Publicado: septiembre 3, 2026, 3:19 pm
Muchos trabajadores se enfrentan, en algún momento, a una situación complicada: un padre que ya no puede vivir solo, una pareja que sufre un accidente, un hijo que necesita atención constante. En esos momentos, seguir trabajando al mismo ritmo puede resultar imposible. Sin embargo, poco se sabe de que la ley ofrece una salida concreta para estos casos: la excedencia por cuidado de familiares, recogida en el artículo 46 del Estatuto de los Trabajadores.
La excedencia es un derecho laboral pensado precisamente para que nadie tenga que elegir entre cuidar a los suyos y mantener su empleo. Eso sí, hay que cumplir ciertos requisitos para poder acceder a ella. ¿Quién puede beneficiarse? La norma habla de cónyuge, pareja de hecho o familiares hasta el segundo grado, ya sea por sangre o por vínculo político. Pero, además, la persona a cuidar debe encontrarse en una situación de dependencia real, ya sea por edad avanzada, una enfermedad, un accidente o una discapacidad, y no puede tener un trabajo remunerado.
Además, quien solicita la excedencia debe tener, como mínimo, un año de antigüedad en la empresa; sin ese requisito previo, no es posible acceder a este derecho.
¿Cuánto tiempo puede durar el periodo de excedencia?
En cuanto a la duración, la regla general marca un máximo de dos años, aunque algunos convenios colectivos amplían ese plazo. Durante todo ese tiempo, aunque el trabajador esté fuera de su puesto, sigue contando para calcular su antigüedad, puede seguir formándose profesionalmente y, sobre todo, conserva la garantía de recuperar su empleo. Esa reserva es total durante los primeros doce meses; superado ese plazo, sigue teniendo derecho a un puesto equivalente dentro de su misma categoría.
El caso de los hijos merece un apartado propio, porque las reglas cambian. Aquí el plazo se amplía hasta los tres años por cada hijo, y no solo aplica al nacimiento: también cubre la adopción, el acogimiento con vistas a adoptar y el acogimiento permanente. Igual que en el supuesto anterior, este tiempo cuenta para la antigüedad y mantiene los derechos de formación y de vuelta al puesto.
Otras alternativas para el cuidado de un familiar
Ahora bien, pedir una excedencia no es la única vía disponible cuando surge una necesidad de cuidado. La normativa también permite reducir la jornada laboral en lugar de abandonarla por completo. Esto significa seguir yendo a trabajar, pero con menos horas y, en consecuencia, con un salario proporcionalmente menor. Dependiendo del caso, esa reducción puede oscilar entre un octavo y la mitad del horario habitual.
Existe todavía una tercera opción, quizá menos conocida: la adaptación de la jornada. A diferencia de la reducción, aquí no es obligatorio trabajar menos horas ni ver recortado el sueldo. Lo que puede modificarse es cómo se organiza ese tiempo de trabajo, por ejemplo, cambiando turnos, horarios de entrada y salida, o incorporando la posibilidad de teletrabajar total o parcialmente.
