Publicado: octubre 9, 2026, 1:07 am
Las cloacas del PSOE utilizaron una doble vía de presión personal contra la juez Beatriz Biedma y su familia para intentar «eliminarla» y hacerle «daño físico». Mientras que recurrían a los dos clanes del narcotráfico más peligrosos de Extremadura prometiéndoles ayudas judiciales en sus casos pendientes a la vez contactaron con un grupo de ciudadanos, agrupados en un canal de Facebook con el nombre de Club de Debates Urbanos de Badajoz, para hacer el seguimiento y espionaje a la magistrada del caso del hermanísimo. Y, al contrario, que las familias de la droga, éstos sí aceptaron. Son los que se presentaron en el colegio de las hijas de Biedma y se hicieron pasar por su hermano (que no tiene) o por su secretario (tampoco) para conocer los horarios de entrada y salida del centro educativo. Lo contó ayer la propia Biedma -que sigue sin escolta- en su declaración ante el juez Pedraz (aunque no sabía sus nombres). La UCO sí los había reflejado en su informe aportado a la Audiencia Nacional.
Este autodenominado club, creado en 2014, es una asociación teóricamente de ciudadanos independientes, algunos con pasado político -incluso con intención en algún tiempo atrás de presentarse a las elecciones locales de 2018- que vierte de forma diaria sus críticas en la red social Facebook, donde se vierten descalificaciones, imágenes e imputaciones de delitos, principalmente contra el Ayuntamiento de Badajoz (PP). Por ejemplo, el ex alcalde Francisco Javier Fragoso denunció publicaciones realizadas contra él y en julio de este año tres de los ocho acusados alcanzaron un acuerdo con la Fiscalía, reconocieron los hechos y aceptaron penas que no implicaba su ingreso en prisión. Los otros cinco quedan pendientes de juicio oral.
Miembros del grupo de Facebook contactados por las ‘cloacas’ .EL MUNDO
Hay testimonios y pruebas documentales que certifican la participación de varios miembros de ese club en el caso de las cloacas contra Biedma. El primero que lo confirma es Joaquín Parra, empresario de hidrocarburos y ex presiente del Badajoz, ante el propio juez Santiago Pedraz, que lo citó como uno de los miembros iniciales de la cloaca del PSOE, aunque nunca se fio de Leire Díez, la fontanera. Ante el juez, señaló que se habían realizado seguimientos a la magistrada por «una serie de individuos» próximos a Sáenz de Tejada (el ex juez expulsado de la carrera profesional por una condena en firme de malos tratos contra su ex mujer, también magistrada en Badajoz). Éste, una vez fuera de la carrera, se convirtió en abogado y, según Parra (que fue el que le puso en contacto con la fontanera), conseguía las informaciones personales de la juez a través de los seguimientos realizados por sus tres informantes a cambio de darles asistencia letrada de manera gratuita. Según el informe de la UCO, Parra aportó los nombres de Antonio García Borruel, conocido como ‘Pertur‘; Antonio Hinchado Alba y Javier Ulla.
La UCO recoge en su informe que se produjeron contactos entre miembros de este club con el clan de los Rocho. En concreto, a través de un perfil desconocido que dice llamarse José García Fernández (que Parra atribuye a García Borruel) con Cintia Rocho, convertida en matriarca hace menos de dos años y conocida en los ambientes del narco de Badajoz como ‘La Celsa’: «Cintia, mañana resuelven la recusación del Magistrado Anticorrupción TV (en referencia a Saénz de Tejada), si la aceptan se podría personar como abogado del que sea y recusar a los 4 de instrucción y deberían meter uno nuevo y ya se ganarían todas las causas de forma normal».
Hay que poner en contexto las conversaciones en pleno proceso de instrucción del caso del hermanísimo y de un año especialmente duro de venganzas, tiroteos y regueros de sangre a plena luz del día en las calles de Badajoz. En esos meses hubo dos víctimas de los Rocho, sus dos cabecillas, el padre (Jesús Rocho) y el marido (‘El Tutu’) de Cintia, ametrallados por encargo por sicarios colombianos a quemarropa con una diferencia de siete meses entre ambos. Biedma llevó el caso del progenitor y también había mandado a prisión al hijo de Cintia y El Tutu. La magistrada conocía a la perfección a los Peaky Blinders, los protagonistas de la famosa serie que se centra en una familia de gánsteres de Birmingham durante los años veinte. Vestían como ellos, se hacían fotos con su ropa e inscripciones, pero, sobre todo, actuaban como ellos. «Yo con esos gitanos no voy ni a por sacos llenos de billetes lilas». Cintia Rocho se negó sistemáticamente a «eliminar a magistrada» e hizo referencia a Ángel Martín, perteneciente al miembro de otro clan de Badajoz, cuyo seudónimo es ‘El Gitano’ o ‘El Cordobés’, y con cuya mujer contactó el ex juez Sáenz de Tejada para convencerla y hacerle «daño físico». ¿El motivo?: «Biedma era un punto grano en el culo y había que eliminarla, a palos aprende el burro».

