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El 'efecto dominó' de los fertilizantes: la crisis alimentaria que espera si el cierre de Ormuz se dilata

Publicado: mayo 31, 2026, 3:00 am

El conflicto entre Irán y Estados Unidos, que ha provocado el cierre del Estrecho de Ormuz y bloqueado la única salida a océano abierto desde el Golfo Pérsico, sacude el tablero internacional. En los últimos días, dos organismos poco sospechosos de alarmistas han alertado sobre la crisis alimentaria que se avecina: la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) habla de fuertes incrementos de los alimentos en un horizonte de entre seis y 12 meses si persiste la guerra, y el director ejecutivo de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), Fatih Birol, previno durante una conferencia en Londres contra «la amenaza de la inflación y de un shock de las cadenas de suministro de alimentos» por el diésel y los fertilizantes.

Por Ormuz se exporta el 20% del petróleo mundial (20 millones de barriles diarios) y alrededor del 25% del gas natural licuado. En un escenario en que el conflicto en Oriente Próximo y su desescalada se prolongará, con toda probabilidad varios meses, y llegue a alcanzar agosto, «la recuperación sería lenta y sujeta a garantías regionales e internacionales por ambas partes», sostiene Santos Gutiérrez, analista de riesgos de Solunion España, quien recuerda que » la realidad es que, actualmente, no hay fecha de resolución del conflicto».

«La realidad es que, actualmente, no hay fecha de resolución del conflicto», avisa sobre la guerra en Irán el analista de Solunion España Santos Gutiérrez

¿Una espiral inflacionaria en los alimentos?

¿Consecuencias? Una mayor inquietud a nivel internacional y, sobre todo, la consolidación de «una inflación elevada, agravada y reforzada». La FAO, advertía que la crisis alimentaria puede llegar tras varias «fases»: primer golpe sobre la energía, luego sobre el precio de fertilizantes y semillas, lo que impacta sobre la productividad de las cosechas (o rendimiento) y el valor de las materias primas básicas, que se encarecen: esto desemboca en una espiral inflacionista en la alimentación.

A todo lo anterior, la FAO suma la reaparición de ‘El Niño’ que puede agravar la situación con sequías y alterar los patrones de lluvias y temperatura en muchas zonas del planeta. El economista agroalimentario, David Uclés, recuerda a ‘La Información Económica’ que desde los años 60 el uso de fertilizantes ha permitido sacar «rendimientos muy grandes en producción agraria», especialmente por los nitrogenados que están hechos con gas. «El precio que tienen que pagar los agricultores se han vuelto imposible y los rendimientos caerán», augura este experto quien recuerda que es un insumo «muy importante» en los países pobres.

Menos cereal y ‘El Niño’

Uclés señala dos circunstancias preocupantes: unas existencias de cereales más estrechas, según estimaciones del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos y el Consejo Internacional de Cereales (IGC) tras varios años de producciones «con márgenes muy estrechos de producción y consumo». Este analista prevé que se tenga que tirar todavía más de las reservas «si efectivamente no llegan a tiempo los fertilizantes para las primeras siembras». El otro factor es ‘El Niño’ que, según advierte, implicaría fenómenos meteorológicos extremos en Latinoamérica y gran parte del Pacífico con daños en las cosechas.

«Hay dos factores preocupantes: unas existencias de cereales más estrechas y al fenómeno meteorológico de El Niño».

El profesor de Economía de la Universidad Pablo de Olavide, Manuel Hidalgo, coincide en que «el sistema alimentario mundial se basa en los fertilizantes». Este experto matiza que «la situación no es la misma que en 2022» a pesar de que «el golpe de costes se va a trasladar a los precios». Hidalgo señala que no se ha producido un corte en el suministro de gas ni un encarecimiento de la materia prima tan aguda como tras la invasión de Ucrania. «El gas pasó de los 20 dólares el MW a los 350 dólares, ahora el gas ha escalado hasta los 60 dólares MW», recuerda.

El profesor de la Universidad Pablo de Olavide añade que, tanto Trump como Irán, tienen los suficientes incentivos como para llegar a un acuerdo aunque todo dependerá de la duración del conflicto. «Si terminara hoy hasta finales de año no se normalizará la situación«, concluye Hidalgo.

Los fertilizantes, por las nubes

El Índice de Precios de Commodities del Banco Mundial ya registraba en febrero unos fertilizantes casi un 45% más caros que en 2010, que es el ejercicio base de esta estadística que comienza en 1960. Solo en marzo de este año, el primer mes completo del actual conflicto en Irán, el precio subió más de un 38% en relación con febrero mientras que, en abril, se añadía otro alza del 25,71%. Si se compara con el año base, los fertilizantes ya habían triplicado su valor.

El escalada es muy gráfica en fertilizantes como la urea y el cloruro de potasio. El primero pasó en febrero de un precio de 472 dólares la tonelada a 856,88 dólares con que ha cerrado abril. Una suerte similar ha corrido el cloruro potásico que, en el segundo mes del año, cotizaba a 372,50 dólares por tonelada y que, en los dos meses de guerra, ha escalado hasta los 401,25 dólares la tonelada. Son dos de los fertilizantes más empleados en agricultura para aportar nutrientes esenciales a los cultivos

«Según el comisario de Agricultura, Christophe Hansen, la siembra está asegurada este año, no en 2027, aunque una cosa muy distinta es que el agricultor quiera ir a pérdidas», José María Castilla (Asaja Bruselas)

Europa: «La siembra está asegurada este año, no en 2027»

A todo lo anterior tampoco son ajenos los agricultores europeos y, en particular, los españoles. «Según el comisario de Agricultura, Christophe Hansen, la siembra está asegurada este año, no en 2027, aunque una cosa muy distinta es que el agricultor quiera ir a pérdidas», comenta a ‘La Información Económica’ el director de la oficina de Asaja en Bruselas, José María Castilla, en relación a un sobrecoste que ya superaba los 100 millones de euros en el primer mes de la guerra.

«Europa no es la gran perjudicada ya que de la zona del conflicto llegaban entre el 30 y 40% de los fertilizantes, matiza José María Castilla. El director de la oficina de Asaja en Bruselas apunta que «hay otros países que tienen una dependencia del 70 u 80%, y lo van a pasar mal». Además los productores europeos y españoles pueden contar con el ‘colchón’ de la Unión Europea (UE), aunque todavía se desconoce la letra pequeña, de 200 millones de euros de la Política Agraria Común (PAC) y de ayudas estatales a la compra de fertilizantes como las de España (500 millones).

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