Publicado: julio 2, 2026, 10:00 am
Mantenerse en la posición de cuclillas durante un minuto, conocida como sentadilla profunda, es un ejercicio sencillo que ha sido utilizado desde hace siglos en distintas culturas como parte de la vida diaria. De hecho, todos de pequeños la realizábamos en numerosas ocasiones, pero con el paso del tiempo perdemos esa habilidad si no la practicamos. Muchas personas han perdido la costumbre de adoptar esta postura debido al uso constante de sillas, pero este movimiento natural del cuerpo sigue siendo muy beneficioso para la salud física. Su práctica regular puede mejorar la movilidad, aumentar la fuerza muscular y contribuir a una mejor estabilidad general del cuerpo.
La importancia de practicarlo
Uno de los principales beneficios de esta postura es la mejora de la movilidad de la cadera. Las caderas son una de las articulaciones más importantes del cuerpo humano, ya que participan en prácticamente todos los movimientos de las piernas. Sin embargo, el estilo de vida sedentario provoca que esta zona se vuelva rígida y pierda rango de movimiento. Mantenerse en cuclillas durante un minuto ayuda a abrir la articulación de la cadera de forma progresiva, lo que favorece una mayor flexibilidad y reduce la sensación de rigidez. Con el tiempo, esta práctica puede facilitar movimientos cotidianos como agacharse, caminar, subir escaleras, sentarse…
Otro beneficio importante es el estiramiento de los glúteos y los músculos de la zona pélvica. Al adoptar esta posición profunda, los músculos glúteos se encuentran en una fase de elongación controlada. Esto ayuda a liberar tensiones acumuladas, especialmente en personas que pasan muchas horas sentadas. Además, los músculos del suelo pélvico también se ven implicados, lo que contribuye a una mejor conciencia corporal y a una mayor estabilidad en la zona central del cuerpo.
Más beneficios de la postura de cuclillas
La postura en cuclillas también es un excelente ejercicio para fortalecer las piernas. Aunque no se trata de un movimiento dinámico como una sentadilla con peso, mantener la posición durante un minuto implica una contracción constante de los cuádriceps, los isquiotibiales y los músculos de las pantorrillas. Esta activación continua mejora la resistencia muscular y ayuda a desarrollar una base más sólida en la parte inferior del cuerpo. Con la práctica regular, las piernas se vuelven más fuertes y capaces de soportar mejor el peso corporal en actividades diarias.
Además de la fuerza y la flexibilidad, esta posición contribuye significativamente al equilibrio y la estabilidad. Mantener el cuerpo en una postura baja requiere un control constante del centro de gravedad. El sistema nervioso trabaja activamente para ajustar pequeñas oscilaciones y evitar la pérdida de equilibrio. Este proceso mejora la coordinación entre músculos y articulaciones, lo que puede traducirse en una mayor seguridad al caminar o realizar otros movimientos.
También es importante destacar que esta postura favorece la circulación en la parte inferior del cuerpo. Al mantener las piernas activas y flexionadas, se estimula el flujo sanguíneo, lo que puede ayudar a reducir la sensación de piernas cansadas. Además, algunos estudios sugieren que la posición de cuclillas puede ser más natural para el cuerpo humano que la posición sentada tradicional, ya que respeta mejor la alineación de la columna y las articulaciones.
Ana Arrechea, entrenadora, cuenta por qué recomienda practicar esta postura: «Como entrenadora, las cuclillas son fundamentales. Primero, mejoran la movilidad de caderas y tobillos, fortalecen huesos y previenen caídas. Segundo, amplían rangos de movimiento, permitiendo sentadillas profundas y autonomía al levantarnos. Tercero: en varias culturas es natural y, pastoralmente, beneficia hasta el intestino. Es una práctica funcional que deberíamos integrar».
Por tanto, mantenerse en cuclillas durante un minuto es una de esas prácticas simples pero completas que se puede hacer en cualquier momento y que nos ayuda a mantenernos en mejor forma, algo que vamos perdiendo con el tiempo si no somos capaces de sostener una rutina. Incorporar este hábito de forma progresiva en el día a día contribuye significativamente a una mejor salud física general, especialmente en personas que buscan contrarrestar los efectos del sedentarismo (muy común entre quienes trabajan largas jornadas sentados frente al ordenador).
