Publicado: julio 1, 2026, 6:08 pm

Banco Santander y los sindicatos retoman este jueves la mesa de negociación. La entidad se reunirá con los representantes de los trabajadores tras una primera toma de contacto con el objetivo de avanzar en las condiciones del plan de jubilaciones anticipadas. La agenda contempla hasta tres encuentros adicionales en las próximas semanas, de tal manera que a mediados de julio ya haya rubricado un acuerdo definitivo. El horizonte temporal que manejan apunta al 15 de julio como fecha límite, según explican a La Información Económica fuentes conocedoras.
El proceso, que arrancó oficialmente la semana pasada, se extenderá previsiblemente unos tres años e irá dirigido para empleados mayores de 55 años. Las mismas fuentes comentan que si bien se había planteado la posibilidad de incluir bajas incentivas por debajo de ese umbral etario, posiblemente quede descartado. En este sentido, el Santander ha establecido entre el 74% y el 80% del salario base en función del tramo de edad, dejando fuera los complementos, horquilla que desde los sindicatos ven «insuficiente». En un principio, afectará tanto a los servicios centrales como a las oficinas.
En esta segunda cita buscan acercar posturas y encaminar el acuerdo de salidas voluntarias, con condiciones iniciales similares a las aplicadas en el Expediente de Regulación de Empleo (ERE) de 2020. En aquella ocasión se saldó con una reducción de la plantilla de unas 4.000 personas, alrededor del 13% de la plantilla en aquel momento, así como el cierre de más de 900 sucursales y la recolocación de unos 1.000 empleados. Desde entonces, el grupo liderado por Ana Botín ha acometido prejubilaciones mediante acuerdos individuales. El año pasado abandonaron la entidad cerca de 800 trabajadores, cifra que asciende a 400 en el caso del primer trimestre de 2026.
Los sindicatos se escudan en los beneficios récord de los últimos años a la hora de establecer los requisitos, ante lo que exigen una actualización de los mismos en base al incremento de la inflación a lo largo de los últimos seis años. En marzo de 2026, el Santander contaba con 185.243 trabajadores repartidos en las diferentes geografías en las que opera, de las que 20.132 se concentran en España, algo más del 10% de su fuerza laboral. Por poner en contexto, en 2019, el ejercicio previo a la pandemia de Covid-19, la cifra ascendía a 196.419 personas, de las cuales 29.078 se ubicaban en España. Esto supone que en seis años ha recortado su fuerza laboral en un 11% y en un 30%, respectivamente.
La situación se produce en medio de la irrupción de la inteligencia artificial, con un alcance a nivel sectorial aún por determinar. El alcance sobre la plantilla y las sucursales aún está por determinar. Las estimaciones iniciales apuntan a que la adopción generalizada de la IA puede reducir en torno a un 25% la estructura de costes de una entidad tradicional, siendo especialmente intenso en áreas como atención al cliente, operaciones y cumplimiento normativo.
El Santander ha alcanzado un acuerdo de colaboración con el Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) orientado al desarrollo de proyectos de investigación en IA avanzada para explorar futuras iniciativas de investigación en áreas estratégicas y su conexión con capacidades computaciones como la cuántica y las aplicaciones híbridas Quantum-AI.
Más allá del perímetro español, a escala global, entidades como HSBC o Morgan Stanley explorarían un recorte de plantilla de alrededor del 10% de aquí a 2030. Un análisis de Funcas, el servicio de estudios de las antiguas cajas de ahorros, advierte de que los peores pronósticos estiman una pérdida de hasta 25.000 puestos de trabajo durante la próxima década en España, dato que en todo caso es preliminar y habría que determinar en función de si los puestos de nueva creación compensan los que se perderán por labores rutinarias.
No obstante, el foco no está tanto en la pérdida de masa laboral, sino en la recomposición de competencias, más enfocada hacia habilidades tecnológicas y no tanto en el negocio puramente bancario. De momento, desde el sector hacen un llamamiento a la calma y descartan despidos masivos a causa de esta tecnología, a pesar de que ya se han puesto manos a la obra con el rejuvenecimiento de las plantilla y la búsqueda de perfiles más tecnológicos.
