Publicado: octubre 8, 2026, 8:08 pm

Bizum prevé que la función ‘wallet’ para pagar en comercios de manera física se convierta en la principal palanca de relación del banco con los clientes en el momento de pago y anticipa la posibilidad de ofrecer servicios complementarios. «El futuro en nuestro caso se llama Bizum Pay», ha expresado el director general de la plataforma, Ángel Nigorra. En el marco de la celebración del décimo aniversario de esta solución de pagos, el directivo ha puesto el foco en los principales retos a abordar de cara a abordar en el corto plazo.
Entre los desafíos más inminentes se encuentra el proyecto para interoperar con otras trece soluciones de pago en trece países diferentes, cuyo centro de operaciones se ubicará en Madrid y se pondrá en marcha en 2027. Prestarán servicio a unos 130 millones de personas. El hito se produce después de comenzar a operar en Italia y Portugal. La expansión internacional se produce en paralelo al citado pago en tiendas presenciales, al que se han adherido 1,7 millones de establecimientos en los últimos meses que registran una media de tres pagos semanales por dicha vía.
Partió con una inversión inicial de seis millones, pero no fue hasta dos años después cuando alcanzó el equilibrio presupuestario. Justo coincidiendo con la incorporación de la funcionalidad de donaciones a ONG en 2017. «Debería ser una palabra aceptada por la RAE, se hacen 40 Bizum por segundo», ha destacado el director general adjunto de expansión internacional, Fernando Rodríguez, quien ha aprovechado su intervención para hacer un repaso de los momentos clave a lo largo de estos diez años.
Además de la posibilidad de realizar donaciones a entidades sin ánimo de lucro, Rodríguez ha señalado el lanzamiento del pago con Bizum en comercio electrónico en 2019, que se ha convertido en la segunda opción de pago en este caso. A lo largo de estos siete años suma 350 millones de compras en unas 120.000 tiendas ‘online’. No fue hasta 2023 cuando se incorporaron al proyecto los tres bancos andorranos.
La iniciativa ‘made in Spain’ nació el 3 de octubre de 2016 de la mano de quince bancos con el objetivo de «facilitar» los pagos entre familiares y amigos para gastos compartidos. Hasta entonces solo estaban disponibles las transferencias ordinarias o el efectivo. Una década después ya ha superado los 32,5 millones de usuarios, que han realizado a lo largo de este periodo casi 6.000 millones de operaciones en sus diferentes casos de uso por valor de 310.000 millones entre España y Andorra. Esto se traduce en 3,5 millones de Bizum al día en 2026, aunque se han llegado a alcanzar cinco millones diarios en determinados días.
En el acto también ha intervenido el director general de Relaciones Institucionales, Transparencia y Conducta del Banco de España (BdE), Alberto Ríos, quien ha defendido que tanto Bizum como otras soluciones de pago, entre las que figuran el euro digital no deben entenderse como alternativas excluyentes, sino como herramientas complementarias. En su opinión, más oferta significa más competencia y una mayor eficiencia, dado que el euro digital hará «más resilientes» los sistemas de pago y puede convertirse en un catalizador para atraer otras soluciones privadas.
Ríos ha hecho un llamamiento a Europa para que refuerce sus capacidades en ámbitos estratégicos como los pagos minoristas, un área que ha dejado de ser una cuestión técnica para convertirse en una pieza clave en materia de competitividad. Dentro de este encaje entraría el euro digital, que debería funcionar como complemento al dinero en efectivo.
Al encuentro también ha acudido el director general del Tesoro y Política Financiera, Pablo Sánchez-Blanco, quien ha destacado que España se encuentra a la cabeza en materia de pagos inmediatos, si bien ha puesto el foco en la necesidad de centrarse en los desafíos como la interoperabilidad a escala europea. «Vivimos en tiempos de profunda transformación tecnológica y de turbulencias geopolíticas en los que los sistemas de pago han dejado de ser una cuestión meramente técnica. Pero no parte de cero, dispone de entidades financieras sólidas e infraestructuras robustas», ha precisado, al tiempo que ha incidido en la necesidad de conectarlas en aras de diseñar «una experiencia de pagos verdaderamente europea».
