Publicado: octubre 13, 2026, 10:07 am

Santiago Abascal ha apostado por actos cargados de simbolismo en el arranque de su precampaña electoral. Ayer, con su segunda visita a Ceuta tras la entrada masiva de inmigrantes irregulares del pasado mes de julio, y este martes, escenificando en Madrid su alianza con su socio francés, el partido de Marine Le Pen. El líder de Vox ha ejercido, ayer y hoy, de anfitrión del presidente de Agrupación Nacional, Jordan Bardella, reforzando así su asociación en un año que se presenta clave para ambos, con exámenes en las urnas este mes de noviembre en España y en mayo de 2027 en Francia.
Abascal ha presentado a Bardella como «el próximo primer ministro» del país vecino, y este, esperando que el español pueda «convertirse» en presidente tras las elecciones del 29-N, ha respondido con unas palabras de «amistad» hacia el dirigente de Vox: «Te deseo lo mejor para las próximas semanas». La alianza, fraguada desde hace años, se sella así ahora con el primer encuentro bilateral entre ambos en España, y con vistas a futuro: «Con Marine Le Pen en el Elíseo y con Jordan Bardella en Matignon, estoy seguro de que España tendrá en París la oportunidad de una gran alianza en lo esencial», ha sostenido el líder de Vox.
Abascal, en su presentación de Bardella, ha ensalzado lo compartido con el partido de Le Pen, poniendo especial foco en los asuntos migratorios, eje del discurso de Vox. El dirigente español ha hablado de la crisis ceutí y de la frontera del Tarajal como un «asunto clarísimamente europeo», y el mismo calificativo ha concedido a la política de regularización de inmigrantes impulsada por el Gobierno en el último año. «Los españoles y franceses, junto a millones de europeos, compartimos una misma amenaza y cada vez más apostamos por las mismas soluciones», ha defendido Abascal. Bardella ha secundado la tesis de que la gestión de la inmigración en los países de Europa es una cuestión que tiene efectos de unas naciones a otras, y así ha vuelto a apostar por una reforma del espacio Schengen para que el extranjero al que un país regularice o conceda permiso de residencia «no pueda circular» por otros territorios de la Unión Europea.
De esta forma, el francés también ha respaldado a Abascal en su choque contra la política migratoria del Gobierno. Y lo ha hecho no solo como gesto de apoyo a su socio español, sino también compartiendo el argumento de que esta repercute en el resto de Europa. «La política migratoria que ha seguido ha tenido consecuencias dramáticas, no solo para la sociedad española, sino también para el equilibrio de todas las sociedades europeas», ha reprochado al presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, a quien incluso ha acusado de «romper el deber fundamental de la promesa europea de proteger a los pueblos, al dejarlos en manos de una inmigración masiva». Esto, a juicio de Bardella, «también pone en peligro al pueblo francés». «Creo que los españoles juzgarán con severidad la gestión de Pedro Sánchez», ha rematado el dirigente de Agrupación Nacional, ante la mirada de la cúpula de Vox al completo.
El discurso que el dirigente francés ha pronunciado en el Real Casino de Madrid sonaba, en la melodía, como un calco al que viene defendiendo Vox. Bardella ha apostado por una «liberación» en el sector de la vivienda, por un comercio internacional basado «en competencia justa y verdadera reciprocidad» y por introducir la «preferencia europea en los contratos públicos» -una idea similar a la «prioridad nacional» que Vox ha hecho bandera, pero extrapolada al continente-. El francés también ha cargado contra la «acumulación de normas y obligaciones medioambientales», que considera que «está asfixiando a los agricultores», y ha defendido reducir la burocracia -en línea con la política de «desregulación que viene impulsando el partido español-.
Ha habido, eso sí, algunas cuestiones en las que Bardella ha ido más allá de las tesis que expone Abascal. Por ejemplo, en un asunto que en los últimos días ha generado cierta polémica al partido español: las pensiones. El dirigente francés ha señalado que presentará en las próximas semanas un sistema de pensiones «que por primera vez presente una dosis de capitalización», apostando así abiertamente por una fórmula mixto. El portavoz de economía de Vox, José María Figaredo, ha insistido sin embargo a la salida del encuentro informativo en evitar asumir explícitamente esa propuesta: «Vox va a garantizar que las pensiones se paguen, como sea», se ha limitado a decir.
Pero, frente a toda clase de discrepancia que pueda surgir, Abascal ha querido, al introducir a Bardella, defender las alianzas internacionales de su partido, aun consciente de que en varias ocasiones estas han puesto en aprietos su discurso nacional. «Las alianzas más firmes se basan en el respeto a la soberanía y en la comprensión de que nuestro aliado está defendiendo sus intereses legítimamente, aunque estos a veces puedan dañarnos a nosotros», ha sostenido el líder de Vox. Y, como visión a futuro de cara a lo que viene, ha expuesto: «La Francia que quieren Le Pen y Bardella no solo no representa ninguna amenaza para España, sino que constituye una gran oportunidad para nuestro pueblo».
