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De los chalecos amarillos a los estudiantes: las protestas en Francia incendian de nuevo las calles con Macron de salida

Publicado: octubre 7, 2026, 11:30 pm

Los estudiantes están paralizando Francia. «El Gobierno tiene miedo», aseguran los sindicatos juveniles que lideran las marchas, las cuales se extienden ya durante más de una semana por todo el país, con miles de detenidos en un momento en el que Emmanuel Macron ya está de salida y la mirada política está puesta en las elecciones presidenciales de abril del año que viene. Los recortes en educación y el aumento de las jornadas de los profesores han desatado protestas en institutos -muchos de ellos cerrados- y universidades. Mientras, al Ejecutivo se le señala por la brutalidad policial y en el Elíseo insisten en que detrás de estas movilizaciones está el líder de la izquierda radical, Jean Luc Melenchon. Este jueves hay anunciadas más marchas por parte de los sindicatos educativos.

No hay manera de momento de contener las manifestaciones, pese a que el primer ministro, Sebastien Lecornu, ha encargado a los ministros implicados una hoja de ruta para atender las reivindicaciones de los estudiantes. Pero las medidas no se han concretado y hay temor en los partidos políticos por que estas reivindicaciones puedan trasladarse a otras esferas de la sociedad. Más de medio millar de centros han sido ya cerrados en toda Francia, algunos de ellos después de quedar incluso incendiados durante las protestas y casi un tercio de los 3.700 centros que hay en todo el país han sufrido algún tipo de desperfecto.

El episodio más drástico se dio este lunes, con la amputación de una mano a un joven de 15 años que manipuló una granada en una de las marchas. Además, otro chico de 16 años perdió la visión de un ojo en un enfrentamiento con la policía. Esa situación ha provocado que el ministro del Interior, Laurent Nuñez, anunciara el uso de granadas aturdidoras. «Suspendo su uso durante las movilizaciones de estudiantes de secundaria hasta que se esclarezca lo ocurrido en este caso», ha ahondado Nuñez, quien ha recalcado que cuando hay actuaciones «desproporcionadas», «siempre hay investigaciones judiciales».

En general, se puede decir que los estudiantes toman el relevo de los llamados chalecos amarillos, que han sido un elemento de presión para Macron desde su llegada al poder en 2017. El movimiento surgió en 2018 principalmente como rechazo al aumento del impuesto sobre los carburantes, pero rápidamente se convirtió en una protesta más amplia contra el coste de vida, la pérdida de poder adquisitivo y las políticas del gobierno del propio Emmanuel Macron. Las primeras grandes movilizaciones tuvieron lugar en noviembre de ese año, con cortes de carreteras, detenidos, heridos y, como ahora, acusaciones de brutalidad policial.

Durante 2019 continuaron las conocidas como «actas» o jornadas de movilización, especialmente los sábados, algunas de las cuales reunieron a decenas de miles de personas. Las protestas estuvieron marcadas tanto por concentraciones pacíficas como por enfrentamientos con la policía y episodios de violencia y vandalismo. El movimiento perdió fuerza progresivamente a partir de 2019 y, con la llegada de la pandemia de Covid-19 en 2020, las movilizaciones disminuyeron considerablemente. Aunque hubo nuevos episodios de protesta posteriormente, los chalecos amarillos dejaron una huella importante en el debate francés sobre desigualdad, impuestos, poder adquisitivo y representación política.

De momento, los datos oficiales cifran en casi 200 los heridos tras tres semanas de movilizaciones y el Gobierno de Lecornu reconoce que muchas de las reivindicaciones son legítimas, pero de momento no encuentra soluciones a las mayores manifestaciones desde 2023, y unas de las más amplias en las últimas décadas en Francia. Además, no hay visos de que vayan a parar y esta semana se antoja clave para un posible acuerdo con el Ejecutivo. Desde el estallido de las protestas el 28 de septiembre, la Policía francesa ha realizado unos 6.547 arrestos y más de 5.000 personas, en su mayoría menores, han sido detenidas, según el balance provisional del Ministerio del Interior. Solo este martes, las fuerzas de seguridad han detenido a otros 488 participantes. Las clases han quedado suspendidas una semana más, según ha confirmado el Gobierno.

Mientras, la líder de la derecha radical, Marine Le Pen, acusó este miércoles a Emmanuel Macron de «ponerse del lado de quienes están contra» la Policía. «No es la primera vez que ocurre algo así. Durante sus dos mandatos ha culpado en muchas ocasiones a la Policía, y muchas veces ha expresado su desencanto con nuestros agentes», sostuvo la líder de Agrupación Nacional, favorita en las encuestas para ganar las elecciones presidenciales del año que viene.

En una entrevista con Efe, uno de los portavoces de estas movilizaciones, el cosecretario general de la Unión Sindical de los Liceos (USL), Marius Mesnil, aseguró que la violencia policial «es desmedida» mientras desde el Eliseo insisten en que harán todo lo posible para frenar los disturbios aunque al mismo tiempo reconocen, inciden, el derecho de manifestación. «Vamos a continuar. Hoy tenemos una relación de fuerzas a favor. El Gobierno empieza a tener miedo porque hizo un anuncio, pero no nos hemos dejado engañar, es una trampa, nos dan migajas. El pulso se va a intensificar», sentenció Mesnil.

Las ideas que ha puesto el Gobierno de Lecornu sobre la mesa todavía no han sido aceptadas por los manifestantes. Entre ellas destacan reforzar el personal docente, mejorar instalaciones y reorganizar la jornada escolar, pues los estudiantes quieren comenzar más tarde. Mientras, Macron espera que estos movimientos no empañen el final de si mandato mientras mantiene silencio sobre los despliegues policiales y los reclamos de los manifestantes.

La situación en Francia también ha tenido un efecto contagio en Bélgica, que no solo ha acogido marchas estudiantiles, sino que tiene convocada para este mismo viernes una huelga general. Esta semana, de hecho, hubo algunas marchas en Bruselas, aunque sin incidentes, pero las movilizaciones más importantes se dieron en otras zonas como Lieja o Lovaina. Eso sí, hubo un total de 16 detenidos. Entre los reclamos está la queja por la propuesta del Gobierno de aumentar un 10% las jornadas para el profesorado sin aumento salarial o el rechazo al aumento de las tasas universitarias. También se produjeron concentraciones en Mons y Charleroi, con incidentes como la quema de contenedores y algunas detenciones, según la cadena RTL.

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