Publicado: julio 24, 2026, 8:00 am
¿Sabías que el sedentarismo es el cuarto factor de riesgo en lo que respecta a la mortalidad mundial? Hay que hacer ejercicio físico porque es saludable pero también porque no hacerlo es contraproducente. Es decir, no se trata de estar mejor o estar como estoy. Quedarse en casa, sin moverse, es ir a peor.
No es cuestión de modas ni de tendencias: hay que hacer ejercicio porque es bueno para nosotros. «Es cierto que el gimnasio se ha vuelto parte del estilo de vida de muchas personas, pero más allá de las modas o de la socialización, el ejercicio es necesario ya que tiene consecuencias directas en nuestra salud«, asegura Mariluz Campo, cofundadora de Abada Club.
La Organización Mundial de la Salud, como cualquier médico, insiste en la importancia de la actividad física. Son todo ventajas: mejora la circulación, fortalece el corazón, mantiene nuestras articulaciones en buen estado y reduce el riesgo de enfermedades como la diabetes, hipertensión o la depresión, entre otras.
El ejercicio es un antioxidante natural. Cuando entrenamos, nuestro cuerpo activa mecanismos que combaten el envejecimiento celular, mejoran la regeneración y fortalecen el sistema inmune. Además, recuerda Campo, el ejercicio libera endorfinas, las llamadas «hormonas de la felicidad», que nos ayudan a gestionar mejor el estrés y la ansiedad.
Algo más que salir a correr
¿Basta con salir a correr? Es cierto que se trata de una excelente actividad cardiovascular, pero «no es suficiente para tener un cuerpo fuerte y funcional», defiende la responsable de este centro de fitness. Correr ayuda, pero si no fortalecemmos la musculatura, podemos generar desequilibrios e incluso lesiones.
No se trata solo de entrenar, sino de hacerlo bien, con seguridad y eficacia»
«Nuestro organismo necesita una combinación de ejercicios para mantener un equilibrio, fuerza para proteger las articulaciones y ganar estabilidad, movilidad para evitar rigideces y dolores y resistencia para mejorar la salud del corazón», explica la responsable de este lujoso gimnasio de Madrid.
Y una vez en el gimnasio, ¿qué? El primer día tal vez nos sentiremos como elefante en cacharrería, fuera de lugar, mirando todas esas máquinas como objetos extraños y ajenos. Así que, ¿por dónde empezar? «Empieza poco a poco sin presión. No se trata de “tener que hacer ejercicio”, si no de descubrir lo bien que te hace sentir cuando lo haces», sugiere Mariluz Campo.
Personalizado por un profesional
El ejercicio físico, al igual que la nutrición o cualquier otro aspecto relacionado con la salud, debe ser prescrito por un profesional cualificado. «No se trata solo de entrenar, sino de hacerlo bien, con seguridad y eficacia», asegura la cofundadora de Abada Club. Contar con un profesional que nos guíe, un entrenador personal, es una gran ventaja, pero no todo el mundo se lo puede permitir. Afortunadamente, no es la única manera de progresar.
Entrenar de forma genérica puede ser poco efectivo o, en el peor de los casos, aumentar el riesgo de lesiones»
Hay gimnasios que diseñan planes de entrenamiento totalmente personalizados. Se trata de personalizar el entrenamiento. De ese modo, se analiza el estado físico y se diseña un plan de entrenamiento adaptado a las necesidades de cada uno.
Sea como fuere debemos llegar al gimnasio teniendo claro que no todo tipo de entrenamiento es adecuado para todas las personas. «Cada individuo tiene una condición física, objetivos y necesidades específicas, por lo que entrenar de forma genérica puede ser poco efectivo o, en el peor de los casos, aumentar el riesgo de lesiones», explica Campo.
¿Cuánto tiempo… cuándo paro?
Bien. Nos hemos puesto en marcha. Nos hemos quitado la venda del sedentarismo; hemos salido de casa; nos hemos apuntado al gimnasio; allí nos guían para saber qué ejercicios nos convienen y ahora, ¿cuándo paro? O sea, ¿cuánto tiempo hace falta para entrenar de una manera eficiente?
Lo importante no es el tiempo, sino la calidad y la estructura del entrenamiento»
Según Mariluz Campo, es un mito pensar que se necesitan muchas horas de entrenamiento para obtener resultados. «Lo importante no es el tiempo, sino la calidad y la estructura del entrenamiento», asegura. Menos tiempo no significa menos resultados.
Con un enfoque adecuado, entre 45 y 60 minutos al día, 3 o 4 veces por semana, son suficientes para mejorar la condición física, ganar fuerza y mantener un buen estado de salud. La clave es entrenar con un plan adaptado a los objetivos de cada persona.
