Publicado: abril 22, 2026, 6:08 am

Las líneas aéreas se enfrentan con la decisión de cómo compensar los sobrecostes de la escalada del precio del queroseno, que como indicaba este martes el presidente de la Asociación de Líneas Aéreas (ALA) Javier Gándara, ha duplicado su precio en las últimas semanas a consecuencia de la guerra en Irán. De momento, desde la patronal recomiendan a los consumidores comprar sus billetes con antelación. «Lo que está claro es que hay un incremento de costes para las compañías y no se sabe qué parte se va a poder cubrir con márgenes y cuáles con incremento de precios», apuntaba en rueda de prensa.
De acuerdo con los expertos consultados, a las compañías aéreas se les abren dos opciones: bien trasladarlo directamente al consumidor o asumir esta factura perdiendo parte de su margen de beneficios. El profesor de EAE Business School, Romà Andreu, augura en declaraciones a ‘La Información Económica’ «una dinámica de subida de precios: la pregunta es qué pasará cuando el consumidor diga que no paga».
Andreu explica que es habitual que muchas aerolíneas dispongan de contratos de cobertura, que garantizan a los firmantes entre entre el 60 y 70% del consumo de queroseno a precios anteriores a la escalada producida por el conflicto. El combustible restante lo deben adquirir a valor de mercado cada día.
«Ryanair tiene asegurado hasta un 85%, por ejemplo, y creo que su contrato acaba para el mes de octubre», apunta. Algo que, añade, le permitirá aguantar hasta después de vacaciones. No hay que olvidar, como estiman desde la patronal de las aerolíneas, que la inversión en queroseno puede representar un tercio de todos los gastos.
El profesor de EAE Business School, Romà Andreu, augura «una dinámica de subida de precios: la pregunta es qué pasará cuando el consumidor diga que no paga».
Dónde invertir o gastar el combustible
Para este experto hay dos factores a tener en cuenta: la «generación de capacidad» y la «disponibilidad de combustible para mantener algún tipo de operación». Andreu advierte que compañías como SAS, KLM y Lufthansa, «que no tienen contratos de cobertura», ya están reduciendo vuelos y perdiendo dinero ya que no reciben tanto volumen de pasajeros. La disyuntiva, en el caso de la oferta disponible de queroseno, será ver qué rutas mantener o no teniendo en cuenta cuáles son las que dan más o menos beneficio. Además de considerar aquellas que permitan «mantener el prestigio» de la aerolínea. Es decir, las aerolíneas deberán decidir dónde invertir o gastar el combustible.
El profesor de EAE Business School señala que «en el sector se está diciendo que hay combustible para 6 semanas» y destaca la elevada incertidumbre existente ante la conducta impredecible de Trump. «Tampoco vemos aún el impacto de los bombardeos en las empresas petrolíferas de Oriente Próximo, que producen el combustible para aviones, trenes y algunos barcos», avisa sobre la probabilidad de que haya que realizar reparaciones en sus instalaciones a corto – medio plazo.
La ‘vía’ Volotea
Volotea ha dado un paso adelante en todo este debate: Realizó un ajuste en el 1% de sus vuelos programados a finales de marzo y, desde el pasado 16 de marzo, aplica un recargo mínimo de 14 euros por persona y vuelo siete días antes. El objetivo es adaptar el precio final del billete a la cotización del Barril de Brent en el mercado. Una medida que ha levantado las protestas de organizaciones de consumidores como OCU y Facua, que reclaman la intervención del Ministerio de Derechos Sociales. Andreu (EAE Business School) recuerda que esta aerolínea es ‘ultra low cost’ y que «puede jugar con estas propuestas trasladando el coste al consumidor».
Volotea aplica un recargo mínimo de 14 euros por persona y vuelo 7 días antes del vuelo, para adaptar el precio final a la cotización del Barril de Brent en el mercado.
Este experto reconoce sus dudas sobre la decisión de Volotea y explica que, en el modelo de las ‘ultra low cost’, a la hora de repercutir o no los sobrecostes también hay que tener en consideración «cuántos de tu aerolínea y de la competencia hacen cada ruta». Es decir, de la capacidad disponible en cada trayecto. «Si cae la capacidad, casi automáticamente, subirán los precios», comenta el profesor de EAE Business School quien recuerda que esta compañía opera en zonas poco cubiertas por el resto de aerolíneas.
El principio del ‘precio final’
Desde la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) matizan que la aerolínea cumple con los principios de transparencia e información pública en los billetes contratados a partir del 16 de marzo, ya que informa de posibles subidas asociadas al Barril de Brent «con tablas predefinidas, carácter recíproco y límites máximos por pasajero y trayecto».
Sin embargo, la OCU advierte que la regulación también establece el ‘principio de precio final’ por el que el montante final debe mostrarse de forma transparente y completa antes de finalizar la contratación. Si esto no es así y solo se conoce un precio base, «se dificulta la comparación efectiva entre ofertas», avisan en esta organización de consumidores.
El montante final del billete debe mostrarse de forma transparente y completa antes de finalizar la contratación, avisan desde la OCU
Para la OCU, si en la condiciones de contratación se anuncia un recargo pero no se especifica su importe final, su aplicación requerirá de una notificación con 7 días mínimo de anticipación. Si esto no es así, sostienen desde esta organización de consumidores, «el viajero tiene derecho a cancelar el contrato y solicitar el reembolso íntegro sin penalización». En el caso de que, a la hora de adquirir el billete, no se hubiera informado de los posibles recargos, concluyen, la aerolínea deberá respetar el precio acordado.
