Publicado: mayo 15, 2026, 10:08 am

A Rosario Mohedano se le humedece la mirada cuando habla de su tía Rocío Jurado. El próximo mes de junio se cumplirán 20 años de su fallecimiento y, aunque el paso del tiempo mitiga el dolor por la ausencia, su recuerdo permanece intacto en quienes la querían. Tal vez por eso su sobrina, convertida en una cantante y compositora de éxito, ha decidido rendirle homenaje en una canción, Maestra de emociones, en la que descubre la influencia que Rocío ha tenido en su desarrollo personal y profesional.
Es imposible no emocionarse escuchando esta canción, ¿por qué ahora?
Esta canción llevaba años gestándose muy lentamente. Me venían frases, las dejaba dormir, volvía a ellas… y sentí que ahora era el momento perfecto para sacarla. Va a hacer veinte años que mi tía ya no está con nosotros y creo que era el momento perfecto.
¿Siente que su tía le ha acompañado durante el proceso?
Sin duda. Mi tía ha estado superpresente. La primera frase que me vino fue: ‘Desde niña me diste ganas de comerme el mundo entero’. Y quizá no estaba pensando conscientemente en ella, pero cuando la repetí, automáticamente apareció en mi cabeza. No hay día que no la nombre.
¿Cree en las señales?
Sí, a mí no se me ha aparecido nadie ni quiero que pase, porque soy muy miedosa, pero sí creo en las señales y las interiorizo. Cuando llueve, me gusta salir y mojarme porque a mi tía Rocío le encantaban los días de lluvia y conecto con ella. Cuando miro el reloj y son las 11:11, también pienso que ella está cerca. Mi tía es una guía en las buenas y en las malas.
Da la sensación de que Rocío Jurado no solo fue una tía para usted, sino casi una figura maternal dentro de la familia.
Totalmente. Mi padre perdió a su padre siendo muy pequeño y fue mi tía Rocío quien tiró de la familia hacia adelante. Ella asumió muchísimas responsabilidades desde muy joven y siempre estuvo pendiente de todos.
¿Ella sentía esa obligación de cuidar de toda la familia?
Sí, completamente. Ella misma decía muchas veces: ‘He sido madre hasta de mi madre’. Y era verdad. Pagaba colegios, ayudaba económicamente, estaba pendiente de todo el mundo y siempre intentaba que a nadie le faltara nada.
Hubo un tiempo, sin embargo, que parecía que usted quería desvincularse, que le pesaba demasiado el apellido…
No era desvincularme, más bien es que tenía la necesidad de encontrar mi sitio como artista y enseñarle al público cómo siento la música. Cuando empecé a componer, quería que me vieran a través de mis canciones, de mis letras, de mis emociones y no a través de las de mi tía.
¿Tanto pesa el apellido?
Más que pesarme, creo que me ha hecho vivir situaciones muy intensas. Con el tiempo he aprendido a gestionar ciertas experiencias de una manera más tranquila, pero el camino no ha sido fácil ni cómodo.
¿Le hubiera gustado ser anónima?
No, nunca he querido dejar de ser quien soy. Lo que sí me hubiese gustado es tener la sabiduría que tengo hoy para afrontar ciertas situaciones que me tocaron muy joven. Pero entiendo que esa madurez precisamente viene de haber pasado por todo eso.
Haga lo que haga siempre es muy criticada, ¿le duele lo que dicen de usted?
Sí, claro que me afecta. Hay veces que creo que lo he superado, pero en realidad es porque intento no leer ciertas cosas. Lo que más me duele es el nivel de odio gratuito que existe. La gente puede decir barbaridades y parece que no pasa nada. Han llegado a decir que soy una maltratadora o que soy una alimaña y no lo puedo ni lo quiero consentir. Se han repetido tantas mentiras sobre mí que la gente ha creído que eran verdad.
¿Ha pensado en denunciar?
Sí, pero es que este tipo de denuncias tienen poco recorrido. Además, si tuviera que denunciar a todo el mundo que pone un comentario despectivo, sería demasiado tiempo invertido en eso. Afortunadamente, soy consciente de que esos comentarios representan a la inmensa minoría porque, por la calle, en la vida real, me siento muy querida.
Muchos le echan en cara no haber triunfado, ¿qué es para usted el triunfo?
Haber podido construir una familia tan sólida. Despertarme por la mañana y observar que todos estamos unidos, que nos acompañamos en todo lo que nos ocurre en la vida, es el mayor triunfo. Es verdad que mucha gente intenta hacerme daño con ese comentario, pero para triunfar no es necesario llenar estadios. Además, tengo la suerte de tener a mi lado a un hombre maravilloso que me hace feliz.
Nadie daba un duro por su matrimonio
Lo sé, pero llevamos diecisiete años de relación. Si te digo la verdad, cada día que pasa estoy más enamorada. Soy una mujer muy afortunada.
¿Se pierde la pasión con el paso de los años?
En nuestro caso, no. Si no te apetece: hoy por ti y mañana por mí. A ver, hay momentos para querer y dejarse querer, creo que eso es muy sano. El amor no es para siempre, pienso que tiene fecha de caducidad, por eso lo cuido tanto. El amor en pareja y el amor en general hay que cuidarlo…
¿Es usted feliz?
Sí. Tengo ganas de vivir, de cantar, de soñar, de crecer, de ver a mis hijos vivir y, sobre todo, de disfrutar de las pequeñas cosas.
