Publicado: octubre 5, 2026, 8:08 am

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha anunciado este lunes que disuelve las Cortes Generales y convoca elecciones para el próximo 29 de noviembre. La derrota de los decretos de vivienda ha precipitado el adelanto, pero Sánchez ha querido presentarlo como algo más que una salida al bloqueo parlamentario: una elección entre su continuidad o «entregar el país a una coalición ultraderechista». Sánchez ha emplazado a los españoles a decidir qué fuerza quieren para sí mismos y para España, y, en un discurso con aroma de mitin de campaña, ha contrapuesto la continuidad de su proyecto a la «ola ultra» que avanza en otros países. Aunque ha reconocido «errores» y asuntos pendientes de resolver, ha defendido que para hacer «más» necesita «renovar y ampliar el apoyo de la gente», pidiendo así el voto para el PSOE.
La convocatoria, eso sí, supone un giro respecto al compromiso de Sánchez de agotar la legislatura. El mandato que arrancó tras las elecciones de julio de 2023 terminará así antes de cumplir los cuatro años, con las urnas convocadas para el 29 de noviembre, y a pesar de asegurar por activa y por pasiva que llegaría a 2027. El presidente ha revestido el adelanto de una dimensión política que va más allá del bloqueo parlamentario: «Ha llegado el momento de que los españoles y españolas decidáis qué futuro queréis para vosotros y vuestro país», ha dicho.
De esta forma, ha convertido la convocatoria en una apelación directa a los votantes y en un plebiscito sobre el modelo de país. Tras repasar los logros que atribuye a su Gobierno y admitir que también ha cometido «errores» y que quedan problemas por resolver, ha pedido una mayoría parlamentaria «mucho más amplia» para poder hacer «más». La disyuntiva que ha dibujado es nítida: sumarse a la «ola ultraderechista» o mantener a España como «baluarte de apertura y de justicia social». El presidente presenta así el 29 de noviembre como una oportunidad para renovar su mandato y frenar un eventual Gobierno de PP y Vox.
Su apelación a frenar a la ultraderecha se produce en plena movilización de la izquierda por la vivienda, pero con los sondeos en contra: la mayoría de los publicados en las últimas semanas sitúa al PP como primera fuerza y apunta a una mayoría de PP y Vox. El último barómetro de DYM para 20minutos da a los populares un 34,7% de los votos y entre 144 y 148 escaños; el PSOE obtendría un 26,3% y entre 102 y 105 diputados, mientras que Vox alcanzaría el 17,3% y entre 58 y 61 escaños.
Pero la estrategia de plantear el adelanto como un plebiscito entre modelo de país también le permite, de alguna forma, obviar la derrota parlamentaria que el pasado viernes sufrió el Gobierno con los decretos de vivienda. En su discurso apenas ha aludido a la caída de los decretos de vivienda ni ha explicado si el Ejecutivo intentará recuperar esas medidas por otra vía. Sí ha incluido el acceso a la vivienda entre los problemas pendientes y ha reivindicado las iniciativas aprobadas por su Gobierno. Es decir, Sánchez convierte la vivienda en una de las razones para pedir más respaldo, pero llega a las urnas después de que el Congreso tumbara las medidas con las que pretendía responder a esa emergencia.
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