Publicado: mayo 16, 2026, 8:07 am

Admitir el «error», cerrar filas, hacer «autocrítica» y actualizar la normativa que regula la presencia policial de agentes en ciertos ámbitos y contextos para recabar información. Así quiere resolver el director de la Policía de la Generalitat, Josep Lluís Trapero, la crisis por la infiltración de dos mossas en una asamblea de docentes, una polémica que ha provocado un aluvión de criticas al Govern de Salvador Illa y malestar en el Cuerpo. Este viernes por la mañana, Trapero -respaldado por el president en las últimas horas- ha citado a destacados mandos del cuerpo y a los representantes de los sindicatos para analizar lo ocurrido y tratar que no vuelva a suceder.
En la comisaría de Les Corts (Barcelona), el director de la Policía ha defendido la necesidad de que se modifique la normativa, prevista en el decreto de estructura del cuerpo, para que haya más «filtros» y un mayor control de los mandos con el objetivo de evitar que se repita un caso como el de la infiltración descubierta de dos agentes en una asamblea de docentes que preparaba la huelga que ha arrancado esta semana. Es decir, se deben actualizar los protocolos «obsoletos» porque ya no resuelven «la realidad actual», según fuentes conocedoras.
En el encuentro han estado también el comisario jefe de los Mossos, Miquel Esquius, y el responsable de la Comisaría General de Información, Carlos Hernández. Ante el malestar de algún sindicato, Trapero ha insistido que cuando admitió «errores» junto a la consejera de Interior, Núria Parlon, en el Parlament no tenían la intención de dañar la imagen del Cuerpo, al contrario. De hecho, ha defendido la labor de la unidad de Información (la encargada de este tipo de actuaciones) y ha pedido apoyo para la policía.
Desde SAP-Fepol, el sindicato mayoritario, dan por «buenas» las explicaciones de la dirección y la voluntad de mejorar en cualquier tipo de procedimiento. Por su parte, desde Uspac aseguran que vigilarán que el proceso de información reservada no se salde con responsabilidades «contra quien no toca, especialmente en agentes de la escala básica e intermedia». Los sindicatos también lamentan que los Mossos estén siempre «en el centro de todas las dianas» y el «cuestionamiento constante» a su trabajo. Además, reprochan la «politización» del caso de puertas hacia fuera.
Justo este jueves se confirmó que la CGT ha interpuesto un recurso contencioso administrativo en el Tribunal Superior de Justicia de Catalunya (TSJC) contra el Departamento de Interior de la Generalitat por «vulneración de derechos fundamentales» a raíz del caso. A ello se suma la denuncia de la Asociación de Abogados de Osona en Defensa de los Derechos Humanos ante el juzgado de guardia de Barcelona.
El caso de las dos agentes infiltradas parte de una denuncia del sindicato CGT. El pasado miércoles, durante una reunión en el instituto Pau Claris de Barcelona para preparar los paros de hoy, algunos miembros de los convocantes se percataron de la presencia de dos mujeres desconocidas para el resto. Entonces, se les preguntó a qué centro representaban y, al responder que trabajaban en la escuela Riera Alta de Santa Coloma de Gramenet (Barcelona), los representantes sindicales pidieron la confirmación a un docente de ese centro, que negó conocerlas, por lo que ambas fueron obligadas a abandonar la reunión. Más tarde, aseguraron haberlas identificado como agentes de los Mossos.
