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La lucha de David para salvar al toro bravo 'Rayo': «Si me lo quitan, me destrozan, lo crie yo con biberones»

Publicado: mayo 13, 2026, 2:07 am

«Urgente, necesito vuestra ayuda porque me quieren incautar a mi amigo Rayo». Con este grito de auxilio desesperado es con el que David Arroyo ha convertido lo que parecía un expediente administrativo más en todo un movimiento solidario. El Principado de Asturias le sancionó con el decomiso de Rayo, el toro de lidia que tiene como mascota, e inició una campaña para salvarlo que ha logrado un amplio respaldo social que cruza fronteras, consiguiendo sumar apoyos desde «España entera» hasta Argentina, Italia, Chile o Venezuela.

Para David, Rayo es mucho más que un toro de lidia o un número de crotal -el código equivalente al DNI del ganado-. El animal perdió a su madre en el parto y, enternecido, David decidió criarlo él mismo, «a biberones», forjando un vínculo que, nueve años después, hace que lo considere «mi familia». Para que el animal ganase en bienestar y calidad de vida, decidió cambiar la sierra madrileña por los prados de una aldea de Villaviciosa, en Asturias. Pero, cuando su vida parecía tranquila, una serie de quejas vecinales puso al animal en el punto de mira de la administración.

David defiende que «Rayo es un ser noble, tranquilo y que nunca ha hecho daño a nadie». Sin embargo, la administración asturiana tiene una visión muy distinta. El Principado ha resuelto imponerle una multa de 2.000 euros y la incautación del animal por una infracción administrativa grave conforme a la Ley de Tenencia, Protección y Derechos de los Animales, consistente en «no controlar debidamente a los animales, dejándolos deambular por espacios públicos o privados sin autorización».

David denuncia que este expediente está construido sobre «mentiras y rumores». Asegura que los problemas empezaron tras una disputa personal con un vecino que, según el relato de este joven madrileño de 35 años, «primero empezó a meter miedo» al pueblo alegando que el animal era peligroso y luego llegó a soltar al toro de su parcela «para sembrar el caos».

En medio de ese conflicto, un informe de la Policía Local de Villaviciosa acabó ante el Principado y se inició el expediente en el que, según la interpretación de David, «existe la posibilidad de que me lo sacrifiquen». El documento policial, al que ha tenido acceso EL MUNDO, afirma que se tiene constancia que el animal ha deambulado suelto y sin control en muchas ocasiones por caminos de la parroquia de Oles, donde se encuentra la finca en la que está encerrado, «hasta el punto de generar entre los vecinos alarma social» y que ha protagonizado incidentes «con riesgo para la seguridad, tanto de personas como de las cosas».

Además, los policías citan comportamientos agresivos y un accidente de 2023 en el que el animal embistió un vehículo estacionado en una finca privada ocasionándole daños como abolladuras, rayones o rotura de luna delantera. Frente al informe, David asegura que «no hay pruebas de que haya atacado a nadie ni todo lo que dicen». Incluso insiste en que «siempre he pedido pruebas y nunca me las dan».

En el caso de la supuesta embestida, en el expediente aportó una carta de la dueña del coche, Eva Menéndez, en la que afirma que «en ningún momento el toro realizó una embestida contra el vehículo» y que «el comportamiento del animal no fue agresivo ni dirigido a causar daño». Este periódico ha intentado contrastar con la versión municipal, pero desde el Ayuntamiento de Villaviciosa se ha rechazado realizar cualquier tipo de declaración.

El Principado notificó la sanción el 13 de abril, indicando que ya se cierra la vía administrativa con las citadas sanciones, si bien cabe opción de interponer recurso ante el Juzgado de lo Contencioso-administrativo. Hay dos meses de plazo y David y su pareja, Edgar Soriano, que cuidan juntos a Rayo, han optado por judicializarlo para poder «llegar hasta el final» con su defensa y así, poder estar tranquilos.

En paralelo a la campaña iniciada en redes sociales y a una recogida de firmas impulsada en la plataforma Change.org, David sigue tratando de recabar datos que confirmen su versión de los hechos. A su favor juega un informe de valoración de riesgo realizado por el Seprona de la Guardia Civil en agosto de 2025, en el que hace constar que el toro se encuentra «en el interior de una finca rodeada por un pastor eléctrico y con vallado metálico en alguna de sus partes» y que lleva un collar de cadena que le permite deambular a lo largo de la finca sin salir. Concluye que «mientras siga en las actuales condiciones, sin que nadie invada su zona de estancia, no debería suponer peligro alguno para personas o bienes».

También un veterinario refrenda la tesis de David y Edgar. Jorge Fernández Sienra asegura que Rayo no supone «ningún peligro», además de certificar que el toro presenta una «gran docilidad y mansedumbre, tanto en lo que se refiere a su dueño, como a gente extraña, ya que su única intención parece ser la de identificar mediante olfato a todo el que se le acerca; aceptando caricias y reconocimiento de todo».

Al igual que el veterinario o la dueña del coche, «la mayoría» del pueblo apoya a David y Edgar, que se sienten muy agradecidos por el respaldo social que están recibiendo de todo el mundo a raíz de su publicación en redes sociales. «Ver tanto apoyo y a tanta gente queriendo ayudar me han hecho llorar», reconocen, sobre todo, en medio de la situación complicada que le hace vivir una parte del pueblo que, aunque pequeña, hace mucho ruido.

La presión ha sido tal que han tenido que mudarse a Colunga, un pueblo cercano, debido a la «incomprensión» y los conflictos en Oles. David confiesa llevar tres años sufriendo ansiedad y pesadillas. Y todo desde que este vecino empezó con los «rumores» sobre su toro.

«A ese animal le salvé la vida… Es mi hijo, a mí me destrozan si me lo quitan», relata David, mientras el vídeo que dio la vuelta al mundo sigue sumando reproducciones, recordándole al Principado que, para miles de personas, «Rayo no es un peligro, es una vida».

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