Publicado: septiembre 19, 2026, 4:08 am
La gran operación concluyó en fiasco. O, si se mira con buenos ojos, hizo aflorar la realidad. Porque el intento de desalojar las playas del TrampolÃn y de BenÃtez no hizo sino revelar una situación que durante 50 dÃas se negó: en Ceuta hay muchos más inmigrantes irregulares de los que habÃa admitido el Gobierno.
Cuando Moncloa decidió levantar carpas, a mediados de agosto, ante la evidencia de que no regresarÃan a Marruecos muchos de los que habÃan entrado el 30-31 de julio, se habló de 6.000 plazas. Ya están ocupadas y, sin embargo, sigue habiendo miles de irregulares en calles, playas, escondidos en lomas, apiñados en terrazas, ocultos en sótanos… La operación Muelle, destinada a aliviar al fin el TrampolÃn, el sÃmbolo de la crisis, estuvo a punto de resultar algo más que un fracaso (a medias). «Ante nuestros uniformes saben que no pueden hacer nada, que si nos tocan se acaba todo para ellos», retrata un antidisturbios (UIP). Se pararon, pero la tensión pudo haber degenerado en algo grave.
Un compañero de los GRS de la Guardia Civil aporta la clave de los minutos en los que pudo fracasar (totalmente) la operación: «Los focos encendieron la llamada». Eso desbordó a los Cuerpos de Seguridad nada más iniciar el traslado de inmigrantes, a eso de las 6.30 horas. Cuando los GRS, con los focos encendidos, y en apoyo de los UIP, se establecieron a la entrada del polÃgono donde se iba a cobijar a los que dormÃan en el TrampolÃn y BenÃtez, vieron como una marea se les venÃa encima. Eran apenas 10 guardias contra 800 inmigrantes a toda prisa. Y estaban solos, sin los UIP. Enfrente no estaban aquellos a los que se iba a encapsular para un traslado controlado, sino otros irregulares nuevos que ante los primeros movimientos de las fuerzas de seguridad se lanzaron desde las lomas, donde aguardan una oportunidad desde hace 50 dÃas, para intentar llegar los primeros a la instalación levantada en el Muelle Oeste del puerto. Y son ellos los que han sido alojados, mientras la mayorÃa de los que dormÃan en la playa del TrampolÃn y junto a la BenÃtez siguen donde estaban. El plan para desalojar esas zonas y poder exhibir en Ceuta, por primera vez, algo de normalidad resultó fallido.
Inmigrantes realojados desde las playas de BenÃtez y el TrampolÃn, ayer a su llegada al campamento temporal en el puerto
Fuentes implicadas en el operativo reconocen «cierta falta de coordinación entre PolicÃa y Guardia Civil», aunque lo que sacudió la estrategia fue la aparición de 2.000 emboscados de las lomas. «Al ver coches y luces, entraron en pánico y dijeron: ‘Es la hora'». Los guardias civiles aún se estaban colocando a la entrada del polÃgono. La avalancha fue numerosa pero contenida. «Fueron bastante obedientes al inicio. Éramos pelotón y medio para controlar a 2.000 personas. No sentimos peligro ninguno. Los inmigrantes no exhibÃan formas agresivas. Levantamos las manos y ellos se pararon. Luego llegó la UIP y tomó la cabeza de la masa. Al hacer el embudo, la masa colapsó, hubo agobio, pero lo solventaron bien. Ellos saben que hay un número limitado de plazas», relata un GRS.
Y los inmigrantes saben también que cualquier exceso aboca a su expulsión. «Hubo trifulca entre ellos para que nadie se colara. A la gente que estaba en la playa no le dio tiempo a entrar al nuevo campamento, porque ya tenÃan 2.000 tÃos delante [para 1.700 plazas]. La desesperación va creciendo porque con la apertura de cada instalación la gente se va quedando sin plaza y cada dÃa que pasa es peor».
Pasado el mediodÃa de este viernes, un niño de algo menos de tres años pateaba un balón por los improvisados callejones formados entre las infraviviendas de los inmigrantes instalados en la playa del TrampolÃn. A su alrededor, miles de personas seguÃan ocupando un espacio que las autoridades pretendÃan vaciar hacia el recinto del puerto, activado después de una batalla administrativa entre la ciudad autónoma y el Gobierno; tras esquivar el frenazo ordenado desde la Audiencia Nacional a partir de una denuncia del Sindicato Unificado de PolicÃa. Ahora, el Gobierno, que ayer admitÃa que al menos hay otros 3.000 inmigrantes por alojar, tendrá que buscar nuevas ubicaciones, lo que augura nuevos conflictos competenciales o en los juzgados.
Ya el pasado lunes, Pedro Sánchez, frente a la tesis de su gobierno de que serÃa suficiente con 6.000 plazas, anticipó que pretendÃan llegar a 10.000. Y ese es el nuevo horizonte en un continuo que nunca se cierra. Porque las autoridades de Ceuta no dan por cierta la cifra de 10.000, sino que la elevan a 13.000, como pronóstico «conservador». De manera privada, en ámbitos que van de la AbogacÃa a los responsables de Seguridad, se valora que podrÃan ser «entre 15.000 y 20.000» los irregulares que permanecen en una ciudad al lÃmite, en una ciudad que no llega a los 85.000 habitantes y tiene 10-15-20 mil nuevos vecinos, una barbaridad matemática y cÃvica.
Inmigrantes alojados en el campamento temporal habilitado en el puerto de Ceuta
El operativo de este viernes, que se suma al del pasado fin de semana, deja la frustración de si el proceso tiene un fin. Porque, como explicaba un miembro de la UIP a este diario, los que ayer se anticiparon al resto «salieron de la nada». Una nada eterna. La idea de la operación era desalojar la parte occidental de playa BenÃtez, ocupada por más de un millar de personas, cuyas improvisadas tiendas siguen por el espigón hasta la desalinizadora que la separa de la del TrampolÃn. Pero, por ejemplo Ahmed, uno de los residentes ocasionales en una tienda en BenÃtez, ni intentó ir al campamento. Cuando vio la masa, decidió quedarse en su espacio. Aunque entendÃa algo de español, querÃa hablar por ChatGPT para entender bien. SonreÃa sin parar pese a llevar también malviviendo mucho tiempo en condiciones infrahumanas.
El campamento del Muelle Oeste era la oportunidad para 1.700 inmigrantes que ven ahà la puerta para, de manera urgente, mejorar sus condiciones, tras 50 dÃas a la intemperie, y a medio plazo, legalizar su situación. Sin embargo, el Gobierno ve ahà mismo, en sentido urgente, un lugar «indispensable» para que estén «bien atendidos en un espacio acotado»; en sentido urgente, un lugar donde filiarlos, pero con la esperanza de poder luego devolverlos a sus paÃses de origen, principalmente Marruecos.
La operación de este viernes deja otro desvelo al Gobierno: muchos de los que emergieron ayer de «la nada» eran menores y con ellos la expulsión se encarece hasta lo imposible.


