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«Vamos tarde»: la inquietud se apodera de Sumar tras los portazos de Bustinduy, Urtasun, Colau o Garzón y con Podemos lanzando una 'opa'

Publicado: septiembre 19, 2026, 6:09 pm

Han transcurrido más de 200 días desde que Yolanda Díaz anunció que renunciaba a repetir como candidata de Sumar para las próximas elecciones generales y el socio minoritario del Gobierno se ha encasquillado en la elección de un nuevo líder. Hay dos grandes problemas. Hay bastantes perfiles que gustaban pero que han rechazado encabezar la nueva alianza de las izquierdas. Y luego está que dar con un nombre nuevo que convenza requiere poner de acuerdo a cuatro organizaciones con matices distintos: IU, Movimiento Sumar, Más Madrid y Comunes. El tiempo vuela en contra de ellos, porque la política no espera a nadie y el vacío es inmenso. «Vamos tarde», es la reflexión que más se repite estos días en privado.

Este retraso reconocido provoca más o menos inquietud en función del interlocutor al que se pregunte, pero en lo que hay consenso es que no es una buena noticia. Eso sí, el mensaje oficial que se traslada desde la alianza es de calma. Se está trabajando en «muchas cosas» y próximamente se anunciará el nombre.

La nueva fecha con la que se intenta tranquilizar es primeras semanas de octubre. Sin embargo, antes se habló de mayo, luego de junio y después de septiembre. Incluso hubo un momento en el que IU presionaba para que el nuevo liderazgo estuviera listo para abril. La realidad es que las personas a las que se ha tanteado han dicho que no y esto ha dificultado enormemente los planes y ha ido dilatando los plazos.

Una larga lista de autodescartados

EL MUNDO informaba a principios de septiembre de que Alberto Garzón, ex líder de IU, y Ada Colau, ex alcaldesa de Barcelona, eran algunas de las figuras a las que se había ofrecido encabezar el nuevo Sumar y que lo habían rechazado. Ambos están hoy por hoy fuera de la vida política activa y se pretendía su regreso. Una pista de hasta qué punto se están dando vueltas a la hora de buscar perfil.

El primero en rechazar el liderazgo del nuevo Sumar fue el ministro de Derechos Sociales, Pablo Bustinduy, que era el gran favorito de los cuatro partidos, pero que no quiere por razones personales. Las miradas se dirigieron luego hacia Ernest Urtasun, por ser el ministro que había heredado los mandos del sector Sumar en el Gobierno tras el paso atrás de Díaz. Sin embargo, el catalán hace tiempo que lo rehúye y fuentes de su entorno insisten en que no se ha movido de ahí. La falta de nombres no ha evitado que se siga especulando con Urtasun pero sus declaraciones atisban que sí, que acabará siendo candidato pero no como líder de la alianza sino como cabeza de lista de Comunes. O sea, como número uno por Barcelona. Esto encaja con su voluntad manifestada de ponerse al lado del nuevo líder y acompañarlo.

La elección del candidato sigue todavía abierta a la espera de que haya consenso entre IU, Movimiento Sumar, Más Madrid y Comunes. Por ahora las fuentes apuntan que «no hay nada definitivo» aunque, lógicamente, éste es un asunto central en las conversaciones entre las cuatro fuerzas.

Se busca perfil con experiencia

De un tiempo a esta parte cada vez hay más voces dentro del espacio de Sumar que abogan por encontrar un candidato que ya esté maduro, es decir, que tenga experiencia política previa y sepa manejarse en público y ante los medios de comunicación. No hay demasiado tiempo para moldear un líder de la nada ni para impulsar a una figura que sea completamente desconocida para los votantes porque se vota en 2027 -quizá en menos de seis meses desde que se anuncie-. Estas reflexiones llevan a pensar en una persona que ya ocupe posiciones en una de las formaciones. El problema es que algunos de los perfiles que más destacan dentro de las organizaciones involucradas están comprometidos en otros ámbitos.

Fuentes del espacio destacan que todos quieren resolver el liderazgo «cuanto antes» y justifican el retraso en que aún hay «muchas cosas» que cerrar. Porque no sólo se está construyendo una coalición electoral, sino que también se está constituyendo un espacio nuevo de partidos que va a tener una dirección política conjunta y que aspira a encontrar la estabilidad suficiente como para no tener que refundarse cada vez que haya elecciones generales. Además, el espacio impulsado por IU, Movimiento Sumar, Más Madrid y Comunes tiene la vocación de incorporar después a otras muchas fuerzas autonómicas a la alianza.

Con el candidato por elegir, al menos lo que parece estar más encarrilado es el tema del nuevo nombre de la alianza. Sumar es una denominación que se extinguirá con Yolanda Díaz y el nuevo tiempo que se abre llevará otra marca electoral y una imagen renovada. Lo que no se sabe es cuándo se anunciará. Si antes, después o a la vez que el nuevo líder.

Podemos hurga y desafía con primarias

Mientras el nuevo Sumar sigue enredado, Podemos hurga en la sede vacante para marcarle los pasos dentro de la disputa que mantienen. Irene Montero lanzó el pasado sábado otra vez más su candidatura a las elecciones generales y lo hizo desafiando al nuevo Sumar a celebrar unas «primarias abiertas» para elegir al líder de una candidatura conjunta.

En realidad, Podemos lleva con esa idea desde que Montero anunció que sería candidata en abril de 2025. Por aquel entonces lo explicó muy claro Pablo Iglesias. La propuesta era que quien ganara esas primarias abiertas lideraba la candidatura (en todos los sentidos) y el que las perdía se ponía a la orden (en todos los sentidos). En un momento en el que Podemos y Sumar no coinciden en el proyecto político ni en sus objetivos parece una maniobra audaz para recuperar el liderazgo perdido ante los demás partidos. Una opa disfrazada de primarias.

Cuando el ex líder de Podemos defendió esta tesis, el partido morado estaba obsesionado por fichar a IU y Comunes para destruir a Yolanda Díaz por la vía de dejarla aislada y sin socios. Los morados sabían que IU aspiraba a quitarla de candidata y amagaba con exigirle unas primarias. En aquellos días los titulares eran que Podemos mandaba a Yolanda Díaz y su partido y a Más Madrid a integrarse en las listas electorales del PSOE, con gran bronca, mientras que tendía la mano a IU y Comunes para formar una candidatura que recuperara el proyecto de Unidas Podemos.

El anuncio de la renovación de la alianza de lo que hoy es Sumar en febrero de 2026 fulminó de golpe esas ambiciones y ahora Podemos es consciente de que IU, Movimiento Sumar, Más Madrid y Comunes son un pack indivisible que debe aceptar o rechazar en su conjunto.

Iglesias asume que mejor medirse que pactar

Ahora que Irene Montero ha vuelto a insistir en las primarias abiertas, por las que se entiende que podría votar cualquiera, Iglesias ha percutido en la tesis que exploró en 2025. «Las diferencias políticas entre las fuerzas políticas que formaron Unidas Podemos y las desconfianzas entre ellas, tras el intento constante de los partidos de Sumar de destruir Podemos, hacen inviable una suerte de acuerdo de sillones entre fuerzas políticas como proponen los partidos que quedan en Sumar. Ni hay complicidad política ni hay confianza entre ellos», escribió recientemente en X.

Es decir, Iglesias asume el marco de que no va a haber una negociación entre partidos que pueda funcionar y que la manera de resolverlo es midiéndose. Por su parte, la alianza de las izquierdas pone por encima los acuerdos entre partidos antes que la fórmula, porque lo que se está construyendo es más que una coalición.

Cuando Podemos encabezaba el bloque de las izquierdas nunca hubo primarias abiertas con IU para elegir al candidato ni para hacer las listas en Unidos Podemos (2016) ni en Unidas Podemos (2019). Tampoco las celebró Sumar (2023). Es cierto que esas coaliciones se vertebraron sobre personajes muy definidos: Iglesias y Díaz. Si algo han repetido hasta la saciedad los miembros del actual Sumar es que uno de los errores a evitar es justo ése. Se quiere enterrar la fórmula de construir proyectos en torno a «hiperliderazgos».

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