Publicado: septiembre 11, 2026, 12:09 pm

La dimisión del jefe del Gabinete del delegado del Gobierno en Ceuta abre la puerta a futuras salidas por la gestión de la crisis en la frontera ceutí. Tras la renuncia de su mano derecha, es el propio delegado, Miguel Ángel Pérez Triano -ahora acusado de mentir al asegurar que no se le trasladó toda la información-, quien podría verse abocado a asumir las responsabilidades que desde hace más de un mes le reclama el pueblo caballa al grito de «traidor» o «dimisión».
Según se ha ido desvelando lo que ocurrió en los días previos a la invasión del 30 de julio, Triano ha ido reformulando su versión sobre los hechos. Pero las contradicciones siempre han acabado aflorando en cada versión de su relato. La primera fue tras la declaración de la ministra de Defensa, Margarita Robles, en el Congreso, que afirmó que el día 29 de julio el CNI trasladó a la Delegación la convocatoria para entrar a nado al día siguiente. En respuesta a esas declaraciones, la representación del Gobierno en Ceuta emitió una nota de prensa para puntualizar que «no recibió ningún informe que advirtiera de lo que iba a ocurrir el 30 de julio».
Pero llegó el día D: el Gobierno de Pedro Sánchez desclasificó el pasado miércoles los informes que evidenciaban que sí hubo avisos y comunicaciones con la delegación ceutí. Pese a ello, Triano se aferró a su cargo y descartó su dimisión: «Yo no sabía nada», sostuvo durante una rueda de prensa que tuvo lugar ese mismo día. Rebajó el cruce de mensajes de WhatsApp a un «intercambio informal de información» y afirmó desconocer el contenido de la llamada que mantuvo con el enlace del CNI su jefe de Gabinete.
De nuevo, el delegado se contradijo ayer, durante una entrevista en la Cadena Ser, donde añadió, ahora sí, haber hablado con su jefe de Gabinete sobre la llamada de 11 minutos que se produjo sobre las 21.34 horas. «Nos trasladaron la situación, la presión migratoria de esos días», añadió, reiterando que se trataba de algo «rutinario», aunque concediendo que sí se trasladó información.
Ahora, la dimisión de su número dos, que lo acusa de mentir al respecto de la cadena de transmisión de la información en Delegación, lo acerca al cadalso político. Especialmente porque Triano, el hombre de Sánchez en Ceuta, es el chivo expiatorio de una ciudad que siente que el Gobierno les ha soltado la mano en medio de esta crisis y no perdonan que un caballa se haya alineado con Moncloa en lugar de con su pueblo.
Le culpan, le amonestan, le increpan. Claman su dimisión enfervorizados y en la calle, se encaran con él sin dejarle salir a la calle. «Se va a tener que ir de Ceuta», repiten los vecinos. Entre los suyos, los socialistas, defienden su buen hacer «como gestor» y recuerdan que lo eligieron como secretario general de la formación en Ceuta para revitalizar el partido.
La intención era que se presentara a las elecciones de 2027. «Que se olvide, que le queda grande», descartan vecinos ceutíes. Y en el barrio en el que siempre ha vivido consideran que ha dado la espalda a su gente. Fuentes que lo trataron de forma cercana aseguran que es de carácter afable, incluso tímido. «Viene de clase trabajadora y es muy empático: tiene mucho sentimiento caballa. Se implicaba siempre con el barrio y disfrutaba mucho de su trabajo: era maestro de infantil, de Educación Física», revela. Pero todo aquello quedó atrás y la situación es ya insostenible.
Delegado del Gobierno desde febrero de 2026, «la inquina contra él es brutal», lamentan desde el PSOE de Ceuta. «El pueblo lo ha fusilado. Pero con una rabia lícita, por otra parte, que tenemos la ciudad invadida», destacaba un alto cargo de la dirección socialista en la ciudad. Los denuestos han llegado a su familia que, eso sí, «son estupendos en lo personal», cuenta un ciudadano que trabajó para él, «pero ahora tiene un puesto político y se debe a los que le han puesto ahí», apunta. «Ahora, aferrarte al sillón con Ceuta tal y como está… Ya no sé».
Triano, huérfano de padre desde una edad temprana, fue secretario de las juventudes socialistas durante «muchos años», aunque las fuentes socialistas no saben precisarnos el intervalo de tiempo concreto. Así empezó a labrarse una carrera en la política de su ciudad, acaso uno de sus grandes intereses. Comparte su pasión por la política con su mujer, que procede de una reconocida familia socialista en Ceuta: los Miaja, una saga que arrancó el que fuera alcalde de la Ciudad Autónoma por el PSOE entre 1987 y 1991, Fructuoso.
Sus contradictorias declaraciones de esta semana remiten a aquello que escribió Ortega y Gasset sobre la política y la guerra, que son faena de severidad y precisión, virtudes que Triano no ha sabido ejercer durante esta crisis, acerándolo cada vez más al abismo político.
