Publicado: octubre 15, 2026, 10:00 am
Una mujer de 27 años acudió al hospital después de pasar seis meses sufriendo dolor abdominal, vómitos persistentes, pérdida progresiva de peso y dificultades para comer. Cuando los médicos investigaron qué estaba sucediendo descubrieron una imagen sorprendente: una gigantesca masa formada por pelo ocupaba aproximadamente el 90% de su estómago y estaba provocando una obstrucción que prácticamente impedía la salida de los alimentos.
El insólito caso ha sido descrito por Pedro Agustín Lovato Gutiérrez y Francisco Molina en Journal of Surgical Case Reports, publicación científica de Oxford University Press. La paciente fue diagnosticada de un enorme tricobezoar gástrico, el término médico empleado para describir una masa de cabello ingerido que se acumula dentro del aparato digestivo.
La endoscopia reveló la magnitud del problema. La bola de pelo ocupaba alrededor del 90% de la cavidad gástrica y provocaba una obstrucción funcional del píloro, la zona que comunica el estómago con el duodeno. Una tomografía computarizada mostró además una importante dilatación del estómago y de la parte proximal del duodeno. Los médicos encontraron incluso imágenes compatibles con un posible síndrome secundario de la arteria mesentérica superior.
Un nombre de cuento para un problema muy serio
El diagnóstico recibió un nombre mucho más literario: síndrome de Rapunzel. Se trata de una forma poco frecuente de tricobezoar en la que la masa de pelo acumulada en el estómago desarrolla una prolongación que atraviesa el píloro y se introduce en el intestino delgado, evocando la larguísima cabellera del personaje del cuento. En esta paciente, los cirujanos comprobaron que la masa se extendía desde la región próxima al cardias hasta el píloro y continuaba por el duodeno.
Ante semejante tamaño, los médicos optaron por la cirugía. Realizaron una laparotomía y abrieron la pared anterior del estómago mediante una gastrotomía para poder extraer completamente el tricobezoar. Los autores explican que la retirada exigió una manipulación cuidadosa debido a «su tamaño y consistencia». Las fotografías incluidas en el artículo científico muestran la enorme masa después de ser retirada, con una larga prolongación de pelo correspondiente a la parte que había penetrado en el duodeno.
Pero ¿cómo puede llegar a formarse una masa semejante? El cabello humano no se digiere y puede permanecer en el estómago. Cuando una persona ingiere pelo repetidamente, este puede ir acumulándose y entrelazándose con más cabello y otros materiales hasta formar una masa compacta. Los tricobezoares se relacionan especialmente con la tricofagia —la ingestión de pelo—, que puede aparecer asociada a la tricotilomanía, un trastorno caracterizado por arrancarse repetidamente el propio cabello.
Precisamente, la evaluación psiquiátrica posterior confirmó que la paciente presentaba tanto tricotilomanía como tricofagia. Este aspecto resulta fundamental porque el tratamiento no termina necesariamente al extraer la masa. La atención de los factores psicológicos o psiquiátricos asociados puede ser importante para prevenir que la conducta de ingerir cabello continúe y el problema vuelva a aparecer.
Recibió el alta 72 horas después
Los tricobezoares pueden permanecer inicialmente ocultos y producir síntomas relativamente inespecíficos. Dolor abdominal, pérdida de apetito, pérdida de peso, náuseas y vómitos figuran entre las posibles manifestaciones descritas en la literatura médica. Cuando alcanzan grandes dimensiones pueden provocar complicaciones mucho más serias, entre ellas obstrucciones del estómago o del intestino, hemorragias, úlceras e incluso perforaciones.
En este caso, la evolución después de la operación fue favorable. La mujer pudo volver a ingerir alimentos y recibió el alta después de 72 horas de hospitalización. Ocho días más tarde permanecía sin síntomas y en buenas condiciones clínicas. Para los autores, el extraordinario caso muestra la importancia de combinar la endoscopia y las técnicas de imagen ante este tipo de cuadros y de abordar el síndrome de Rapunzel de forma multidisciplinar, atendiendo tanto las consecuencias digestivas como los trastornos que pueden encontrarse detrás de la ingestión repetida de cabello.
