El paseíllo del 'candidato' Florentino Pérez, la llegada sobre la bocina de una Ayuso de blanco y el 'dardo' político de Almeida en el día de San Isidro: "Madrid nunca ha respondido levantando muros" - España
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El paseíllo del 'candidato' Florentino Pérez, la llegada sobre la bocina de una Ayuso de blanco y el 'dardo' político de Almeida en el día de San Isidro: «Madrid nunca ha respondido levantando muros»

Publicado: mayo 16, 2026, 10:07 am

Eran algo más de las 10.00, la hora fijada para el inicio del día grande en el Ayuntamiento de Madrid, en una fría mañana en honor al patrón, cuando Isabel Díaz Ayuso, nombrada y renombrada en el puñado de corrillos y canutazos previos al acto, se adentró en Palacio de Cibeles. Minutos antes, el otro gran protagonista de la semana, Florentino Pérez, candidato a la presidencia del Real Madrid y ‘presidente en funciones’, estrechaba manos con la resaca de la marejada que anoche dejó Kylian Mbappé en el Bernabéu. Casualidad o no, Ayuso también iba de blanco. Blanco sólo roto por el color de su clavel.

Pero en realidad el anfitrión era el alcalde, José Luis Martínez-Almeida, rodeado como viene siendo costumbre en los últimos tiempos de rumores sobre su futuro. De confirmaciones sobre su candidatura que se vienen haciendo de rogar, más allá de terceras voces. Almeida estuvo bien arropado en la Galería de Cristal de ‘su’ palacio. Primero por su mujer, Teresa Urquijo, que llevaba tiempo fuera de la escena pública. Y, también, por el capitán del Atlético de Madrid, Jorge Resurrección ‘Koke’, a quien entregó inflamado de orgullo rojiblanco: «Mi capitán». En su séptimo San Isidro como alcalde, también fueron premiados el científico Mariano Barbacid, la saga de actores Guillén Cuervo y el empresario y fundador de Casa México, Valentín Díez Morodo, que trató de tender puentes con su país.

«Esta ciudad nunca ha respondido levantando muros, sino apelando a la empatía, a una solidaridad exigente, a un sentido compartido de la justicia y a una disposición sincera a comprender al otro y a trabajar unidos por el bien común», pronunciaba el alcalde, que a primera hora cumplía con el tradicional izado de la bandera en la plaza de Colón. «Madrid es hoy lo que es porque durante siglos -incluso desde los tiempos de nuestro patrón San Isidro- generaciones enteras de hombres y mujeres sostuvieron esa forma de entender la convivencia con perseverancia, con entereza y con un esfuerzo muchas veces silencioso», añadía. «Esta ciudad no sólo nos pertenece a quienes la habitamos actualmente. Pertenece también a la memoria de quienes la levantaron y a la esperanza de quienes habrán de heredarla», abundaba.

Hablaron los tres hermanos Guillén Cuervo, los herederos de la saga, con un beso al cielo por el reciente fallecimiento de su madre, Gemma Cuervo. Habló Mariano Barbacid sacando pecho de su corazón madridista (con permiso del alcalde). Y recibieron también sus galardones el jugador de baloncesto y capitán del Real Madrid, Sergio Llull; el abogado Antonio Garrigues Walker; la Asociación para la Prevención, Reinserción y Atención a la Mujer Prostituida (Apramp); Paloma Sánchez-Garnica (escritora); Paula Quinteros (periodismo); Elisa Aguilar (Balonecesto); Capas Seseña; la Escuela de Tauromaquia de la Comunidad de Madrid, José Cubero ‘Yiyo’ o la sabrosa taberna Los Caracoles. Se miró con lupa el vestido de chulapa de Reyes Maroto, que saludó a Florentino Pérez; la presencia de Más Madrid, con Rita Maestre y Manuela Bergerot al frente, tras ausentarse el año pasado como protesta; o la potente voz de Javier Ortega Smith, que nadie sabe si es el portavoz legítimo de Vox, pero la realidad es que sigue siendo el portavoz.

«Una capital a la altura de los tiempos»

«Madrid es una ciudad que siente esperanza cada vez que piensa en su futuro. Y esta esperanza, aunque es firme, no es ciega, porque sabe que el futuro siempre se construye desde la estabilidad, la unidad y el respeto a las instituciones que nos vertebran como nación», sostenía en su alocución el regidor, al que la tos puso una inoportuna zancadilla. No hubo trago de agua que lo aliviase.

«En un momento en que las incertidumbres atraviesan Europa y el mundo y en que España necesita más que nunca de una capital a la altura de los tiempos que corren, Madrid reafirma su vocación de ser el lugar donde la concordia es posible, donde la convivencia siempre encuentra su cauce y donde el bien común y el interés general prevalecen sobre la división», completaba con el acento a la palabra «concordia», un término en peligro de extinción en la realidad política actual. La nacional y la madrileña. Sorprendentemente, no tuvo hueco en su discurso el Papa León XIV, que pisará la capital en apenas tres semanas.

Y tras el púlpito y los discursos, de nuevo los corrillos, que nunca dejan indiferente a nadie. Muchas de ellas versando sobre la catarsis de Florentino Pérez o la incómoda ruta de Ayuso por México. No hubo encuestas que echarse a la boca como otros años, pues las elecciones andaluzas marcan la agenda. Pero sí que se habló del futuro del regidor que, más allá de voces ajenas, sigue sin pronunciarse oficialmente. El próximo San Isidro se vivirá rumbo a las elecciones.

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