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Gabriel Rolón, psicoanalista: «Si vas a querer eludir la incertidumbre vas a querer eludir la vida»

Publicado: abril 30, 2026, 11:00 am

El camino de la vida está marcado por el pasado, el presente y el futuro. Uno ya se ha vivido, el otro se está viviendo y el tiempo que queda todavía no ha pasado, y es precisamente este ‘por venir’ lo que más inquieta a los seres humanos. A menudo, muchas personas preferirían vivir con la certeza de lo que va a pasar para así anticiparse a situaciones irremediables en el camino: la salud, el amor, el trabajo, el dinero, la muerte. En definitiva, situaciones que pueden traer consigo el sufrimiento, algo que por supuesto siempre intentamos evitar.

El psicólogo y psicoanalista Gabriel Rolón ha hecho precisamente una reflexión sobre esto: «Si vas a querer eludir la incertidumbre vas a eludir la vida. Porque la vida es incierta». Estas palabras han salido de una conversación en el podcast ‘Tengo un Plan’, donde Rolón ha asociado la incertidumbre de la vida con el valor de la experiencia y el aprendizaje. «Yo no entiendo a esa gente que va a hacerse tirar las cartas o a adivinar la suerte y quiere saber qué día va a morir, cuántos hijos va a tener y de quién se va a enamorar […] porque perdería la gracia de mi vida», ha explicado.

«La incertidumbre es lo que te hace sentir vivo»

La experiencia de la vida está fuertemente relacionada con el aprendizaje en el camino. Y tener la certeza de algo podría llevar a no afrontarlo y por tanto no aprender de ello. «A lo mejor no besaría a esta mujer porque me dijeron que yo me iba a enamorar de una que se llama distinta. Entonces, me perdería lo que aprendo en ese beso, lo que me enseña el dolor de este vínculo cuando lo pierdo, dejaría de lado un montón de cosas solo por buscar lo seguro», cuenta Rolón.

Para el psicoanalista, la incertidumbre es lo que te hace sentir vivo. Porque para él, la vida es un lugar inseguro y por «eso es maravillosa». Es la adrenalina o el vértigo de tomar decisiones sin tener precisamente la certeza. Para explicar esta situación, Rolón habla en el podcast de una situación real que le llegó de una paciente que se estaba divorciando después de 30 años.

«Me dice, ’30 años de mi vida para nada’. Y yo le dije, ¿por qué? Le digo, no entiendo. Me dijiste el día que murió tu mamá: ‘yo no sé qué hubiera hecho si mi marido no hubiera estado al lado mío’. El día que te convertiste en arquitecta me dijiste, ‘yo no podría haber hecho esto si mi marido no me hubiera apoyado o no se hubiera quedado con los chicos para que yo estudiara’. Y ahora venís y me decís, ¿por nada? ¿En serio? ¿Y de verdad crees que toda esta historia de amor no valió la pena solo porque se termina?»

Rolón, en este sentido, explica que no habría que juzgar las cosas solo por el final y sí hacer una reflexión sobre qué supuso todas esas experiencias en tu vida y tu aprendizaje. «Igual hubieras pasado un duelo horrible por tu madre, no te hubieras podido convertir en arquitecta, hubieras tenido que vértelas sola con los chicos, pero tu marido estuvo ahí. Fue un hombre que te amó, que te cuidó. Ya está. Nadie puede garantizarte que iba a ser eterno. Entonces, ¿no fue para siempre? No fue para siempre. ¿Eso quiere decir que no valió la pena? No, quiere decir que la mayoría de las cosas que valen la pena no duran para siempre«, añade.

«Hay decisiones que son correctas, aunque terminen mal»

Gabriel Rolón sabe bien lo que es no tener algo que vale la pena para siempre. Y lo sabe porque según cuenta en esta conversación perdió a su padre muy pronto. No por ello su relación no mereció la pena, no por ello desearía haber tenido otro padre. «Yo no cambiaría al padre que tuve por nadie. Con todos sus errores, que los tuvo y muchos, y con sus debilidades, pero no lo cambiaría. No sería quien soy si no me recorrieran sus palabras, sus consejos, sus errores», explica.

Así pues, el psicoanalista concluye esta reflexión de querer tener la certeza de todo para evitar el sufrimiento, para poder cambiar el destino, para saber qué nos deparará la vida y quizás evitar todas aquellas situaciones que pueden producir arrepentimiento con una contundente frase: «hay decisiones que son correctas, aunque terminen mal». Porque la vida en términos generales es una cuestión de azar cargada de aprendizaje y solo hay que preocuparse de vivirla.

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