Publicado: septiembre 15, 2026, 4:09 am
A primera hora de la mañana de este mismo domingo, las autoridades llevaron a cabo el último de los traslados de inmigrantes en Ceuta. Más de 800 personas eran conducidas desde el barrio de Loma Colmenar hasta el asentamiento temporal de Los Rosales. Ya son 4.300 las plazas cubiertas en centros acondicionados por el Ejecutivo para albergar a quienes accedieron a la ciudad autónoma los pasados 30-31 de julio. Además, Migraciones asegura trabajar en habilitar próximamente un nuevo espacio para acoger a las 300 mujeres y niñas que se encuentran en el asentamiento de Sidi Embarek.
Y nada parece nunca suficiente. El siguiente punto donde se prevé que sean alojados en torno a 1.000 inmigrantes se sitúa en la zona portuaria del Muelle de Poniente. Pero la presión en las calles es muy superior y amenaza con acabar desbordando también esa instalación, la última del plan inicial de llegar a 6.000 plazas. Sólo hay que echar un vistazo panorámico a la playa de El TrampolÃn, donde el asentamiento ya está pleno y se ha expandido a la playa de BenÃtez. Para paliar esa situación, la única perspectiva es el nuevo campamento en el muelle de Poniente, junto a la nave del Banco de Alimentos. Y llega entre polémicas. Construido ya, pero con las carpas aún vacÃas, se encuentra en unas instalaciones portuarias consideradas crÃticas. Los propios informes técnicos de la Autoridad Portuaria desaconsejaron su instalación, a lo que se suma el Sindicato Unificado de PolicÃa, quienes advierten de los posibles riesgos de incendio y evacuación.
La velocidad con la que apareció el dispositivo sorprendió incluso a quienes trabajan a diario justo al lado. «Nos fuimos un viernes y esto estaba completamente liso. Nos extrañó porque anteriormente nunca han venido a limpiar el terreno», relata José Antonio Rivero, voluntario del Banco de Alimentos. «Mientras que hemos estado nosotros, todo esto era un vertedero de basura». Los voluntarios miran las carpas desde su nave con una preocupación muy concreta. Ellos almacenan alimentos destinadas a familias ceutÃes en situación de necesidad y temen que la concentración de un millar de personas a escasos metros dispare el riesgo de robos o intentos de saqueo. A dÃa de hoy, aseguran, nadie les ha comunicado que vaya a establecerse un dispositivo de seguridad especÃfico.
El temor de los voluntarios no parece aislado. Diferentes informes técnicos, de organismos de la Autoridad Portuaria, contienen advertencias muy similares. En ellos se considera «no recomendable» la instalación de una zona de acogida en el Muelle de Poniente. El documento apunta principalmente a tres elementos clave: la proximidad de infraestructuras energéticas y depósitos de combustible; la afección a la actividad y seguridad portuaria; y la situación del campamento junto a zonas comerciales y colegios frecuentados por cientos de menores.
La advertencia más delicada afecta a los depósitos con capacidad de almacenamiento de hasta 42.000 toneladas de combustible. El informe advierte expresamente de que la nueva ocupación podrÃa aumentar el riesgo de accesos indebidos o sabotajes.
Un segundo informe es todavÃa más contundente: considera que el campamento no es viable sin un refuerzo adecuado de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad. Los datos incorporados al documento reflejan el deterioro de la situación de seguridad en las instalaciones portuarias. Solo durante el mes de agosto, la PolicÃa Portuaria contabilizó 1.163 incidencias, muchas relacionadas con intrusiones y accesos no autorizados.
A esos riesgos se suma otro elemento que inquieta especialmente a los voluntarios: La posición del campamento frente al mar, algo estratégico; una conexión perfecta entre la inmigración y las mafias que transportan de manera irregular a los inmigrantes a la PenÃnsula por el pago de precios que, según las autoridades, oscilan entre 4.000 y 9.000 euros. Es de un punto clave con fácil acceso del muro, compuesto por salientes de bloques de hormigón y roca. «Los hemos visto actuar varias veces», dice Antonio. «Se meten con el agua hasta el cuello y de ahà suben a las embarcaciones». Normalmente, y según fuentes policiales, suelen camuflarse como barcas de recreo para no llamar la atención. Realmente, detrás de ese montaje están las grandes mafias. «Esto os llega a la PenÃnsula, no es solo un problema de Ceuta. Es un problema nacional», advierten.
Mientras tanto, en el Banco de Alimentos no tienen intención de marcharse: «Vamos a mantener la actividad aunque nos sentimos desamparados, desatendidos, olvidados y abandonados», resumen los voluntarios de las instalaciones.
El conjunto de las plazas que ya están cubiertas, junto a las que faltan por ocupar y las promesas del Ejecutivo sobre el campamento de Sidi Embarek cifrarÃan en casi 6.000 las plazas prometidas por el Gobierno para atender a inmigrantes. Una gestión polÃtica insuficiente que continúa tensionando aún más la situación de los vecinos de Ceuta.

