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La fascitis plantar, ese pequeño dolor molesto que crece y crece si no eres capaz de frenarlo

Publicado: octubre 3, 2026, 3:00 am

La fascitis plantar es una de las causas más frecuentes de dolor en el talón. Afecta a personas adultas de un gran rango de edades (es más habitual en gente que pasa muchas horas de pie o que aumentaron recientemente su actividad física). La fascia plantar es un banda hecha de colágeno muy resistente que recorre la planta del pie desde el talón hasta la zona de los dedos. Su función es muy importante durante la marcha, porque ayuda a mantener el arco del pie y participa en la transmisión de fuerzas cada vez que apoyamos y despegamos el pie del suelo.

El síntoma más característico de la fascitis es el dolor en el centro del talón, aunque a veces se nota también en los laterales del talón, pero siempre plantar. Una de las pistas más claras aparece por la mañana. Los primeros pasos al levantarse de la cama tienden a ser muy molestos. Si caminamos un poco o movemos el pie, el dolor baja bastante.

También es muy común que vaya a peor después de estar un tiempo sentado y volver a caminar. Muchas personas notan además que caminar descalzas sobre superficies duras les resulta incómodo, mientras que utilizar un calzado con amortiguación reduce las molestias.

Aunque hablamos habitualmente de fascitis plantar, en muchos casos no existe realmente una inflamación importante. Se trata más bien de una sobrecarga mantenida de la fascia y de pequeños cambios degenerativos en el tejido. Por este motivo, actualmente también se utiliza el término fasciopatía plantar. La causa rara vez es una sola.

Normalmente aparecen varios factores al mismo tiempo. Una musculatura de la pantorrilla poco flexible, una movilidad limitada del tobillo, determinados tipos de pie, un aumento de peso, pasar muchas horas de pie o incrementar de forma brusca la actividad física pueden aumentar la tensión que recibe la fascia. El calzado también puede influir. Pasar repentinamente a utilizar zapatos muy planos o caminar mucho más tiempo descalzo de lo habitual puede aumentar las molestias en algunas personas, especialmente cuando el pie todavía no está preparado para soportar esa carga.

Estiramientos de sóleo y gemelo

Para mejorar, uno de los primeros pasos es controlar temporalmente las actividades que aumentan demasiado el dolor, sin necesidad de dejar de moverse completamente. Los estiramientos de gemelos y sóleo pueden resultar especialmente útiles cuando existe poca movilidad del tobillo. También es recomendable trabajar progresivamente la fuerza de la musculatura del pie y de la pantorrilla.

El objetivo no debería ser simplemente descansar hasta que desaparezca el dolor, sino conseguir que el pie pueda tolerar cada vez mejor las cargas del día a día. Mientras existe dolor, utilizar un calzado cómodo, estable y con una amortiguación moderada suele ayudar. En determinados casos también pueden utilizarse vendajes o plantillas para reducir temporalmente la tensión sobre la zona.

La mayoría de las fascitis plantares mejoran con un tratamiento conservador bien planteado. Sin embargo, si el dolor se mantiene durante meses, aumenta progresivamente o presenta características poco habituales, es importante valorar otras posibles causas de dolor de talón y realizar una exploración adecuada. Si tienes dolor de pies o quieres una valoración profesional individualizada, puedes solicitar una consulta online o presencial en Santiago de Compostela a través de podomanu.com.

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