Publicado: mayo 19, 2026, 4:09 am

Hace unos dÃas leÃa sobre la nueva Directiva europea de transparencia salarial, que obligará a las empresas a informar sobre la retribución o la banda salarial antes de la entrevista de trabajo y que deberá aplicarse plenamente antes del 7 de junio de 2026.
Fue entonces cuando pensé que lo verdaderamente llamativo no es que esta medida vaya a implantarse ahora, sino que durante años hayamos aceptado como algo normal acudir a entrevistas de trabajo sin saber siquiera cuánto se iba a cobrar, porque prácticamente cualquier persona que haya pasado por un proceso de selección conoce a la perfección esta situación. Desde ofertas de empleo donde el salario no aparece, hasta entrevistas eternas en las que nadie menciona las condiciones económicas y procesos en los que la información más importante queda escondida hasta el final.
Hace poco un amigo que ha estado buscando trabajo me contaba exactamente eso. HabÃa participado en distintos procesos de selección donde el salario no figuraba en la oferta y donde, incluso después de varias conversaciones, seguÃa sin haber una referencia clara sobre cuánto iba a pagarse por el puesto. Todo eran descripciones sobre el ambiente de trabajo, oportunidades de crecimiento, flexibilidad, proyectos interesantes o posibilidades de futuro, pero el salario seguÃa sin aparecer.
Una situación que genera algo bastante evidente: una enorme desigualdad y una clara pérdida de tiempo. Tiempo para quien busca empleo, que invierte horas preparando entrevistas, adaptando currÃculums, organizando reuniones y atravesando procesos que quizá nunca habrÃa iniciado de haber conocido las condiciones desde el principio.
Pero también genera frustración y, en muchos casos, una sensación bastante cercana a la falta de respeto.
Porque cuesta entender por qué sigue existiendo tanta resistencia a comunicar algo tan básico. Nadie acude a comprar una vivienda sin conocer el precio, nadie acepta un servicio sin saber cuánto cuesta, nadie se come un menú del dÃa sin conocer si vale doce o sesenta euros. Sin embargo, en el mercado laboral se ha normalizado pedir disponibilidad, compromiso, preparación, y hasta varias fases de entrevistas, sin ofrecer desde el inicio una información esencial como es la económica. Porque sÃ, las personas trabajamos para poder vivir y para poder vivir se necesita un salario.
La falta de transparencia deja siempre a una de las partes en peor posición para negociar, especialmente a quienes necesitan trabajar con urgencia, empiezan su carrera profesional o no tienen demasiado margen para rechazar ofertas. Cuanto menos información existe, más desigual se vuelve la relación.
Por eso esta directiva europea es importante. Porque introduce algo que nunca deberÃa haber faltado: transparencia.
No se trata solo de salarios. Se trata de entender que la información básica debe quedar clara desde el primer momento y que el tiempo de las personas que buscan empleo también tiene valor. Los procesos de selección no pueden seguir funcionando como si quienes buscan empleo tuviesen que avanzar a ciegas hasta descubrir unas condiciones que deberÃan conocerse desde un inicio.
Hablar del sueldo no deberÃa ser incómodo. Lo incómodo deberÃa ser ocultarlo.
