.000 millones aprobado para 2026 y 2027 con cargo a deuda comunitaria. Es un formato poco trabajado para el bloque comunitario y está sujeto, sostiene la institución, a imprevistos. Por eso se pide “prudencia” a las instituciones. El organismo supervisor alerta de que, si no se alcanza un acuerdo sobre nuevas fuentes de ingresos propios para la Unión, el presupuesto europeo se enfrentará a un déficit significativo, lo que llevaría a dos caminos: o aumentar las aportaciones de los Estados miembros o incurrir en recortes.
