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La última palabra de Ábalos en el Supremo: «Aldama ha metido a Jésica, tras coaccionarla, en el pacto con la Fiscalía»

Publicado: mayo 6, 2026, 1:07 am

Actualizado Miércoles,
6
mayo
2026

02:35

El turno de última palabra es un derecho fundamental que tiene el acusado al concluir un juicio penal, justo antes de quedar «visto para sentencia». Le da la ocasión de expresar su opinión final y pulir o ampliar argumentos de su defensa. O declarar su inocencia sin que lo interrumpan. Es un trámite relevante. Omitirlo puede anular la sentencia. José Luis Ábalos tiene decidido ejercer ese alegato final este miércoles en el Tribunal Supremo, como colofón del juicio oral del caso Mascarillas.

Lo que hará, según fuentes cercanas al ex ministro todopoderoso del PSOE, será insistir en su inocencia y denunciar que su caso se ha desbocado por ser él quien es. O quien era. Y sin las suficientes garantías, a su juicio. Ábalos ya ha transmitido a su entorno cuál es su idea-fuerza sobre el juicio: que hay «un pacto claro entre la Fiscalía y Aldama», y que éste «ha metido a Jésica en su pacto», tras «coaccionarla» para que declarase contra Ábalos. Que ahora la acusa a su ex pareja de ser un caballo de Troya de su archienemigo el empresario y comisionista.

En sus conversaciones desde la cárcel de Soto del Real con sus allegados, Ábalos ha sostenido que «a Aldama le van a rebajar la pena a dos años por cada delito y no va a entrar» en prisión por este caso. Sí por la trama de los hidrocarburos.

Ahora mismo el fiscal Alejandro Luzón pide para Aldama una pena de tres años por delito continuado de cohecho y otra de cuatro años por organización criminal. Quiso rebajarla para premiar su colaboración, pero la fiscal general del Estado, Teresa Peramato, se lo impidió. Sostiene Ábalos que «el PP se va a ocupar de eso». La acusación popular, representada por el abogado del Partido Popular, Alberto Durán, ha pedido esa rebaja de condena en dos grados, por atenuante de confesión muy cualificada para cada uno de los delitos reconocidos por el corruptor confeso. Eso, efectivamente, le daría la posibilidad de eludir la prisión por esta causa, ya que cada una de las penas quedaría por debajo de los dos años de cárcel.

Poco antes de que el presidente de la Sala Segunda del Tribunal Supremo, Andrés Martínez Arrieta, declare «visto para sentencia» el juicio -salvo sorpresa-, Ábalos apelará a su inocencia con los mismos argumentos que ayer transmitió a su entorno: «Todo lo que ha encontrado la UCO son 95.000 euros de desajuste. El resto son declaraciones de Aldama, que no ha demostrado nada».

El ex secretario de Organización del PSOE, que se enfrenta a 24 años de prisión, 17 más que Aldama, insiste una y otra vez en que su condena ya está precocinada mediática y judicialmente, y añade que ni siquiera confía en que el Constitucional le enmiende la plana al Supremo. Como cree que su suerte está echada y que lo van a condenar de manera ejemplarizante, ya mira a Estrasburgo. En concreto, al Tribunal de Derechos Humanos de la UE. «En el Tribunal Constitucional tiene la misma confianza que en el Supremo», explican las fuentes.

Y eso que «Koldo ha asumido gran parte de la carga de todo», y en el juicio lo que ha quedado de manifiesto, prosiguen, es que quien fuera la mano derecha de Pedro Sánchez «no estaba enterado» de todo lo que hacían su escudero y Aldama.

«Esto es un tema político, no judicial», cree Ábalos. O sea, una persecución «tortuosa». Y sólo los tribunales europeos pueden revertirla, considera, «porque se ha encapsulado todo en él desde el Gobierno» y ya no hay vuelta atrás «ni pacto que valga», como parafrasean los consultados.

Esto último sirve para negar que haya un acuerdo tácito con el Ejecutivo para no hacer sangre contra Pedro Sánchez. Entonces, ¿por qué Ábalos no ha tirado de la manta? Porque «no hay manta», ha transmitido en sus conversaciones. Ábalos sabe muchas «cosas políticas» de Sánchez, inciden en su entorno, pero «corrupción o financiación ilegal no hay». «Y si él cuenta las historias políticas» que sabe sobre el presidente, «eso no le va a valer para que le rebajen la condena». «Él no va a tirar de ninguna manta ni se va a incriminar, él va a defender su inocencia hasta el final. Hasta Estrasburgo».

Entonces, ¿habrá alguna sorpresa en el turno de última palabra de Ábalos en el Tribunal Supremo? «No. Las sorpresas las da Aldama».

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