Publicado: abril 26, 2026, 2:00 pm
La Sociedad Española de Sueño (SES) estima que un 50% de la población adulta tiene pesadillas que pueden generar un impacto negativo en alrededor del 3% de estas personas y más del 10% puede padecer también parálisis del sueño, por lo que ha lanzado una guía de práctica clínica sobre «parasomnias REM«. Según informó la SES, las parasomnias son conductas o comportamientos anormales que se producen durante el sueño o justo al despertar, como deambular por la habitación, gritar, cantar o dar puñetazos.
Las parasomnias que tienen lugar en la fase ‘noREM’ del sueño (como el sonambulismo o los terrores nocturnos) aparecen sobre todo en la infancia, en las primeras horas de sueño, y en su mayoría desaparecen en la adolescencia. En cambio, las parasomnias que suceden en la fase REM (como el trastorno del sueño REM, el trastorno por pesadillas y la parálisis de sueño aislada recurrente), que predominan en la segunda mitad de la noche, acostumbran a aparecer en la edad adulta.
Grandes desconocidos
Pese a estas cifras de prevalencia, estos trastornos suelen pasar desapercibidos en la práctica clínica y, por tanto, tienen tendencia al infra-diagnóstico. La neuróloga del Hospital de Sant Joan Despí de Barcelona, Paula Marrero González participó en la elaboración de una Guía de Práctica Clínica de Diagnóstico de «parasomnias REM» en adultos que pretende acabar con este infra-diagnóstico y homogenizar la atención de estos pacientes.
Por un lado, explicó la doctora Marrero González, “el sueño continúa siendo un aspecto infravalorado por la población general, que con frecuencia no consulta por síntomas del sueño al considerarlos poco relevantes o incluso normales”. “Y, por otro lado, también influyen factores del sistema sanitario, como la limitada formación específica en medicina del sueño y la menor sensibilización hacia estos trastornos en algunos ámbitos clínicos”.
Guía práctica
“Hasta el momento, no existían guías de práctica clínica basadas en la evidencia centradas en el diagnóstico de las parasomnias REM, lo que ha generado variabilidad en su abordaje y posibles retrasos diagnósticos, en parte también por el acceso limitado a pruebas como la video-polisomnografía en algunos centros”, argumentó la neuróloga.
La parálisis de sueño, por ejemplo, puede provocar miedo a dormirse y las pesadillas recurrentes pueden generar alteraciones del estado ánimo y conductas evitativas como ansiedad a la hora de ir a dormir. Pero la necesidad del diagnóstico precoz es fundamental por las implicaciones pronósticas de algunas de estas parasomnias como el trastorno de la conducta del sueño REM, que se caracteriza por el hecho de que los pacientes “representan” sus sueños mientras duermen, realizando con frecuencia conductas violentas como pegar puñetazos o dar gritos. “En este trastorno existe un alto riesgo de autolesiones que pueden llegar a ser graves (fracturas en dedos, hematomas craneales, etc.) y afectar incluso al acompañante de cama”, sostuvo la experta.
Tratamiento
Pero lo más significativo de esta parasomnia es que el 90% de los pacientes tienen o desarrollarán una enfermedad neurodegenerativa como la enfermedad de Parkinson o la demencia con cuerpos de Lewy, ya que este trastorno es un marcador precoz de enfermedad neurodegenerativa que puede aparecer “mucho tiempo antes” que los síntomas motores como la lentitud, la rigidez o el temblor en la enfermedad de Parkinson. “Aunque actualmente no tenemos fármacos que modifiquen la progresión de estas enfermedades, sí que están en marcha ensayos clínicos y se espera que en un futuro estén disponibles nuevos fármacos. Los pacientes con trastorno de la conducta del sueño REM aislado son candidatos ideales para probar fármacos modificadores de la enfermedad neurodegenerativa cuando estén disponibles, ya que son pacientes en fases muy precoces de la enfermedad”, concluyó la doctora Paula Marrero.
