Publicado: octubre 19, 2026, 12:00 am
Comenzamos el día con una rutina de core de 20 minutos centrada principalmente en el trabajo abdominal, la estabilidad y el control del tronco. Todos los ejercicios se realizan en el suelo y se trabajan en intervalos de 30 segundos, combinando planchas, ejercicios isométricos, ‘mountain climbers’ y diferentes variantes de trabajo de core.
La sesión comienza con ejercicios de activación y estabilidad y progresa hacia movimientos más exigentes, terminando con un finisher en circuito para elevar la intensidad. Una rutina dinámica y completa para fortalecer el core y mejorar el control corporal.
El entrenamiento del core va mucho más allá de conseguir unos abdominales definidos. Esta zona engloba distintos músculos del abdomen, la espalda, la pelvis y las caderas que trabajan conjuntamente para estabilizar el tronco y transferir fuerzas entre la parte superior e inferior del cuerpo. Un core fuerte contribuye a mejorar el equilibrio, la estabilidad y el control corporal, además de facilitar numerosos movimientos cotidianos y deportivos. Ejercicios como las planchas, los puentes o determinados movimientos de estabilización permiten trabajar esta musculatura sin necesidad de equipamiento complejo.
Fortalecer el core también puede resultar útil para mejorar la función física y reducir el riesgo de determinadas lesiones, especialmente cuando el entrenamiento se integra dentro de un programa global de fuerza y movilidad. Una mayor estabilidad del tronco ayuda a mantener una técnica adecuada al correr, levantar peso, caminar o realizar actividades deportivas.
Además, el trabajo de esta musculatura se utiliza habitualmente en programas de prevención y rehabilitación del dolor lumbar, aunque sus beneficios dependen del tipo de ejercicio y de las características de cada persona; ante dolor persistente o una lesión previa, conviene individualizar el entrenamiento con un profesional sanitario o del ejercicio.
