Publicado: septiembre 7, 2026, 3:30 am

Los temporales de viento que azotaron Cataluña entre marzo y abril dejaron miles de árboles tumbados sobre las laderas de las comarcas del Ripollès, el Berguedà y la Cerdanya. Allí unas 44.000 toneladas de madera de bosques públicos, el triple de lo estimado inicialmente, quedaron a su suerte a la espera de la retirada. Las dificultades de llevar el recuento por la larga temporada de nieve en los Pirineos, la pesadez burocrática para completar todos los trámites administrativos y la falta de empresas especializadas en las tareas de limpieza han acabado ralentizando todo el proceso, que debería estar acabado antes del inicio de la próxima temporada invernal. El riesgo de incendios que algunos alcaldes advertían al principio ha dado paso a otro temor: el de las plagas de escolítidos (insectos que se alimentan del interior de los árboles) que aprovechen la madera muerta y después se vayan extendiendo a la masa forestal en buen estado.

