Publicado: junio 25, 2026, 12:00 pm
Proyecto Hombre ha advertido este jueves del envejecimiento de los perfiles de las personas que atiende, con una edad media de 40,7 años frente a los 38,1 registrados en 2016, y del aumento de los problemas de salud mental entre los usuarios, ya que el 76,9% presenta ansiedad severa y el 46,6 por ciento refiere ideación suicida.
Así lo refleja el Informe Observatorio, un estudio basado en el análisis de 4.396 personas atendidas en 28 centros y programas de toda España. El documento confirma una creciente complejidad en las adicciones, marcada por el envejecimiento de los perfiles, el aumento de los problemas de salud mental y una mayor presencia de mujeres en tratamiento.
«Las adicciones son cada vez más complejas, atendemos a personas cada vez con mayor edad, con una mayor presencia de problemas de salud mental, con dificultades laborales y económicas y en muchos casos con una red social y familiar muy debilitada», ha señalado la directora general de la Asociación Proyecto Hombre, Elena Presencio, durante la presentación de los datos.
Las personas atendidas tienen una edad media de 40,7 años. El 78,7% son hombres y el 21,3% mujeres, un porcentaje que ha aumentado desde el 16,2% hace una década. Además, el estudio alerta sobre la cronificación de las adicciones: en el caso del alcohol, transcurren de media casi 20 años entre el inicio del consumo problemático y la búsqueda de ayuda profesional.
Asimismo, el Observatorio advierte de que hasta un 30% de las personas en tratamiento pasa gran parte de su tiempo libre en soledad. Igualmente, menos de la mitad de los usuarios (48,8%) cuenta con un entorno familiar libre de problemas de consumo como principal espacio de relación. «La adicción no solo rompe la relación con una sustancia, también deteriora las relaciones con los demás. Recuperar vínculos sociales saludables es una parte esencial del tratamiento», ha añadido Presencio.
Casi la mitad presenta ideación suicida
Proyecto Hombre subraya que la salud mental se ha consolidad como uno de los principales desafíos en el ámbito de las adicciones. Según el informe, el 76,9% de las personas atendidas presenta ansiedad severa, el 65,7% depresión severa y el 46,6% ideación suicida.
Además, la ONG señala que la situación es especialmente preocupante entre las mujeres: el 60,4% presenta ideación suicida y el 40,8% ha intentado suicidarse a lo largo de su vida. «Los datos muestran un aumento sostenido del malestar psicológico y evidencian que la salud mental y las adicciones requieren una atención conjunta, especialmente en el caso de las mujeres», afirma la presidenta de la Comisión Nacional de Evaluación de la Asociación Proyecto Hombre, Marta González.
Las mujeres presentan más vulnerabilidad
El Observatorio confirma que las mujeres atendidas presentan mayores niveles de ansiedad, depresión e ideación suicida, además de una mayor carga familiar y una mayor exposición a entornos de consumo. Para los autores, esta realidad pone de manifiesto la necesidad de reforzar una atención especializada con perspectiva de género.
«Las mujeres llegan a tratamiento con trayectorias y necesidades diferentes que requieren respuestas específicas», señala Paula Quintana, miembro de la Comisión Nacional de Evaluación de la Asociación Proyecto Hombre.
Respecto al incremento de la presencia femenina en tratamiento, que alcanza el 21,3% en 2025 frente al 16,2% registrado en 2015, desde Proyecto hombre señalan que este dato refleja avances en el acceso, pero también evidencia la persistencia de barreras específicas.
La cocaína y el alcohol, predominantes
Por su parte, la cocaína (42,7%) y el alcohol (36,6%) siguen siendo las principales sustancias asociadas al tratamiento en Proyecto Hombre. Mientras la cocaína predomina entre los hombres, el alcohol continúa siendo la principal sustancia entre las mujeres.
El informe alerta además de que los problemas relacionados con el alcohol y el cannabis comienzan a aparecer ya entre los 16 y los 17 años, una realidad que subraya la importancia de la prevención temprana.
A su vez, el Observatorio constata que muchas personas atendidas afrontan dificultades educativas, laborales y económicas: solo el 9,8 por ciento tiene estudios universitarios, el 16,6 por ciento depende de apoyos familiares y predominan empleos de baja cualificación.
