Publicado: julio 22, 2026, 4:00 am
Los celos suelen entenderse como una emoción negativa que conviene evitar o esconder. Algo, incluso, de lo que avergonzarse y no expresar, pero desde la psicología, cada vez se insiste más en que no son el verdadero problema. Lo importante es comprender qué hay detrás de esa reacción y qué información aporta sobre nuestras necesidades, nuestros límites y nuestra historia personal. El psicólogo Manuel MV explica en un vídeo en redes sociales que «sentir celos no es ningún problema, pero ignorar lo que significan, sí«.
A su juicio, esta emoción suele ser el resultado de la combinación de dos experiencias internas muy poderosas: «Miedo a perder el vínculo, a que me reemplacen o que me abandonen, y enfado ante la posibilidad de que esto ocurra o en el caso de que se esté traspasando algún límite mío o del vínculo».
Los celos no solo es inseguridad
Desde esta perspectiva, los celos dejan de verse únicamente como una muestra de inseguridad o desconfianza hacia la pareja para convertirse en una señal de alarma que invita a mirar hacia dentro. El problema aparece cuando la persona responde de forma automática, intentando aliviar el malestar mediante el control o la dependencia, sin detenerse a entender qué está ocurriendo realmente.
En este sentido, Manuel MV advierte de que «lo complicado de los celos es que pueden activar en nuestro mundo interno partes que son controladoras o dependientes, y esto nos impide ver el mensaje que nos están trayendo». Es decir, en lugar de escuchar la emoción, la persona puede quedar atrapada en conductas destinadas a reducir la ansiedad de manera inmediata.
Nada de actuar por impulsos
Un ejemplo frecuente es la necesidad constante de comprobar la disponibilidad de la pareja, exigir demostraciones de afecto o intentar limitar determinadas conductas para sentirse más seguro. Según el psicólogo, «si yo siento celos en un vínculo y empiezo a intentar calmarme a través de comprobar que está disponible, que me sigue queriendo, o a intentar controlarle para que no haga algo que a mí me perturba, es muy probable que me pierda».
Antes de actuar impulsivamente, propone detenerse a revisar cómo se encuentra la relación. En sus palabras, «primero, tengo que revisar mis necesidades y mis límites en ese vínculo, es decir, cómo está la intimidad, cómo está la seguridad y cómo está el compromiso». Estas preguntas ayudan a distinguir si el malestar responde a un problema real dentro de la relación o si tiene un origen más profundo. Cuando la relación ofrece seguridad y no existen conflictos importantes relacionados con la confianza o el compromiso, los celos pueden estar hablando de experiencias pasadas que todavía siguen presentes. En ese caso, la emoción deja de señalar un problema externo para convertirse en un reflejo de heridas emocionales no resueltas.
Así lo resume Manuel MV: «Si aquí no hay conflicto, entonces los celos me están contando algo sobre mi historia, sobre una parte herida de mi mundo interno que tiene miedo de que la abandonen o de no ser suficiente». Estas vivencias pueden estar relacionadas con experiencias de rechazo, abandono o inseguridad acumuladas a lo largo de la vida y que resurgen en los vínculos afectivos más importantes.
Presta atención a tus partes vulnerables
Por ello, el psicólogo invita a sustituir el control por la comprensión y el autocuidado. En lugar de intentar modificar el comportamiento de la otra persona para reducir la ansiedad, propone prestar atención a esas partes vulnerables que necesitan ser escuchadas. En este sentido, concluye con una reflexión que resume su planteamiento: «Estas partes de nuestro mundo interno no necesitan que controlemos o que dependamos de la otra persona, necesitan que las veamos y que les demos cariño”.
