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«No es cuánto tiempo ven las pantallas nuestros hijos, es qué están viendo: una psicóloga reivindica «las series de antes»

Publicado: octubre 7, 2026, 1:00 pm

Es en la temporada estival cuando los niños se vuelven más demandantes con las pantallas por aquello de que no están en el colegio, no tienen extraescolares y, por lo general, pasan más tiempo en casa, pero lo cierto es que el teléfono móvil, las tablets y la televisión se han convertido en su pasatiempos preferido durante todo el año y eso ha de cambiar. Y aunque el uso de las pantallas en sí no es recomendable, lo realmente importante es qué están viendo exactamente. Buena parte de ese consumo son vídeos cortos encadenados en redes sociales, con contenidos de origen difuso e imposibles de supervisar uno a uno.

Para Pilar Conde, psicóloga y directora técnica de Clínicas Origen (la red de clínicas de Salud Mental más grande de España), ahí está el punto que conviene mirar de cerca: los niños aprenden observando. «Aprendemos a través de modelos, de experiencias«, señala la psicóloga. Y si el modelo lo pone el algoritmo, el contenido educativo queda al azar. De ahí que la experta defienda recuperar las series con las que crecieron sus propios padres. ‘Campeones: Oliver y Benji ‘es el ejemplo que utiliza.

«Las series en las que se inculcan valores como el respeto, el compañerismo, la empatía o el esfuerzo tienen un impacto positivo en el desarrollo de una competitividad saludable. Esto se genera a través del modelado de sus ídolos animados», explica.

Competir sin dejar de respetar

Una de las claves de la serie, apunta la psicóloga, es cómo trata la rivalidad. Los partidos son intensos y los personajes quieren ganar, pero el adversario nunca es un enemigo. «La rivalidad bien entendida potencia nuestras cualidades, eleva el esfuerzo y nos impulsa a dar lo mejor de nosotros mismos», afirma Pilar Conde. «Reconocer al adversario como alguien que nos hace crecer, nos motiva y nos reta en comprender que tanto nuestro desarrollo como el suyo está profundamente influenciado por esa relación. Cuando entendemos esto, la rivalidad deja de ser un enfrentamiento para convertirse en un vínculo de crecimiento mutuo«.

La psicóloga destaca también un recurso narrativo poco habitual en la ficción infantil actual: los personajes hablan consigo mismos y verbalizan lo que sienten antes de actuar. «Podemos escuchar a los personajes procesar sus estados emocionales, lo que ayuda a entender los procesos internos de los demás y los propios«, indica la especialista. Es, en la práctica, una lección de gestión de la frustración disfrazada de partido de fútbol.

El valor de verla juntos

Muchos de los padres que hoy negocian el tiempo de pantalla con sus hijos son los mismos niños que esperaban el capítulo del sábado. Compartir esa serie ahora, sostiene Pilar Conde, tiene un efecto que va más allá de la nostalgia. «El tiempo de calidad compartido entre padres e hijos influye en el bienestar de ambos y ayuda al menor al establecimiento de vínculos saludables», explica. «Cuando las conexiones surgen de intereses genuinos, en los que ambas partes disfrutan, el vínculo es más profundo«.

En la primera infancia, añade, ese interés compartido es casi una necesidad. «Los menores suelen disfrutar de los gustos y aficiones de sus padres porque desean formar parte de su mundo. Más que la actividad en sí, lo que buscan es el vínculo, sentirse incluidos y vivir experiencias junto a las personas con las que tienen un mayor apego. Si además ambas partes hablan el mismo idioma, el menor percibe un interés real por parte del adulto y siente que puede interactuar con él«. La recomendación de la psicóloga es sencilla: «Si la pantalla va a estar encendida de todos modos, que al menos el contenido esté elegido, y a ser posible, acompañado».

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